Hasta hace unos años, cuando a un invidente se le describía una obra de arte, este tan solo podía crearse la idea en forma de palabras sobre una página en blanco, y no obtenía a cambio nada concreto. Los nombres de grandes artistas y sus obras eran algo incompleto en su conocimiento. Los museos eran en ese entonces, para las personas con discapacidad visual, un envoltorio sin caramelo.

‘’Didú, una puerta hacia la cultura. ’’

Cuando el fotógrafo Juan Torre se vio sacudido repentinamente por una enfermedad visual, comenzó a sentirse cada vez más identificado con aquellas personas invidentes que querían llegar al arte y no podían conseguirlo del todo. Por aquel entonces, Juan ya estaba afiliado a la ONCE y metido de lleno en el taller de Estudios Durero, donde un día, su instinto creativo tropezó por casualidad con varios soportes distintos que él jamás hubiese imaginado tan útiles en su profesión. Fue así como, entre experimentos y pruebas, halló en su trabajo un medio de acceso para gente con discapacidad visual.

Lo que daba comienzo en 2009 como un simple experimento para interpretar fotografías en relieve, tres años más tarde desembocaba en un gran proyecto que saldría a la luz bajo el nombre de Didú. Este iniciaría una larga trayectoria y peregrinaría, desde el año 2012 en adelante, por varios museos españoles, otorgando a las personas con discapacidad visual, la oportunidad de ver a través del tacto.

Persona no vidente en contacto por primera vez con un cuadro en El Prado.

Persona no vidente en contacto por primera vez con un cuadro en El Prado. | Fuente: NCI Noticias, Youtube.

Un profundo proceso para hacer posible la comprensión del invidente

En la actualidad, y tras recorrer el Museo del Prado y otros diversos espacios artísticos, Didú se ha convertido en una metodología que ha logrado crear una imagen que se puede tocar y que tiene sentido no sólo para la vista sino también para el tacto.

Imagen que plasma uno de los diversos procesos para la creación de las obras en relieve.

Imagen que plasma uno de los diversos procesos para la creación de las obras en relieve. | Fuente: NCI Noticias, Youtube.

‘’Tocar la Gioconda ya es una realidad para millones de invidentes gracias a la magia del 3D. ’’

El proyecto Unseen Art, encabezado por el diseñador finlandés Marc Dillón ha acercado el arte a las personas invidentes a través de la tecnología de impresión en tres dimensiones. Gracias a este avance, personas que hace años ni podían llegar a imaginar el aspecto de obras clásicas como ‘’la sonrisa de la Mona Lisa’’, en la actualidad pueden conocer todos los aspectos de éstas mediante el sentido del tacto.

Persona invidente frente a la ‘’Mona Lisa’’ en 3D. | Fuente: Unseen Art, Youtube.

Persona invidente frente a la ‘’Mona Lisa’’ en 3D. | Fuente: Unseen Art, Youtube.

‘’Una campaña de crowfunding que pretende causar un impacto a nivel mundial. ’’

Para lograr estas obras en relieve, se realiza un escaneado de alta resolución y se interpreta la obra mediante herramientas 3D, para más tarde trabajar la profundidad y dotar a la obra de mayor realismo. Así, el espectador puede explorarla con total libertad, acercándose lo más posible a la realidad de la obra original.

Proceso de la creación de La ‘’Mona Lisa’’ en 3D.

Proceso de la creación de La ‘’Mona Lisa’’ en 3D. | Fuente: Unseen Art, Youtube.

‘’Unseen Art crea la posibilidad de experimentar las obras de arte sin tener que recurrir a las audio-guías como único recurso. ’’
Reacción de satisfacción de una invidenTE OBRA DE ARTE

Reacción de satisfacción de una invidente al palpar por primera vez una obra de arte. | Fuente: Unseen Art, Youtube.

Asimismo, los modelos en tres dimensiones de las pinturas están disponibles de forma gratuita y pueden ser impresos en cualquier lugar donde exista el acceso a una impresora 3D, para que, finalmente, puedan pasar a ser parte de exposiciones en museos, galerías o casas privadas.

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