La Alhóndiga de Bilbao: de antigua vinoteca a centro cultural

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Sin lugar a dudas, uno de los edificios más interesantes, originales, históricos, vanguardistas que pertenecen al ya reconocido Nuevo Bilbao — expresión usada para referirse a la reconversión urbanística que está experimentando la ciudad del Nervión desde finales del siglo XX de la mano de grandes arquitectos internacionales — es la Alhóndiga de Bilbao.

Desde marzo de 2015 ha pasado a denominarse AZKUNA ZENTROA (Centro Azkuna), en homenaje a Iñaki Azkuna, impulsor del ya mencionado Nuevo Bilbao y alcalde de la ciudad, cuyo mandato comprendió desde el año 1999 hasta su deceso en 2014.

Originariamente un nuevo almacén de vinos fue encargado al por aquél entonces joven arquitecto Ricardo Bastida. Su construcción comenzó en 1905 y fue inagurado en 1909.

No se ideó como un simple almacén, sino que fue diseñado con el estilo modernista que imperaba en la época, para que así formara parte de la arquitectura de la ciudad.

Diez años después de su inauguración sufrió un incendio que tardó varios días en sofocarse, por lo que tuvo que ser parcialmente reconstruido. Posteriormente, durante la Guerra Civil Española fue utilizado como refugio y como almacén de arsenal militar.

Tras la finalización del conflicto español, la Alhóndiga estaba en su máximo apogeo, albergaba hasta seiscientos trabajadores repartidos entre sus cuatro plantas.

Euskadi

El vino procedente en su inmensa mayoría de La Rioja, llegaba a la capital vizcaína en transporte ferroviario y rodado, y de ahí a la Alhóndiga en camionetas para su almacenamiento en enormes barricas de madera que con el paso de los años pasaron a ser de fibra de vidrio y acero inoxidable. En la década de los sesenta su actividad entró en declive debido a ciertas leyes tributarias de consumo de la época que dejaron al edificio en un sin sentido, hasta que en 1977 fue finalmente clausurado.

Se barajaron muchas opciones, desde ser derruido para construir viviendas hasta la propuesta del escultor Jorge Oteiza en 1990 de convertirlo en un museo, que fue desestimada por el gobierno vasco. También fue ofrecido a la fundación Guggenheim, pero el museo finalmente fue construido en otro lugar. En 1995 se planteó convertirlo en un palacio de deporte, pero el proyecto no llega a meterializarse.

En 1998 se le da la categoría de monumento, y la idea final de convertir el viejo almacén en un edificio cultural y de ocio en el año 2000 es aceptada. De esta manera en 2001 comienzan las demoliciones, y a finales de 2002 comienzan las obras del parking subterráneo. En 2004 el Ayutamiento de Bilbao se pone en contacto con el arquitecto francés Philippe Starck el cual se encargó del diseño de la arquitectura de la restauración del edificio.

Detalle de las escaleras hacia el auditorio, cine y sala de exposiciones. https://instagram.com/VashCrockett

Detalle de las escaleras hacia el auditorio, cine y sala de exposiciones

 

La inauguración del nuevo edificio fue el 18 de mayo de 2010 y su apertura dos días después. Cuenta con una superficie de 43.000 metros cuadrados en los que se reparten un auditorio, gimnasio, piscina, tienda, restaurantes, un cine con ocho salas, una biblioteca y una sala de exposiciones.

Lo más llamativo del interior de la nueva Alhóndiga son sus cuarenta y tres columnas situadas en el atrio central. Diseñadas por Lorenzo Baraldi, escenógrafo italiano, se inspiró en la diversidad cultural y geográfica de la historia de la humanidad. Están trabajadas con variedad de materiales entre los que destacan la piedra de Lecce, el mármol, el bronce, el acero, la cerámica, la terracota vidriada …

detalle de la columna hecha de terracota vidriada https://instagram.com/VashCrockett

Detalle de la columna hecha de terracota vidriada

 

Los diseños de cada una evocan un lugar diferente, desde china , hasta motivos que imitan el renacimiento italiano, pasando por decoraciones inspiradas en la edad media y en la época barroca.

El otro gran atractivo del diseño interior es la situación de la piscina, la cual se encuentra en la cubierta del edificio.

Es un enclave en el que se mezcla la historia con el interiorismo y la arquitectura, además de ser un polivalente espacio cultural y de ocio. Todo ello creando una atmósfera única e inigualable que no deja indiferente a aquél que la visita.

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