«Autorretrato del poeta marginal» de Antonio García Yedra

Soñé que estaba en un hospital

y me hacía el dormido

para no saludar a las visitas.

Las paredes de mi habitación se encogían

hasta que me pareció que estaba en un nicho.

Me rodeaban paredes encaladas

con elegantes telarañas albinas en los rincones.

El doctor comentaba mi analítica.

Los resultados determinaban claramente

que padecía anemia o una dolencia hepática o tenía algún tumor o era seropositivo.

Ahora no me acuerdo.

Solo recuerdo que al final dijo

lo peor de todo esto es que es usted poeta.

Sí, un poeta marginal, respondí.

Debe usted guardar reposo y tomarse todas estas pastillas.

Me enseñó una lista ilegible que parecía los versos de «Le bateauivre» de Rimbaud.

No es para tanto repuse.

Solo soy poeta en mi tiempo libre,

casi puede decirse que es un secreto íntimo.

Recogí premios recité poemas en público hasta salí en la tele

pero ya nadie se acuerda de eso ni siquiera yo.

Debía de ser un poeta muy malo.

Ha abusado usted –siguió el doctor– del alcohol de marca blanca y la literatura barata

y durante muchos años

¿Tantos?

A partir de ahora deberá hacer una dieta de prosa

y seguir este tratamiento

aunque su enfermedad es incurable

quizá gane calidad de vida si recita sus poemas en la biblioteca pública.

Tras decir esto el doctor me estrechó la mano

y me dijo que cuando me sintiera mejor cogiera mis cosas y me fuera a casa.

Y yo volví a hacerme el dormido.

Antonio García Yedra

Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna. Profesor de lengua castellana y literatura un instituto de secundaria de Canarias. He recibido dos premios de poesía: el Félix Francisco Casanova de La Palma y el accésit al Emeterio Gutiérrez Albelo, de Tenerife.