Cartel de "Brotada"

Reseña: ‘Brotada’. Fuerte como una patada en la cara

«Soy una superviviente. Soy fuerte como una patada en la cara» clama Ana (Silvia Vacas) un personaje complejo, auténtico, paradójicamente lúcido. En efecto, Brotada es una propuesta teatral que golpea. Pero lo hace más con la fuerza de un veneno progresivo que con la de un puñetazo.

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Cartel de “Brotada”

Brotada se adentra audaz en el proceloso mar de los tabús sociales. La latencia de lo prohibido, de lo moralmente inaceptable, se desvela a medida que avanza la trama y marca el desenlace trágico de la historia.

Así, la obra juega en varios planos, que se van disponiendo poco a poco. Lo que Edu (Fede Rey) cuenta a Ana, lo que no le cuenta y lo  que no se cuenta ni a sí mismo. En medio de este juego de equívocos, Ana y Edu interactúan, casi bailan. Y entre estas capas la representación se recrea de nuevo, con el clásico juego del teatro dentro del teatro, de los papeles cambiados y la equivocación trágica.

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Silvia Vacas como Ana. Fuente: Brotada Trilogía

En concreto, esta puesta en duda de la realidad, se manifiesta especialmente en el personaje de Ana, que recoge la tradición bufonesca y su clarividencia. Que los locos siempre dicen la verdad queda patente en el discurso exuberante y maníaco del personaje de Ana. Silvia Vacas borda el papel. Intensa y versátil, sin llegar nunca al histrionismo, danza por el escenario en su frenesí agorafóbico. Su partenaire, Fede Rey, encarna con solvencia los peligros de la debilidad y la insatisfacción. Retrata acertado la vulnerabilidad de un personaje sobrepasado por sus miedos y deseos.

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Silvia Vacas y Fede Rey en una escena de Brotada. Fuente: Brotada Trilogía

En cuanto a la puesta en escena, un espacio pequeño, bien dispuesto, como el Teatro del Arte, recrea una atmósfera ideal para esta obra. La cercanía con el patio de butacas, a pie de escenario, y la iluminación cálida y minimalista acercan al público a la representación. Cabe destacar un momento de gran fuerza plástica como el de la celebración etílica, con una banda sonora que le va al pelo (el Pass this one  de la banda The Knife) y en general una música bien elegida que ejerce de contrapunto muy adecuado en diversos momentos de la obra.

En suma, una pieza interesante y sugerente que despierta la curiosidad para seguir conociendo las siguientes propuestas del dramaturgo Iván Bilbao.

Brotada es la primera obra de una trilogía a la que  seguirán en los próximos meses “Constelaciones familiares” y “Ataraxia”, también en el teatro del Arte de Madrid.

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