Carlos Rodríguez Braun: “Los políticos no podrían violar la libertad sin al menos un consenso ciudadano”

Carlos Rodríguez Braun es liberal hasta la última de sus células, además es enemigo declarado y convencido del Estado ya que considera que éste es el autor material de que cada día vivamos en una sociedad con menos libertad. Su imperecedero acento argentino y sus formas agitadas y extravagantes a la hora de hablar hacen que no sólo sea su sabiduría lo que te haga mirarle como la vaca que vio pasar al tren, es decir, casi con la boca abierta.

Entrevista a Carlos Rodríguez Braun

Carlos Rodríguez Braun

Carlos Rodríguez Braun || Fotografía: Antonio López Díaz

¿Qué fue antes la economía o la política, la política o la economía?

El origen de la economía es una noción, una palabra griega οἶκος oîkos, «casa», y νόμος nomos, «ley», es decir, la administración de la casa, así la entendía Aristóteles. Él hablaba de política, la palabra economía estaba asociada con la administración, con la administración de una casa. Para hablar de la economía como la entendemos ahora, desde el comercio, tenía una expresión peyorativa, esa era la expresión crematística y que sigue siendo peyorativa hasta el día de hoy, es muy curioso eso. Tenían la noción de la política antes de la economía, no solamente eso, pensaron sobre política mucho mejor de lo que lo hicieron sobre economía. No fueron capaces de entender cómo es la economía, cómo se genera la riqueza, ni Aristóteles ni Platón comprendieron que si ellos se podían dedicar a la filosofia era porque Atenas era rica, ¡Porque cuando uno no tiene que comer, no filosofa! (risas). Es curioso como gente de tanta sabiduría no fueron capaces de entender por qué había prosperado Atenas, por qué el comercio crea riqueza. No solamente no lo comprendieron sino que lo despreciaron. Aristóteles y los antiguos griegos pensaban que la esclavitud estaba bien, pero el comercio era una actividad degradante… ¿Bastante asombroso, no? pues esa incomprensión creo que hoy todavía perdura.
Quizás esa visión de la economía como política llega hasta el siglo XIX y es ahí cuando comienzan a matematizarla.
La economía como disciplina nace convencionalmente en el año 1776, cuando Adam Smith publica La riqueza de las naciones, eso es puramente convencional pero hay pensamiento económico desde mucho antes, por cierto, lo hubo y muy bueno en España desde el siglo XVI.

¿Juan de Mariana?
Sí, es un poquito posterior porque escribe el Tratado de Vellón en 1609, pero es de esa época sí… Estaba pensando más en Martín de Azpilcueta, Tomás de Mercado, gente muy inteligente, estudiosos, escolásticos, que pensaron muy bien sobre economía y se dieron cuenta de lo que estaba pasando en España. En España estaban subiendo los precios con la llegada de metales preciosos de América, lo que en economía llamamos la Teoría Cuantitativa del Dinero.
Durante cien años y hasta 1870, la economía fue básicamente literaria. Había alguna economía matemática pero no fue muy mayoritaria. Los economistas escribieron para el gran público, para que toda persona pudiera entenderlo y solamente al final del XIX se produce la revolución marginal y la economía comienza con un proceso de matematización que aún no ha concluido. Hoy en día no se puede ser economista si no tienes un bagaje matemático cada día más grande. Sobre ésto hay opiniones encontradas, a mí me gustan mucho las matemáticas pero también soy receptivo a aquellas críticas que subrayan el hecho de que el énfasis de las matemáticas puede llevarte a perder la perspectiva sobre el fenómeno del que estás hablando que no es otro que la conducta humana, la gente es nuestro objetivo.

Una ciencia social.
Eso es, se trata de personas en grupos, en sociedad, pero siempre personas. La posibilidad de exagerar la matematización de una disciplina que trata sobre las personas es una posibilidad cierta frente a la cual hay que tener cuidado.

