Venus de Willendorf: ¿De verdad es una Venus?

La Venus de Willendorf es una pequeña estatuilla de piedra caliza a la que se le dio nombre de Venus por sus formas femeninas, aunque bien es cierto que algunos historiadores no están de acuerdo por esas formas robustas, las cuales son muy contrarias a los cánones de belleza ideal de la Grecia clásica.

Venus de Willendorf

La escultura está elaborada con instrumentos de piedra de fuego. La figura representa a una mujercita desnuda, regordeta, con pechos y barriga prominentes y fue pintada originalmente con ocre rojo. Mide unos  11,1 centímetros de alto, 5,7 de ancho y 4,5 de espesor con 15 centímetros de circunferencia.

La representación de esta “Venus” supone una belleza ideal, ya que su abdomen, vulva, nalgas y mamas son bastante voluminosos. No tiene una cara visible y sus brazos, delgados, se doblan sobre los senos.  El abultado pubis se expande sobre unos grandes muslos y sus piernas son anatómicamente muy acertadas. Las rodillas están juntas y los pies, que no han sido representados o se han perdido, estarían separados. Como curiosidad decir que hay quien defiende la hipótesis de que podría ser insertada en la vagina, para rituales de fertilidad. 
 Venus de Milo
Hay una gran diferencia entre la Venus de Willendorf prehistórica y la gran Venus de Milo griega. Por un lado está la Venus de Willendorf, una mujer pequeña, obesa, sin rostro, sin pies, porque o bien se han perdido o bien puede deberse a que al tratarse de una época en la que se era nómada y era transportada continuamente, pudo deteriorarse. Además representa una belleza ideal muy contraria a la clásica Griega, en la que podemos observar que su composición anatómica está un poco exagerada. En cambio, la Venus de Milo es una mujer alta, con una perfección en su composición anatómica, una belleza pura ideal del clasicismo y con sus “vergüenzas” tapadas. Su rostro transmite una sensación de calma, realismo, naturalismo, tristeza… 

Algunos historiadores creen que la Venus de Willendorf no puede tratarse de una Venus, ya que comparándola con la Venus de Milo y la belleza ideal clásica, se sale un poco de esos cánones de belleza. A diferencia de ellos, creemos que sí puede ser una Venus, en cada época hay una gran diferencia en la belleza ideal, en una época la belleza es en la mujer alta y delgada como en la Grecia clásica, en otra una mujer rellenita, con senos abundantes y grandes nalgas como por ejemplo podemos ver en Las Tres Gracias de Rubens, es decir, no importa esa belleza ideal que tenemos de la Grecia clásica, la cual sí que fue una época artísticamente muy grande, pero su ideal murió con el inicio del Helenismo donde se caracterizaba mas por la expresividad y el carácter narrativo.

Asímismo los romanos pusieron su belleza “ideal en la que intentaba representar a los emperadores lo mas realistas, con pequeñas sutilezas ideales, posibles. Y así sucesivamente hasta nuestros tiempos donde podemos ver en pases de modelos una belleza muy diferente a toda la historia de la belleza ideal. Por todo ello creemos que se trata de una Venus prehistórica, en la que se nos muestra y se nos da a entender un tipo de belleza que, como se ha podido constatar, con el paso del tiempo cambiaría radicalmente.

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