Hace poco la saga de La Guerra de las Galaxias ha tenido un nuevo retoño con el estreno de Rogue One (2016). Esta película no es ni siquiera un episodio oficial de la serie. Está situada entre los Episodios III y IV, con el subtítulo de «Una historia de Star Wars». No cabe más que preguntarse cuánto les queda a los fans galácticos hasta aburrirse. No es que los aficionados a las andanzas imperiales sean un ejemplo de público crítico con la serie, pero el aumento de ánimo de lucro desde que la Disney obtuvo los derechos clama al cielo.

Cierto es que Star Wars: Episodio VII (2015), recuperación Disneyana de las aventuras de Han Solo y compañía, supone un cierto salto de calidad respecto a la abominable trilogía anterior. Pero sus evidentes parecidos con la original, el Episodio IV (1977), y que este año la compañía del Ratón Mickey estrene otra película intercalada, hacen pensar que todo el invento se haya convertido desde la segunda trilogía en un inmenso sacacuartos

Star Wars

Los años pasan mejor para los wookies que para los humanos || denofgeek.com

De hecho, muchas teorías sostienen que toda la historia estaba concebida como una sola película —el inicio de la película original que se estrenó en los cines no contenía lo de Episodio IV— y que, visto el éxito, George Lucas decidió exprimir el jugo.

Tiene mérito lo de esta saga. Porque es muy jodido mantener la calidad y el interés del gran público con tanta repetición de esquemas. Ya le ha ocurrido a todas las películas de superhéroes con las que nos abrasan cada verano. O a El Señor de los Anillos con su directamente denunciable trilogía de El Hobbit.

Rocky/Sly, vidas paralelas

Un ejemplo muy claro es la saga Rocky, de Sylvester Stallone. En este caso se da además una circunstancia como mínimo curiosa. Tanto la calidad de las películas acerca del púgil de Philadelphia como la carrera de Stallone tienen los mismos auges y declives que la vida personal del protagonista.

Porque en Rocky (1976) el protagonista es un boxeador aficionado que por un golpe de suerte tiene la que quizá sea su última oportunidad de llegar a la fama y ganarse la vida con su oficio. Cuando le llega el combate con Apollo empieza a darse cuenta de que puede, y  además quiere, triunfar. Es bien sabido que la carrera cinematográfica de Sly, apelativo cariñoso de Stallone en Hollywood, tenía mala vitola hasta que, como último recurso, escribió y vendió el magnífico aunque convencional guión de Rocky para que la dirigiera John G. Avildsen. Su único requisito fue protagonizarla.

Rocky

«¿Seguro que debo hacer otra película, Adrien?» || flipada.com

Stallone, el saco de golpes de la crítica

Después de esta primera película, Oscar incluido, todo cambió. Stallone era una estrella, al igual que Rocky, campeón del mundo desde Rocky II (1979), ya dirigida, escrita y protagonizada por él. Pero la codicia y la megalomanía rompieron el saco. Rocky/Sly ya no es el joven boxeador/cineasta que quiere comerse el mundo. Ahora es una estrella que no se aplica como debe, que entrena/escribe con desgana y con el único fin de llenarse el bolsillo. Y pierde el título/prestigio en un combate contra Mr. T/crítica en Rocky III (1982). Y eso que esa no era ni mucho menos la peor película de la serie.

Esta degradación sigue hasta el abandono, en principio definitivo, de la saga en Rocky V (1990). Hasta que muchos años después, asistimos a la recuperación. Primero tibia, con Rocky Balboa (2006). Aquí Rocky/Sly es ahora un boxeador/cineasta retirado que tiene una pelea amistosa contra el vigente campeón/público. Y pierde a los puntos. Pero empieza la cuesta arriba en prestigio.

Creed & Rocky

Creed & Rocky, la historia se repite || planeta.eldesmarque.com

Impresión que se confirma en la reciente Creed (2015) de Ryan Coogler, en la que Rocky entrena a un nuevo pupilo y Stallone ni escribe ni dirige, quedando en un papel secundario. Este acto de humildad de Rocky/Sly le es recompensado con un nuevo boxeador/cineasta a quien entregar el testigo, además de con halagos de la crítica y una nominación más que merecida al Oscar a Actor de Reparto. Misión cumplida.
Pero ¡ay!, la rumorología apunta a que se está preparando una secuela. Como se puede ver, la avaricia vuelve a romper el saco, ya sea el de boxeo como el del cine.

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