Luna de agosto: podio y efemérides

Puede parecer a simple vista que el octavo mes del año es una nimiedad sin parangón. Las grandes urbes se vacían. Los programas televisivos tiran de reservas insulsas y todo el mundo parece estar ocupado en ninguna parte. Tiempo de vacaciones para la gran mayoría, lo que conlleva una disminución de la actividad de cualquier tipo. Sólo hace falta pensar en qué sucede en agosto aparte de Juegos Olímpicos cada cuatro años. Se llega hasta el punto de resoplar al pensar en el octavo pasajero de marras con cierta pereza. La pereza de nacer en agosto.

Sin embargo, dicho mes ha visto relucir miles de estrellas, amén de la noche de San Lorenzo. En el ámbito literario, una hermosa cantidad de artistas han sido concebidos en agosto. Ya sean aventureros soñadores o atormentados antihéroes. Desde Madrid a Edimburgo, pasando por Verona o Buenos Aires. Diferentes estilos, pero algo en común como la entereza de abordar lo conocido como vida entrando por la puerta grande.

PODIO DE AUTORES

El uno de agosto de 1819 nació el tercero de ocho hijos del matrimonio Melvill. El progenitor, Allan, se dedicaba a la importación de bienes europeos. Tras una depresión fruto de la bancarrota, dejó huérfana a la familia al cometer suicidio. La falta de oportunidades también acució a dicho retoño, de nombre Herman, para surcar los mares. Fue apresado por una tribu de caníbales y encarcelado por amotinamiento.

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Muchas de sus vivencias, así como inquietudes por el mar, fueron plasmadas en sus novelas. Desde la debutante Typee, que daba nombre a la tribu, a la inmortal Moby Dick. Sin embargo, la universal obra sobre la lucha del capitán Ahab fue denostada comercialmente en un principio. Aquello se unía a sus penurias económicas y la fatiga psicológica para dar forma a la novela tras dos años. Más adelante, vagó errante por el mundo antes de fallecer en 1891.

El doce de agosto de 1866 el Barrio de las Letras vio nacer a Jacinto Benavente y Martínez. Pasado un breve coqueteo con la Universal Central capitalina, viajó por Europa como empresario circense. Junto a unas primeras publicaciones teatrales, comenzó a ganar prestigio en los albores del siglo XX. Tuvo el gusto de codearse con la jet set  del momento, así como de pelearse con Valle-Inclán. No en vano, Unamuno y Ortega y Gasset se declararon seguidores del “estilo Benavente”.

Obras como Los intereses creados y Rosas de otoño lo consagraron como hombre inmortal de letras. Asimismo, fue miembro de la RAE y diputado en el Congreso. Marchó a Estados Unidos, donde se enteró de su premio Nobel y fue hijo adoptivo de Nueva York. Volvió a España, donde sufrió en sus carnes la Guerra Civil y sucumbió al régimen franquista con el fin de huir de la censura anti-agosto.

AGOSTO PARA TODOS LOS PÚBLICOS

El quince de agosto de 1771 Escocia engendró a Walter Scott, Romántico de segundo apellido. Fue de los primeros autores de la Historia contemporánea en ser reconocido internacionalmente. Dueño de una imprenta, comenzó a escribir poemas a los veinticinco años. Publicó sus primeras novelas al pasar la cuarentena. Son de su autoría registros históricos como Waverley, sobre el levantamiento jacobita y Ivanhoe, ambientada en la Inglaterra Medieval, entre otras. Aquejado física y financieramente, murió en 1832 y fue enterrado junto a William Wallace.

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Un día después, nació otro santo de origen alemán con casi dos siglos de diferencia. Heinrich Karl Bukowski, Charles para los conocidos, nació en Andernach en 1920. Instalados en Los Ángeles desde 1930, cursó estudios en la Universidad de la ciudad. Malvivió hasta la mitad de la década de los sesenta, cuando decidió dedicarse en cuerpo y alma cirróticos. Una vez publicada su primera novela, Cartero, le siguieron una retahíla de registros artísticos de lo más variopintos. Personificado en la decadencia nihilista post-Segunda Guerra Mundial, ha sido venerado y vapuleado a partes iguales hasta el día de hoy.

Empero, la lista no concluye. Aún se puede hablar de personalidades como Emilio Salgari, Knut Hamsun, Jorge Luis Borges, Fernando Arrabal o Álvaro Mutis. Nacidos en agosto todos ellos. Ligados a paellas familiares y a vacaciones en Torrevieja. Ligados al Olimpo de la literatura.

Juan Ramón Rodríguez

Músico a tiempo parcial. Escritor en los días de fiesta. Sé leer y escribir, mal que pese.