Explícame a grandes rasgos y sé que es complicado, qué es el liberalismo.
El liberalismo tiene una parte evidente y otra que es menos evidente. La parte evidente es que defiende la libertad y eso es de sentido común. Defiende la libertad y lo hace en todos sus campos, los economistas han jugado un papel un poco gris, han permitido que se desvíe el liberalismo hacia la economía como si el liberalismo fuera una cuestión puramente económica, y ésto es muy malo, porque el liberalismo es una cuestión completa, la libertad humana no se puede parcelar. Tuve la oportunidad de entrevistar a Karl Popper y le pregunté su opinión sobre que la libertad fuera tan buena para la economía, me dijo: “That is a very happy coincidence” esa es una muy feliz coincidencia. No es una coincidencia que los cubanos que viven en Miami sean más prósperos que los cubanos que viven en La Habana. Sin embargo, en el fondo tenía razón, la libertad es importante por ella misma y no por las felices consecuencias económicas que de ella se puedan derivar.

Lo segundo y no evidente es que no defendemos sólo la libertad sino las instituciones que defienden la libertad. No somos libres en abstracto, todos vivimos en comunidad. El liberalismo no es el de Robinson Crusoe, es el de Robinson Crusoe cuando llega Viernes (risas) ¡Entonces hay que negociar! Eso es el liberalismo, las instituciones que definen una comunidad. Se centra en dos instituciones que son la propiedad y los contratos, no hay libertad si la propiedad no está defendida. Observa que he dicho propiedad y no propiedad individual porque la propiedad puede ser también colectiva, como estudió la única mujer Premio Nobel que hemos tenido: Elinor Ostrom, dijo que la propiedad era muy importante pero que también podía ser colectiva y de hecho estuvo en España estudiando el Tribunal de Aguas de Valencia. La propiedad nos interesa a los liberales, creemos que no es casualidad que los regímenes que violan y quebrantan la propiedad también quebranten la libertad, ésto casualidad no es. Sin propiedad no hay comercio, el patrón de los comerciantes es Mercurio, también lo es de los ladrones y no es porque los comerciantes sean ladrones sino porque tanto comerciantes como ladrones dependen de una misma institución: La propiedad (risas).

Carlos Rodríguez Braun

Carlos Rodríguez Braun || Fotografía: Antonio López Díaz

¿Perteneces a una escuela económica concreta?
No, la respuesta es que no. Ésto provoca un serio desconcierto porque tenemos esta especie de frenesí taxonómico en el que todo el mundo tiene que estar encuadrado en algún sitio. No pertenezco a ninguna de ellas, tampoco soy liberal clásico, el liberalismo clásico (por cierto la palabra liberal en el sentido moderno es española asociada a la constitución de Cádiz) está asociado a las constituciones, tengo simpatía por ellas pero no las tengo confianza para garantizar la libertad. No soy de ninguna escuela, lo siento mucho (risas).

¿Cuándo acabamos con la libertad? o mejor dicho ¿La hemos tenido?
(Medita) Decía David Hume que la libertad no se pierde toda de una vez, y en el fondo uno puede rastrear y tanto la libertad como la servidumbre se sitúan entre lo más antiguo del hombre. El mismo Popper en su libro La libertad y sus enemigos, sitúa a Platón en los orígenes del pensamiento antiliberal. En la Biblia hay pensamientos liberales fortísimos y me sirve para pelearme con mis amigos socialistas católicos, siempre les digo “¡Cómo vais a ser socialistas!” “¿No habéis leído los diez mandamientos?” Uno de ellos es muy explícito y es el séptimo: No robarás, y no he visto ninguna nota a pie de página que que diga no robar salvo que uno sea rico y venga Montoro… (risas). La libertad se va perdiendo a medida que las personas la van apreciando menos. No creo en este discurso pseudoliberal o liberal muy simple que le echa la culpa de todo a los políticos. Éste discurso yo comprendo que es muy cómodo… Puedes usar una frase mía, pero me pagas derechos de autor (risas), la frase dice “el mejor amigo del hombre no es el perro sino el chivo expiatorio” (risas). Ésta idea de que la culpa de todo es de los políticos es un chivo expiatorio.

