«La noche en Marte» de Rafael Sáez Lara

Hay una chica

con astros en la boca

besando los rojos párpados del suelo,

desnuda, sin cuerpo

y sin sangrados,

un reflejo solitario,

una caverna desahuciada.

Los hombres pasan detrás de ella

y se jactan de lo que no es

y lo que no tiene

y la hacen transformarlos

en oscuros seres

como niños de la calle o lagartos moribundos.

La chica grita

sin escupir lo que hay de ella,

lo que es del color de los sueños inocentes,

de las luces de feria

y la vida, la vida.

Pero siempre llueve,

y nada funciona porque los hombres

no se pudren y hace frío.

Y hay leones en los ventanales,

pero nadie se preocupa.

No hay dramas compartidos.

La chica llora

y dice “azul”

pero todo es rojo

como los apaleados y los ciclos

de los calendarios.

Y acabará por cubrirlo todo

y apagará los astros y llenará

las casas de ratones.

Y la chica dormirá,

sin cuerpo, sin sangrados

sin la vida.