La sacudida griega: el cine de Yorgos Lanthimos

Corre el año 2009. Grecia no cesa de hundirse en el abismo de la crisis. Hace tiempo que no se sabe nada de su cinematografía, salvo la honrosa excepción de Theo Angelopoulos, pero algo se está moviendo en el país. En el Festival de Cannes de ese año un joven director griego presenta la película “Canino” (2009). La obra gana la Cámara de Oro en la Quincena de Realizadores y el premio Un certain regard. La sacudida es estruendosa.

Yorgos Lanthimos

Yorgos Lanthimos

Aquel “objeto cinematográfico no identificado” (como diría el crítico Manuel Lombardo) ponía en el mapa al desconocido Yorgos Lanthimos (Atenas, 1973). Con solo cuatro películas a sus espaldas el griego se está ganando un hueco en el cine europeo contemporáneo con una filmografía original a la par que extraña.

Polifacético director con experiencia en el mundo del teatro, la publicidad, el videoclip y la televisión, llegó incluso a pertenecer al equipo creativo que desarrolló las galas inaugural y de clausura para los JJOO de Atenas 2004. Un año después rueda su primera película titulada “Kinetta” (proyectada en los festivales de Toronto y Berlín).

Con una cámara hiperactiva, grandes desenfoques, descuidos en el sonido y la luz de algunos planos, la película transcurre sin que, en muchas ocasiones, el espectador sepa qué está pasando ni por qué. Obra fallida, sí se aprecian ya en ella preocupaciones temáticas posteriores como las relaciones humanas (casi siempre de sumisión), la soledad o el aislamiento.

Cuatro años más tarde aparece “Canino”. Ya sí estamos ante la obra de un director a tener en cuenta. ¿Crítica al modelo de familia burguesa? ¿Parábola política de la actual situación democrática? ¿Revisión enloquecida del mito de la caverna? “Canino” se abre a un abanico de interpretaciones en cada una de las cuales se encuentra cómoda, ya que Lanthimos plantea preguntas que nunca llega a responder. “Si dejas la puerta abierta a diferentes lecturas, es más fácil que tu obra perdure” admite el director.

"Canino" (2009)

“Canino” (2009)

La cámara de Lanthimos esta vez es más estática. Planos frontales en los que la cámara se limita a captar la acción que sucede ante ella, en un desarrollo casi teatral de muchas de las escenas. Puesta en escena aparentemente austera y descuidada pero que contiene unos encuadres incluso demasiado preciosistas para lo terrible que sucede en ellos. Encuadres, de todos modos, que ayudan a reforzar el ambiente opresivo de toda la cinta ya que hasta los propios personajes no terminan de caber siempre en ellos.

En su siguiente película, “Alps” (2011), continúa el director griego por la senda temática de la alienación, la sumisión, la apariencia, la (in)comunicación, la opresión, la soledad y el tedio. Es un cine de la representación en el que cada cual tiene asignado un rol dentro de una sociedad opresora y teatralizada hasta la parodia. Nada es de verdad, todo es fingimiento, todo es manipulación, un mundo que se sostiene sobre una capa de apariencia que esconde la putrefacción de unas relaciones humanas y de poder deterioradas e injustas.

"Alps" (2011)

“Alps” (2011)

Los personajes de las películas de Lanthimos son ¿felices? mientras que mantengan su ignorancia de la realidad, mientras que no rompan con lo establecido, mientras que cumplan con el papel que la sociedad les ha asignado. Todo aquel que, en su anhelo de libertad, se sale del redil acaba dándose de bruces con el castigo y la exclusión, como en el caso de la heroína de “Alps” (interpretada por su actriz fetiche la griega Angeliki Papoulia), o con la soledad y la incertidumbre más absolutas, como en el caso de la heroína de “Canino” (interpretada por la misma actriz).

Comparado con Haneke en la manera seca y abrupta de retratar la violencia (tanto física como psicológica), emparentado en cierto modo con los personajes alienados y los ambientes deprimentes del Kaurismäki de “La chica de la fábrica de cerillas” (1990), Lanthimos aplica a sus relatos una comicidad que surge de llevar las situaciones al límite. Llega un momento en el que el espectador duda entre apartar la vista o reír a carcajadas ante el patetismo y la ironía desplegados por sus imágenes.

Incluido en la llamada “Nueva ola rara griega”, forma parte de ese cine griego contemporáneo configurado por un conjunto más o menos homogéneo de películas y directores que han puesto su punto de mira en la familia, la sociedad y sus vínculos afectivos y de poder.

"The Lobster" (2015)

“The Lobster” (2015)

En competición en Cannes por primera vez en 2015 con su primera película en inglésThe Lobster”, habrá que ver si el cineasta griego es capaz de mantener el buen nivel de su cine. Sea lo que sea lo que nos depare en un futuro, ya ha demostrado que Grecia todavía tiene mucho que decir, si la dejan, en esta vieja y enclenque Europa.