Resulta muy fácil culparles a ellos cuando en realidad los políticos no podrían violar la libertad sino hubiera al menos un consenso ciudadano, un asentimiento o una confusión, que muchas veces pasa sobre todo en regímenes democráticos que paradójicamente han resultado ser muy quebrantadores de la libertad. Tocqueville en 1835 dijo que el preveía sobre la democracia que “un conjunto de ciudadanos como un rebaño conducido por el Estado que va a ser su pastor” incluso añade “no es exactamente un paternalismo porque los padres cuidan de los hijos para que crezcan, en cambio el Estado te cuida para que no crezcas y quedes siempre pendiente de él”. En éste proceso las responsabilidades son demasiado grandes, la ciudadanía también tiene responsabilidad y para que te voy a contar de los intelectuales, artistas, economistas… personas que tenemos una voz pública, tenemos más responsabilidad que otros.

¿En que fundamentación ética se basa el capitalismo?
La base ética del capitalismo es que la propiedad privada y los contratos son buenos per se, porque están asociados a la libertad en la medida en que el capitalismo respete la propiedad privada y los contratos voluntarios. Ésto no siempre es así, de hecho, los primeros pensadores, el propio Smith escribió la Teoría de los Sentimientos Morales antes que La Riqueza de las Naciones, ya desde entonces, éstos hombres percibieron que había un riesgo en las empresas y en el capital y ese riesgo es que se conspirara contra el interés general. Se podía hacer no sólo mediante la violación de la propiedad privada o los contratos, se podía de otra forma y es lo que llama ahora Albert Rivera capitalismo de amiguetes, ésa idea es muy antigua.

Cuando los empresarios se alían con el poder político para violar el conjunto de los derechos de la ciudadanía imponiéndoles, por ejemplo, precios más altos, impidiendo la competencia. Si se alían los capitalistas con el Estado para conseguir protección frente a la competencia, en el fondo, están obligando a las personas a que paguen más por sus bienes, los están explotando. Ahora dicen que van a bajar el IVA a los artistas, pero ¿por qué? ¿por qué van a bajar el IVA a los artistas y no a los fabricantes de churros o camisas? La ética del capitalismo requiere el respeto a la propiedad y a los contratos y sino se cumple no hay ética.

En tus libros titulados Tonterías Económicas criticas errores de conceptos económicos que han cometido personas y personajes públicos y reconocidos. ¿Tenemos poca cultura económica?
No estoy muy seguro de eso, lo que tenemos son ideas equivocadas. Te he mencionado que Aristóteles no entendía el comercio, ¡Aristóteles, no estoy hablando de Rajoy! (risas) gente muy inteligente y valiosa. Einstein, quizás de las personas más inteligentes de la historia, dijo que “quería que la producción fuera para el uso y no para el intercambio” otra vez… fíjate 2500 años más tarde la misma idea de que comerciar es malo. Lo que dijo Einstein es una bobada, si mañana mágicamente se acabaran los intercambios, y se consiguiese el ideal de Einstein, millones de personas moriríamos de sed y hambre porque no tendríamos tiempo de recuperar la mente del neolítico cuando éramos autosuficientes y no había comercio… ¡Y ésto lo dijo Einstein, no Pedro Sánchez! (risas). No es tanto que falte cultura sino que tenemos ideas equivocadas.

Te he oído decir que la culpa de la actual crisis no es nuestra. ¿De quién es?
Eso está claro, la culpa es de las autoridades. Son las que crean las condiciones de la crisis económica. Si te fijas siempre ha habido crisis, durante muchísimo tiempo las crisis económicas estuvieron vinculadas con la naturaleza, siempre ha habido. No te olvides que la naturaleza era importantísima y lo ha sido hasta hace muy poquito, hace cien años la agricultura era el 50 por ciento del producto bruto hoy debe de ser el cinco. Cuando se generaliza el crédito y los Estados se hacen dueños de la moneda y de las finanzas son capaces de inyectarle al sistema económico una condición muy perversa y es que pueden desvincular el ahorro de la inversión y abaratar artificialmente el crédito. Cuando uno hace eso, puede tener efectos expansivos… Si yo te doy el dinero gratis, compras una casa, se la compras a él, él a su vez gasta etc etc… hay gastos expansivos. El riesgo es que como está desvinculado el ahorro y la inversión, el tipo de interés eleva la inversión pero desanima el ahorro.

