Utopías urbanas ha habido muchas, más conservadoras o más idealistas, más o menos alejadas de la realidad, pero ninguna llegó nunca tan lejos como lo hizo Archigram en su tiempo. No se debe entender el trabajo de este equipo como el devenir de unos locos que pensaban ciudades imposibles. Archigram atacaba directamente y sin miramientos al mismo centro de la arquitectura tradicional, a la forma de entender la arquitectura que representaba la Beaux-Arts, pero también criticaba la que años atrás se había considerado revolucionaria: el Movimiento Moderno. Ellos fueron la vanguardia de la vanguardia.
El grupo Archigram surgió como unión entre varios arquitectos en el Reino Unido a principios de los años 60. El estudio funcionaba como un gran laboratorio y taller de ideas, manteniéndose en la vanguardia de la arquitectura durante varios años. Estaba formado por Warren Chalk, Dennis Crompton, Michael Webb y David Greene, y tenía como principales cabezas visibles a los arquitectos Peter Cook y Ron Herron. Su nombre viene del primer panfleto idealista que publicaron a principio de la década de 1960. La revista Archigram estuvo activa durante nueve años, de 1961 a 1970, y su estudio hasta el año 1975.

Influencias
Sus miembros estuvieron muy influenciados por el nuevo brutalismo de los años 50, con Allison & Peter Smithson como especiales influencias. Su forma de trabajar se deriva de una mezcla entre esta corriente y la puesta en crisis de la ideología y depurada técnica del Movimiento Moderno.
El brutalismo daba suma importancia a los materiales, pero no a aplicarlos de cualquier manera. Debían emplearse de forma directa, sin revestimientos ni adornos que taparan su belleza y cualidades naturales. También inciden en enseñar lo que no se ve, a mostrar lo que a la mayoría de la gente le parecía antiestético: instalaciones, estructuras e infraestructuras. Por este motivo, fue una corriente polémica en sus inicios. Pese a ello gradualmente se le ha ido otorgando la importancia que merece.
Otras fuentes de inspiración fueron arquitectos como Louis Kahn, Buckminster Füller e incluso Le Corbusier en su última etapa, no tanto en el plano formal como en la forma de entender la arquitectura. Pusieron en crisis el modelo de la arquitectura de la época para revisarlo y adaptarlo al futuro que ellos consideraban.
Cuando se desarrolla un nuevo tipo de arquitectura, no se puede utilizar un sistema de representación tradicional, o uno que ya exista y se haya utilizado anteriormente. Un nuevo tipo de arquitectura conlleva necesariamente un nuevo método de representar lo que se quiere transmitir. Los dibujos y representaciones de Archigram se salen de la representación tradicional, tomando influencia directa del movimiento pop y la estética del cómic.
Las producciones arquitectónicas del grupo tomaron forma en papel pero no físicamente, puesto que se trataba de utopías urbanas ciertamente radicales e imposibles de realizar. Sin embargo fueron bastante prolíficos en la creación de ideas aún estando apenas 15 años en activo.
Propuestas más conocidas

Peter Cook planteó el proyecto plug-in-city. Se trataba a la ciudad como una megaestructura longitudinal a la que se le podía ir enchufando diferentes módulos, cada uno con su uso determinado. Constaría de una serie de enormes estructuras verticales, parecidos a los silos. De ellas saldrían unos raíles que sirven de comunicación entre las distintas piezas prefabricadas, siendo coronados por una serie de grúas que servirían para transportar distintos elementos de un punto a otro de la ciudad. Se trata a los módulos de usos como celdas individuales e independientes que se van anexionando a la insfraestructura central. Los módulos tendrían usos comunes de hoy en día como residencial, comercial, público o educativo.

También se realizaba una crítica al modelo urbano de baja densidad y mucha extensión, y proponía a su vez una ciudad que trabajara de manera colectiva, creando un espacio donde la gente se relacionara activamente. Este planteamiento bebe de proyectos de megaedificios, o edificios-ciudades colectivos, como el Karl-Marx-Hof de Viena, la Unidad de Habitación de Le Corbusier de Marsella o los proyectos de ciudades lineales soviéticas de principios de 1920. Se introduce así la idea de comunidad y colectividad.

El proyecto de Walking city es probablemente la propuesta más conocida del estudio. Ideada por Ron Herron, se trata a la ciudad como una megaestructura que no es fija, si no que se va desplazando conforme a las necesidades que acusa en un momento determinado. Con la estética de una especie de nave, se plantea esta ciudad como un organismo vivo que se mueve y se relaciona con otras entidades.

Underwater city fue una propuesta de ciudad bajo el agua, expuesta en 1964. Estuvo planteada por Warren Chalk yendo un paso más allá en la historia de la conquista humana. Un modo de colonizar cualquier parte de la tierra, aunque el entorno fuera totalmente adverso. Estaría compuesta por una malla tridimensional formada por dos elementos: nudos y tubos que unen dichos nudos. Se plantean los nudos como núcleos acotados de población donde cuentan con todos los servicios necesarios. Las conexiones de transporte se realizarían mediante los tubos que conectan los núcleos de habitantes entre ellos.
Changing London’s Skyline fue una declaración de intenciones en formato de anuncio publicitario. Creado por Taylor Woodrow, pretendía criticar el modelo moderno de la arquitectura urbana de malla de acero y vidrio que poblaba el Londres de los años 60 proponiendo la creación de grandes rascacielos de hormigón visto en distintos puntos de la ciudad.
Aunque ninguno de estos planteamientos de Archigram se llegó a construir, fueron importantes como fuente de inspiración para la futura tendencia ideológica en la forma de entender la arquitectura. Por ejemplo, sirvió de apoyo y base teórica a las ideas del movimiento high-tech, que cogió mucha fuerza a principios de 1970 y hasta nuestros días. Ejemplos son el Centro Pompidou de Renzo Piano y Richard Rogers que les dio reconocimiento internacional o las arquitecturas titánicas de profesionales como Norman Foster, Jean Nouvel, Rem Koolhaas o Richard Meier, entre otros.


