«Esta es la última gira. Se acabó. Nosotros no vamos a hacer un Scorpions o un Judas Priest y decir que esto se acaba para luego seguir girando. No lo haremos jamás». Son palabras de Dee Snider, vocalista de la banda Twisted Sister, en el Rock Fest Barcelona 2015. En 2016, volvieron a actuar en el mismo emplazamiento y utilizó la misma frase. Anteriormente, Snider dijo esta frase en alguna que otra ocasión. La que parecía ser la última gira de la banda se alargó un año más, y, al menos por el momento, parece definitiva.

Es una coyuntura que se da con bastante frecuencia. Un grupo con gran nombre dentro de su género decide hacer una gira mundial en la que anuncian su despedida. Hasta ahí todo parece estar en orden, pero cuando acaba la gira, puede que no sea el momento de abandonar y es mejor seguir con la banda a cuestas. Es la eterna marcha, aquella que pasa por una gira de despedida que parece no acabar nunca, o aquella que se anuncia como tal, pero luego resulta que no es así.

Separación grupo

Twisted Sister || Fuente: Youtube

La historia de nunca acabar

La historia de la música tiene cabida para todos los géneros, y, a su manera, grupos o cantantes se convierten en símbolos de los simpatizantes de un género cualquiera. Todos empiezan en el mismo punto de partida, pero a medida que va pasando el tiempo, un grupo cualquiera empieza a tomar cierta repercusión social y, paso a paso, se convierte en leyenda viva de la música. Como leyenda en la que se convierte ese grupo, sus fans esperan que sean eternos sobre el escenario, y siempre, como es lógico, acaba por ocurrir lo contrario.

La retirada es un acto que se da en todo lo relacionado con el espectáculo, ya sea música, teatro, cine o algún deporte. En el mundo de la música se han vivido retiradas definitivas que han hecho emocionarse a más de una persona, pero en algunas ocasiones esas retiradas han sido en vano y luego han decidido seguir con su música. ¿Está esta praxis relacionada con los fans y seguir dando a éstos lo que piden? ¿O está más relacionada con las ganas de seguir recaudando dinero con cada disco o con cada gira?

En 2009, Scorpions, la mítica banda alemana de hard rock, anunció que haría una última gira mundial y se acabaría la oportunidad de verlos en directo. Get Your Sting and Blackout World Tour estaba anunciada como una gira que llevaría a Scorpions por todo el mundo para que ningún fan de ningún país pudiera perdérselos. La emoción invadió a mucha gente tras pensar que, en ese mismo momento, era la última vez que escucharían temas como «Still Loving You» en directo. Hasta que en 2011 la banda dijo que iban a continuar tocando.


Vídeo oficial de «Still loving you» de Scorpions

Cuando a Klaus Mine—cantante de la banda—se le preguntó por esa continuación que no parecía tener cabida, alegó que lo emotiva que era la gira había planteado al grupo si debían retirarse o todavía podían ofrecer espectáculo a borbotones. Enseguida, como respuesta a esa gira vendida como la última, muchos fans criticaron a la banda diciendo que solo había sido un movimiento de marketing en una gira que, a finales de año, se sitúo en el puesto 35 de las más exitosas según Pollstarpro. Fue en 2013 cuando no ingresaron entre las 100 giras más exitosas del año para esta página web, pero aun así continúan en activo.

Un caso parecido es el de Judas Priest, y es que la banda liderada por Rob Halford comentó que Epitaph sería la última gran gira mundial de la histórica banda británica de heavy metal. Una última gran gira mundial y un disco que, cuando terminó, sirvió para remarcar que Judas Priest continuarían girando, pero con parones de un mes entre continente y continente.

Si bien es cierto que tiene que ser complicado bajar del escenario tras tantos años entregándote a tus fans, hay quien ve detrás de todas estas anunciadas giras de despedida, un movimiento más enfocado al marketing que a la música en sí. Diciendo que es la última gira, un grupo se asegura que aquel que se sentía dubitativo sobre si ver a la banda en cuestión, se decida finalmente atraído por el discurso de «ahora o nunca».

Se ha convertido casi en una moda hacer una falsa despedida o alargar la marcha más de la cuenta. No hace mucho tiempo, Roger Glover de Deep Purple, comentaba en una entrevista que la banda había llamado a su gira The Long Goodbye Tour porque no saben cuánto durará la gira, dado que soportarán el peso de la misma hasta que ya no puedan más. Con sus integrantes en la órbita de los 70 años, no resulta una locura que el tiempo de Deep Purple se esté acabando, amén también de bandas que plantean una despedida como Aerosmith y su Aero-Vederci Baby.

Grupo separación

Aerosmith || Fuente: Youtube

 ¿Fidelidad, diversión o marketing?

Aunque son muchas las bandas que van despidiéndose, hay otras que se despidieron en el pasado para luego volver en un futuro con una gira de reunión, o simplemente porque les apetecía volver a girar juntos. Este año tenemos los casos de Helloween o de Guns N’ Roses, que han vuelto a juntarse con toda o casi toda la formación y con idea de grabar nuevo material. ¿Dónde quedan entonces esas giras de despedida? ¿Estamos acaso siendo engañados de alguna forma cuando se nos plantea algo así? ¿Debemos hacer un esfuerzo económico en disfrutar de la última gira de un grupo que se despide?

Como el bueno de Bob Dylan diría: «The answer, my friend, is blowing in the wind».

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