Al final entras en una especie de desajuste y estalla la crisis, la crisis se produce por ese desajuste y es muy visible cuando tienes un millón de casas sin vender. Ésto es algo que los Estados han creado, a pesar de que nos dicen que vivimos en un mundo liberal, todo está completamente controlado por el Estado. Mañana puedes ponerte a fabricar camisas, pero si llegas a fabricar billetes no te cuento los preso que vas a estar (risas), está todo regulado, en ese sentido el fundamento de la crisis está en ese privilegio que tienen las autoridades para regular la cantidad de dinero del crédito.

¿Los Estados han asumido el Keynesianismo como algo bueno?
Keynes es el economista más influyente de los últimos cien años y eso que murió en 1946. No sé si fue Keynes el que conquistó a los Estados o fue al revés, quiero decir con esto, que los Estados ya tenían en la cabeza la idea de regular, intervenir, gastar… El new deal de Roosevelt, uno de los políticos más siniestros que ha habido y por cierto el primero que sedujo a los artistas como a Judy Garland, ya estaba en contra del mercado antes de la aparición del libro de Keynes en 1936. Los fascistas en los años ’20 y los socialistas en la revolución rusa eran movimientos antiliberales. El libro de Keynes, que por cierto está bastante mal escrito y es raro porque Keynes escribía muy muy bien, pero precisamente ese libro, el que le hace famoso… no sé si no entendía lo que estaba escribiendo pero el mensaje no es claro, lo única que queda claro es que el mercado falla y el Estado tiene que intervenir. Lanzó ese mensaje justo cuando la mayor parte de los políticos y de la opinión pública querían oírlo.

Te he oído hablar de enemigos de las libertades, ¿quiénes son?
Enemigos de las libertades podemos ser todos, toda persona que quiera el quebrantamiento de la propiedad privada por cualquier motivo o de los contratos privados, es potencialmente un enemigo de la libertad. Tampoco hay que situar a un grupo exclusivo, la gran responsabilidad la tienen todos los grupos de presión, intelectuales y políticos que proponen y propician la extensión del Estado. Toda extensión del Estado es una pérdida de libertad de los ciudadanos, porque toda extensión se paga con dinero extraído a la fuerza de los bolsillos de los ciudadanos. Cada político que habla de aumentar el gasto público está diciendo que hay que aumentar los impuestos y por tanto recortar la libertad a los ciudadanos.

Entrevista para Le Miau Noire

Carlos Rodríguez Braun || Fotografía: Antonio López Díaz

¿Tenemos miedo a la libertad?
Ese es el viejo título de Erich Fromm, pues… Yo no sé si miedo, pero algo parecido desde luego. Siempre he pensado que la sensación que tenemos frente a la libertad es de vértigo, el miedo al vacío, a lo desconocido… es posible que sí tengamos miedo. Eso tampoco está mal, el miedo es útil, el miedo te hace ser prudente, entonces eso puede ser bueno también. ¿No te has fijado en que la mayoría de la gente quiere ser asalariada? ¿por qué será eso?

¿Riesgo?
¡Eeeeeso es! ¡Aversión al riesgo! Cuando discute las condiciones laborales Sancho con el Quijote, Sancho defendía las instituciones capitalistas mientras que el Quijote defendía las instituciones feudales. Quijote decía que como era el señor le daría mercedes, osea gracias, osea lo que yo quiera, y Sancho dice que no que lo que él quería era un salario. ¿Por qué quiere un salario? Porque el salario es seguro y el beneficio no, ésto es lo que define a un empresario, el empresario puede perder todo su capital y un trabajador nunca lo pierde. Una ingeniera o un camarero aunque pierdan el empleo la ingeniera va a seguir siendo ingeniera y el camarero camarero, es decir, el capital del que viven, del que vivimos la inmensa mayoría de la población muy rara vez se pierde del todo. Tenemos miedo a la libertad y a veces no está mal.

¿La libertad individual es compatible con la de los demás?
Debe serlo. Aquel viejo dicho de mi libertad acaba donde empieza la tuya es una clave de la sociedad libre. Lo que pasa es que actualmente se utiliza para justificar la opresión política y legislativa, en realidad la base del asunto es el origen de las normas, del derecho. Robinson Crusoe no tiene derecho, le dan igual… pero cuando llega Viernes entonces ya empiezan los contratos, y los contratos dan lugar al derecho y son éstos los que sufren una gran mutación, los derechos son conferidos por el Estado.

