«Sin ánimo de ofender» de Ernesto

Sin ánimo de ofender,

la vida se manifiesta:

mostrándome ahora un camino

que nace en forma de apuesta.

Yo, temblando de volver

al viejo plan quinquenal,

sintiéndome peregrino

hacia un destino especial.

El caso es que hay puertas que

puedes cruzar una vez;

se abren con llave ninguna y

cierran por falta de fe.

Porque hacer de la distancia

(Niebla que todo lo oculta)

una sencilla anécdota,

es una empresa que asusta.

Porque andar salvando los

golpes de un tiempo (que es Dios),

no es trabajo sólo de uno

o de una; es de dos.

Los valles saben la senda

que seguirá el río al nacer.

Perro que ladra a la luna

es perro que no ha de morder.

La vida se manifiesta,

sin ánimo de ofender.

La vida me ha convencido:

sé lo que tengo que hacer.

Ernesto

Oscurita es mi pigmentación y mi cuerpo enjuto y resistente.