Edgar Allan Poe (EEUU, 1809-1849) publicó el poema “El cuervo” (The Raven)  el 29 de febrero de 1845, en el periódico neoyorquino Evening mirror. Fue un éxito fulgurante que hizo que en cuestión de meses el autor se convirtiera en toda una celebridad nacional.  Sólo en el mes siguiente a su publicación, el texto se reimprimió diez veces. Ese mismo año, Poe publicó dos libros, uno de relatos y otro de poemas.

Edgar Allan Poe, autor del poema The Raven || Fuente: Wikimedia

“The raven” se ha convertido en más que un clásico de la lírica norteamericana. Es un símbolo que su cultura popular ha adoptado y revisado en incontables referencias. Y además, en diversas disciplinas, como la música (el ejemplo más significativo es el álbum homónimo de Lou Reed ) el cine o incluso series televisivas, como The Simpsons:

El poema presenta a un hombre que lee en su cuarto, junto al fuego, una medianoche de diciembre. Ha perdido recientemente a su amada, Lenore, y está vencido por la tristeza. De pronto, en esa atmósfera lúgubre, aparece un cuervo. Un extraño animal parlante que responde con una sola palabra a las preguntas del poeta: nevermore (nunca más). Al avanzar la obra, el cuervo se convierte en un símbolo de la muerte, que testimonia la pérdida de la mujer y parece augurar la locura que se cierne sobre el amante en duelo.

Fabricar un éxito

Pese a su éxito instantáneo, The Raven también tuvo detractores, especialmente entre sus coetáneos literarios. Yeats dijo de la obra que era “insincera, vulgar y tramposa en su ritmo”. Emerson, que era el gran poeta de la época, indicó que no veía nada en ella. Voces anónimas, aunque poco fundadas, le acusaron de plagiar un poema italiano basado en un loro.

Tal vez en respuesta a esos ataques, Poe escribió al año siguiente el breve ensayo The philosophy of composition ( La filosofía de la composición). Un ejercicio en el que propuso describir de manera pormenorizada los mecanismos creativos utilizados para escribir The raven.

The Raven | Fuente: Kevin Dooley en Flickr

“He pensado a menudo cuán interesante sería un artículo escrito por un autor que quisiera y que pudiera describir, paso a paso, la marcha progresiva seguida en cualquiera de sus obras hasta llegar al término definitivo de su realización. Me sería imposible explicar por qué no se ha ofrecido nunca al público un trabajo semejante; pero quizá la vanidad de los autores haya sido la causa más poderosa que justifique esa laguna literaria.”

La actitud de Poe con este texto fue más transgresora de lo que parece. Al abrir la trastienda del proceso creativo y enseñar su modo de trabajo, el autor se alejaba de los resabios románticos. En el romanticismo se relacionaba la creación artística con una especie de fuerza impredecible, la inspiración.  El genio arrebataba al artista, quien bajo su influjo, creaba su obra. Poe desbarató esta premisa.  Declaró que el proceso de creación tenía más que ver con la resolución de un problema matemático que con un golpe de talento inesperado.

The Raven: instrucciones

En La filosofía de la composición, Poe identificó varios procesos a seguir para conseguir el logro final del poema, lo que él llamaba la “unidad de efecto”.

Tomar medidas

Si la obra es muy larga, se corre el riesgo de que la interrupción del mundo real invalide el efecto que se persigue. Por tanto, lo óptimo es una obra poética que se pueda leer en una sola sesión de lectura pero que sea lo suficientemente larga para generar unas sensaciones determinadas. Según Poe, el tamaño ideal sería unos cien versos. (The Raven, para ser exactos, tiene 108)

No dejar indiferente a quien lee

O dicho de otro modo, es necesario causar un efecto determinado en el lector. Una impresión concreta. Y esa impresión ha de estar relacionada con la búsqueda de la belleza, que es el objeto propio de la poesía. Para Poe, la verdad y la pasión quedan circunscritas a la prosa mientas que la impresión más profunda de la belleza se consigue con un tono concreto. El de la melancolía.

“Cualquiera que sea su parentesco, la belleza, en su desarrollo supremo, induce a las lágrimas, inevitablemente, a las almas sensibles. Así, pues, la melancolía es el más idóneo de los tonos poéticos”.

Buscar la clave

Es necesario identificar el punto en el que converge el poema, sobre el que gira la trama de la obra. En este caso, el estribillo es crucial. Poe decidió que debía ser corto, para que le permitiera usarlo en diferentes situaciones narrativas, sin perder el valor de repetición y monotonía. Lo situó, además, al final de cada estrofa y decidió que:

“Semejante conclusión o término, para poseer fuerza, debía ser necesariamente sonora y susceptible de un énfasis prolongado: aquellas consideraciones me condujeron inevitablemente a la o larga, que es la vocal más sonora, asociada a la r, porque ésta es la consonante más vigorosa.”

Sólo al final de este análisis, Poe buscó el estribillo y confesó que (Nevermore) “fue la primera (palabra) que se me ocurrió”.

Y, por último, para justificar la repetición de la frase, pensó primero en un loro y de ahí, pasó al personaje del cuervo, más acorde con el ambiente del poema.

Centrar el tema

No es hasta este momento en que Poe llegó a definir el tema de la narración. Tenía un pájaro de mal agüero, un tono de melancolía…la continuación era bastante evidente.

“Entre todos los temas melancólicos, ¿cuál lo es más, según lo entiende universalmente la humanidad? Respuesta inevitable: ¡la muerte! Y, ¿cuándo ese asunto, el más triste de todos, resulta ser también el más poético? (..) cuando se alíe íntimamente con la belleza. Luego la muerte de una mujer hermosa es, sin disputa de ninguna clase, el tema más poético del mundo”.

La infortunada Lenore, personaje latente en The raven. || Fuente: Wikimedia

Empezar por el final

Una vez decididos estos elementos, al fin Poe empieza a escribir. Pero no en el orden esperado: los primeros versos que escribió del poema fueron una de las últimas estrofas:

`Prophet!’ said I, `thing of evil! – prophet still, if bird or devil!
By that Heaven that bends above us – by that God we both adore –
Tell this soul with sorrow laden if, within the distant Aidenn,
It shall clasp a sainted maiden whom the angels named Lenore –
Clasp a rare and radiant maiden, whom the angels named Lenore?’
Quoth the raven, `Nevermore.’

“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

De esta manera, pudo escribir los versos precedentes teniendo siempre en cuenta que no superaran el nivel de intensidad dramática de esta última parte.

Recrear una atmósfera

Por último, Poe definió el contexto de la trama: un espacio reducido, la habitación del hombre, con un interior lleno de recuerdos de la amada, y en el exterior, una fría noche de invierno. Y una presencia inesperada, la del cuervo, con la que construir un juego equívoco: el sentido evidente de un pájaro que repite mecánicamente una palabra, y la pregunta sin respuesta del que ha perdido a su persona amada. Sólo al final del poema el cuervo se convierte en un “recuerdo fúnebre y eterno”.

El poema de Poe pasó a la historia de la poesía ||Fuente: Flickr Nebraska Oddfish

Se ha escrito mucho sobre la figura de Edgar Allan Poe: alcohólico, yonqui, mentiroso y poco fiable. ¿Fue The raven resultado de tamaño ejercicio de precisión y método? ¿O simplemente un juego irónico para un público que reverenciaba la obra? En todo caso, además de su valor literario, algo tiene este poema para que se haya convertido en parte del capital cultural de su país. Ever more …

 

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