¿Los derechos son compatibles con la libertad?
En la versión clásica son totalmente compatibles porque surgen de ella, el derecho surge evolutivamente a partir de las relaciones libres de las personas, ese es el origen del derecho. Sin embargo, en los últimos doscientos años ésto ha cambiado radicalmente. Tras la revolución francesa, otro episodio que ha sido vastamente sobrevalorado (risas), a partir de ahí es donde en nombre de la libertad empezaron a violarse las libertades, empezamos a tener ésta enorme arrogancia de creer que desde la ley y el poder uno puede cambiar la sociedad. Es un invento verdaderamente terrible y soberbio como nadie, que un grupo de sabios van a poder cambiar la sociedad… Todavía hoy decir cambiar la sociedad supone un elogio, una cosa buena.

El otro día escuché a un político de izquierdas decir que quería cambiar la sociedad y yo dije “¡Un momento, experimente usted con gaseosa pero no cambie usted la sociedad con sus derechos y libertades!” Efectivamente los derechos han cambiado de manera muy muy radical, todos los derechos clásicos, que no por casualidad se llamaban libertades, tenían unas características muy particulares y es que se ejercían sin quebrantar el derecho de otro. Mi libertad de prensa es que yo hago mi periódico y tú el tuyo, podemos pensar diferente, pero el papel del Estado es totalmente prescindible, solamente se ocupa de nosotros si por ejemplo yo ataco tu mezquita o si te estafo en un contrato. Los derechos nuevos, que no por casualidad se llaman derechos sociales, emergen en la Revolución Francesa y explotan en el siglo XX con la propia explosión del Estado.

Los derechos sociales son básicamente que yo tengo derecho a unas determinadas condiciones, a tener una vivienda y a no pagarla. Ésto ya es muy diferente, porque antes yo tenía derecho a una casa si la pagaba, ahora no. Entonces si ésto es así mi derecho necesariamente exige el quebrantamiento del derecho de otro porque si la casa va a ser construida y se va a pagar al arquitecto, pintor, diseñador… y ellos van a cobrar y yo no voy a pagar, alguien va a tener que pagar por mi y ese alguien nunca va a pagar voluntariamente sino que le va a obligar el Estado. Por lo tanto tienes una explosión de derechos y al mismo tiempo una explosión de coacciones a través del Estado.

¿El régimen democrático es una trinchera fiable para las libertades?
El régimen democrático tiene una enorme virtud y es que permite que se recambien los gobernantes de manera incruenta, ésto parece una estupidez pero este pequeño detalle de quien manda ha hecho correr ríos de sangre. Arbitrar un sistema para que el que manda lo podamos cambiar sin necesidad de matarnos entre nosotros es un gran invento. Con lo cual sí podemos decir que ahí la democracia es una gran aliada de la libertad. ¿Cuándo se convierte en su enemiga? Cuando no es utilizada para que los ciudadanos elijamos sino para que elijamos unos representantes que después elijan todo por nosotros. Eso para mi es una desnaturalización de la democracia, pero es la situación actual.

Entrevista para Le Miau Noire

Carlos Rodríguez Braun || Fotografía: Antonio López Díaz

Hayek en Camino de Servidumbre dijo que “El gasto de la renta nacional de la Alemania nazi era del 50 por ciento y que ésto convertía, evidentemente, a Alemania en una dictadura”. Pero nos encontramos con el mismo gasto público en las democracias occidentales.
(Risas) Eso está muy bien (risas), él no puede entender que haya un Estado tan grande en una democracia, tiene que ser una dictadura. Por cierto toda la tradición anterior ante la posibilidad de que el Estado quitara la de mitad de lo que tenías justificaba cualquier tipo de revuelta. El moderadísimo Adam Smith dice que si el rey le quita a los ciudadanos la mitad de la cosecha tienen que matarlo (risas) estaba justificando el regicidio. Lo mismo dice Hayek, si éstos tíos se gastan el 50 por ciento del PIB tiene que ser una dictadura. Pero él no se dio cuenta de la extraordinaria capacidad que tiene la democracia para legitimar el poder, es una cosa extraordinaria.

