Descartes en el siglo XVII encontró la primera verdad universal: cogito, ergo sum; en español “pienso, luego existo”. Dudó de todo hasta que se dio cuenta de que hay algo, lo único, de lo que no se puede dudar: el propio pensamiento. Joan Fontcuberta adapta esta máxima al siglo XXI en el que la realidad se construye a través de imágenes: imago, ergo sum.
Con este mismo nombre se presentaba en Madrid su exposición, que estuvo presente del 15 de diciembre 2015 al 27 de marzo 2016 en la Sala Canal de Isabel II.

Joan Fontcuberta (1955, Barcelona) es artista, docente, ensayista, crítico y promotor de arte especializado en fotografía. Licenciado en Ciencias de la Información, es profesor de Estudios de Comunicación Audiovisual en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y en Harvard University de Cambridge (Massachusetts).
Entre otros galardones, ha recibido el David Octavious Hill otorgado por la Fotografisches Akademie GDL (Alemania, 1988); ha sido nombrado Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres por el Ministerio de Cultura de Francia (1994), y ha obtenido el Premio Nacional de Fotografía que concede el Ministerio de Cultura de España (1998).
La fotografía y Joan Fontcuberta
La RAE define “fotografía” como: procedimiento o técnica que permite obtener imágenes fijas de la realidad mediante la acción de la luz sobre una superficie sensible o sobre un sensor.
Fontcuberta plantea la siguiente idea: “fotografío, luego hago existir” porque de alguna manera la fotografía certifica la existencia. La fotografía es un arte capaz de entablar diálogo con otros tipos de arte como la literatura, la pintura o la escultura, la música…
Desde los inicios de la historia de la fotografía, esta forma de expresión artística siempre se ha visto como un arte que representa la realidad, una realidad objetiva. Asociada a una voluntad de rigor, de detalle, de memoria, de identidad o de verdad.
La obra de Joan Fontcuberta es un intento de crítica a la propia objetividad. Él mismo se identifica con las utopías de libertad de las vanguardias. Influenciado por Nietzsche, para el cual el mundo permite infinitas interpretaciones. Según el filósofo, para relacionarse con sus semejantes y el mundo el hombre necesita crear modelos, ilusiones y representaciones. En su ensayo Sobre verdad y mentira, en sentido extramoral, plantea la idea de que el conocimiento, al operar de una manera metafórica, no accede al campo de la “verdad cristalina”. Al ser impulsada por motivos morales no puede llegar a la objetividad: es apenas una perspectiva.

La realidad y la fotografía
El propio Fontcuberta replica: “ya no sirve para nada salir a la calle con la cámara al hombro para ver el mundo de una manera inédita. Fotográficamente, la realidad está agotada; hay que construir nuevas realidades”.
En Imago, ergo sum juega con este sentido de objetividad buscando en el receptor un “despertar.” Pero, este “despertar” es complicado en una sociedad cargada excesivamente de información y de imágenes que conducen a un desorden en el pensamiento.
El exceso de visión conduce a la ceguera. Decía Serge Daney: “Nos hemos quedado ciegos ante la hipervisibilidad del mundo”. Con humor, ironía y profesionalidad Fontcuberta realiza una exposición en la que la fotografía se convierte en un arma de doble filo contra realidad hipócrita.

Para Kant, la realidad es aquello que el sujeto construye a partir de sí. Este autor deja de preocuparse por lo que la realidad sea en sí misma y se centra en la experiencia posible; hay un mundo porque el sujeto le da forma. Ahora bien, es imposible que el individuo cognoscente llegue a conocer lo que “las cosas son en sí mismas”, el noúmeno. Esto ha tenido mucha repercusión en Freud, lo que él denomina: el inconsciente.
Los medios de comunicación, exaltando la televisión, son el instrumento con los que la población cuenta para su justa información, tanto política, social, económica o cultural. A través de la comunicación mediática crean sus propias ideas, valores y conclusiones que se transmiten a escala mundial. La globalización es un medio de vinculación intercontinental influenciado por un gobierno capitalista. Globalización, capitalismo y televisión estarán siempre unidos.
El ojo que mira puede parecer inocente, pero el ojo que capta la fotografía ya no lo es, modela la realidad en relación a una ideología y a un pensamiento. Si Descartes viviese en la actualidad cambiaría su famosa cita pasándola a: «No pienso, no existo, no soy. Solo estoy.»
“El arte es una mentira que nos permite decir la verdad”, Picasso.

