La escritora de novela negra, Sue Grafton, a la que inspiró su propio divorcio, se despide de nosotros después de 25 novelas negras protagonizadas por la detective Kinsey Milhone y tituladas siguiendo las letras del abecedario de la A a la Y. Sue, se lleva con ella la Z, que tenía previsto publicar en el 2019. Un cáncer ha sido el responsable de su fallecimiento.

No me resulta difícil elegir una de las letras de la saga del Abecedario. Elijo la A porque sin ella no hubiera existido la saga que tantos buenos momentos nos ha regalado. Y la elijo porque contaba la propia autora que al divorciarse de su marido, sintió ganas de matarlo cuando se vio en los tribunales luchando por la custodia de su hijo y de ahí salió la idea de escribir novela negra. «En vez de pasarme la vida en la cárcel, pensé en algo mucho mejor: matarlo en un libro y además recibir dinero por ello…»

La protagonista, Kinsey Milhone  después de 25 saltos en el abecedario no ha envejecido ni un ápice. Continúa en sus treinta y tantos desde la publicación de A de Alibi (Coartada, pero traducida como A de Adulterio) en 1982 hasta la Y de Yesterday (Ayer) en el 2017. Cabezota, persistente, luchadora, Kinsey sobrevive a una infancia dura, sin cariño, debido a la muerte de sus padres cuando ella solo tenía cinco años. Su tía le proporcionó todo lo necesario y ni una pizca de afecto. A los 32 es investigadora privada, de esas de casos aburridos y burocráticos hasta que un caso se complica más de lo habitual y se inicia la saga.

Kinsey vive en California, en Santa Bárbara, aunque en las novelas, al más puro estilo Clarín con Oviedo y Vetusta, se llama Santa Teresa, es inteligente, trabajadora,  relativamente alta, y razonablemente delgada aunque sigue una dieta de dudoso equilibrio en el restaurante de su mejor amiga, con gran sentido práctico, deportista y amante del Chardonnay.

Kinsey fue de la mano de Sue Grafton una revolución en el género. La primera mujer, más allá de la señorita Marple de Agatha Christie, que asume el protagonismo y la carga dura del género negro. No es la novia del detective, no es la víctima, no es la ayudante, es ella la que se enfrenta a los malos y resuelve los casos más complicados.

Bravo por Sue Grafton, por su estupenda contribución al género negro, por regalarnos sus novelas y por abrir su vida en canal para sus lectores  en su libro de relatos, Kinsey y yo.

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