La democracia es un legitimador del poder, quizás el mayor legitimador del poder que se conoce. El poder siempre busca legitimarse, se trata de que me obedezcas, entonces para hacerlo tengo que convencerte de que lo hagas. La violencia pura rara vez es eficaz, opera, si te mato me vas a obedecer. El poder siempre busca algo para legitimarse, hay algunos muy antiguos… Dios, la patria, la nación, la clase social… todos legitimadores del poder. La democracia es extraordinaria, el poder le pone un espejo al pueblo y le dice yo soy tu, si yo soy tu no te voy a tratar mal y entonces obedeces. Por eso hemos llegado a la situación en la que las democracias han quebrantado la libertad tanto o más como muchas dictaduras.

¿Por qué se nos pone a los países nórdicos como un paraíso donde vivir cuando son un verdadero infierno fiscal?
Porque son países donde el quebrantamiento de la libertad no ha sido tan grande como para impedirles una generación con un nivel de vida y riqueza grandes. Recordemos que son países muy peculiares,muy pequeños, lejanos y con unos idiomas imposibles… ¿Qué resultado tiene eso? Que todos son economías abiertas, el proteccionismo es tanto o más posible cuanto más grande sea el país porque puede vivir de si mismo. Los nórdicos, que son nórdicos pero no tontos, se dieron cuenta muy temprano de que lo que les convenía era abrirse, y por ser abiertos se hicieron ricos y una vez que se hicieron ricos fue cuando intervino el Estado. Ésto es muy importante, no somos ricos porque tenemos un Estado grande, primero somos ricos y luego tenemos un Estado grande. No es el Estado quien crea la riqueza, cuando el Estado interviene en los años ’50 y ’60 sube tanto los impuestos que lo que hace es empobrecer el país.

Cuando ahora hablamos del modelo nórdico no nos damos cuenta de que están recuperándose, están corrigiendo el exceso intervencionista de los primeros años. En éstos países tienen economías abiertas, el despido es libre… Éstos tipos que hablan de los países nórdico no tienen la más pálida idea de lo que están hablando. El problema es que utilizan impuestos muuuy altos, por cierto no sobre los ricos, otro camelo, sobre los trabajadores, la masa de los trabajadores tienen que pagar muchos impuestos y ése es el modelo. Ahora están intentando salir adelante con medidas como el bono escolar, medidas muy liberales que escandalizarían a los de Podemos que supuestamente son admiradores de ellos. ¿Sabes quien es el primer país en violencia de género de la Europa de los 28? Dinamarca, el segundo Finlandia y el tercero Suecia… ¿A que nunca te contaron esto? Los tres primeros, los tres son nórdicos, algo debe de pasar ahí… Ésto te lo digo como nota de añadido a la cuestión del paraíso nórdico, que es un tanto cuestionable.

Carlos Rodríguez Braun

Carlos Rodríguez Braun || Fotografía: Antonio López Díaz

¿El Estado está legitimado para redistribuir la riqueza?
(Risas) Había un economista que se llamaba Bastiat, un vasco-francés excelente, decía que “el Estado es aquella institución que hace cosas que si las hiciéramos nosotros iríamos presos” (risas) por ejemplo robar, la redistribución es el robo, lo que pasa es que está hecho dentro de la ley. Si te fijas esta idea de la redistribución es curiosa, ¡Cómo si la gente no redistribuyera por su propia cuenta eligiendo! ¿Quién ha hecho millonario a Amancio Ortega? Pues la gente… la gente le compró la camisa a él y no a otro, entonces la renta ya ha sido redistribuida, porque eligieron comprar esa camisa y no la otra, la gente quiere ver a Cristiano Ronaldo y a mi compatriota Messi y no a mí, con lo cual demuestran bastante criterio porque yo juego muy mal (risas), pues al hacerlo están redistribuyendo.

¿De dónde viene esta idea? Una vez que hacemos rico a Amancio Ortega comprando libremente sus productos, hay que quitarle el dinero, exactamente… ¿¡Dónde está la lógica de eso!? En realidad hay una sola circunstancia en que la ley debe quitarte algo que es tuyo y es cuando robas, si robas tienen que quitarte lo que posees porque no es de tu propiedad, pero si es fruto de la libertad… ¿Dónde está la justicia? A eso tuvieron que ponerle un apellido: Justicia social.

Los liberales no creen en la justicia social.
¡Pues claro que no, creemos en la justicia! En el momento en que la pones apellidos la situación se complica mucho porque vas a tener que violar los derechos de los demás. Es muy interesante que la justicia social necesite de ese apellido… ¿Por qué será? Pues porque quitar a la gente lo que es suyo no es justo.

Hablando de justicia social, me parece curioso como en la sociedad se ve como algo normal que la sanidad y la educación sean públicos pero sin embargo, algo tan básico como los alimentos no lo sean (sin los cuáles no tendríamos ni educación ni sanidad).
Cuando llegué a España hace 40 años todo el mundo decía que había que tener empresas públicas, y cuando los liberales de entonces, con más pelo que ahora, decíamos que había que privatizarlas nos decían que “¡Qué cosas decíamos!” Todos los países del mundo, salvo los EEUU, tenían una empresa aeronáutica estatal y una empresa estatal telefónica. Al final se hizo, las empresas públicas fueron privatizadas, además fueron privatizadas por los socialistas, lo hicieron porque la legitimidad se fue perdiendo.

El poder no puede sentarse sobre sí mismo y necesita legitimarse, en un momento determinado se dieron cuenta de que costaba mucho más caro volar desde Barcelona a Madrid que desde Barcelona a Londres, en cambio, en Iberia cobraban mucho y te daban un zumo de naranja que era puta mierda, era tan puta mierda que se convirtió en una expresión: “Es tan feo como el zumo de naranja de Iberia”. Lo mismo pasó con la telefónica, en mi Argentina natal, la compañía estatal tenía miles de empleados pero sin embargo no había forma de hablar por teléfono (risas), nadie conseguía una línea. Se privatizaron las empresas y no pasó nada.

¿Por qué se acabó con el patrón oro?
Porque los gobiernos acabaron con él. El patrón oro es una institución a la que los liberales le tenemos simpatía porque está asociado con la pérdida del poder del Estado para manipular la moneda. A diferencia de otros sistemas es un régimen monetario donde el Estado no puede elegir y la oferta de billetes está limitada por las existencias de oro físico. El patrón oro era una limitación, Keynes dijo que el patrón oro maniata a los ministros de hacienda y es una frase muy buena… no puedes gastar alegremente teniendo este límite. Fue el propio poder quien en los años ’20 y ’30 decidió desmantelarlo y pasar la potestad monetaria a una nueva institución: Los bancos centrales. La misión de los bancos centrales era preservar el valor de la moneda y como bien sabes no lo han conseguido.

Terminamos con una reflexión final de Rousseau: “El primero que habiendo cercado un terreno, se le ocurrió decir: Esto es mío, y encontró gentes bastante simples para creerlo, ése fue el verdadero fundador de la sociedad civil. ¡Cuántos crímenes, guerras, asesinatos, cuántas miserias y horrores no habría evitado!
(Se ríe mucho) Bueno parece Zapatero… ¡La tierra no es de nadie, es del viento! Qué personaje más nefasto ha sido Rousseau, es un ejemplo de mala ilustración. Hay dos ilustraciones, una mala y otra buena, la mala fue la continental, sobre todo la francesa que es tan arrogante… Quieren organizar la sociedad y para ellos la propiedad es un obstáculo y la identifican con todo lo malo. Es curioso identifican al mercado con las guerras y la violencia cuando es precisamente justo al revés, las grandes matanzas fueron creadas por el poder político y no por los comerciantes que lo que querían era comerciar.

La demonización de la propiedad lo recuperan de los antiguos griegos, los buenos son los escoceses, la ilustración escocesa es mejor que la continental porque tiene una dosis de modestia que los continentales no tuvieron. Adam Smith critica al hombre doctrinario que en su arrogancia cree que puede disponer de las personas como quien dispone de unas piezas de un tablero de ajedrez. Ésa enseñanza es valiosísima para los enemigos de la libertad y excuso tener que explicarte cual de entre las dos fue quien ganó.

Entrevista para Le Miau Noire

Carlos Rodríguez Braun || Fotografía: Antonio López Díaz