Para más de una es un bolso it, pero su nombre alude a algo bien distinto. Itabag es el romaji o transcripción fonética del japonés 痛バッグ: el bolso doloroso. Y es que mientras hay quien lo llena con lo habitual, otras lo convierten en escaparate de sus personajes favoritos. El itabag actual se centra mayoritariamente en personajes del anime y manga. Sus orígenes, sin embargo, parten desde un punto distinto de la cultura popular japonesa.

Fantasías de creación propia. Fuente: Youtube

La customización en el visual kei

El visual kei (ヴィジュアル系, vijuaru kei) surge en el underground de los 80. Es un movimiento musical cuya peculiar estética se contagia a la subcultura vinculada al mismo. Extravagancia, excentricidad y transgresión de género convierten al visual kei en hijo de su tiempo. La escena rock japonesa asimilaba así a su manera la influencia del glam rock y el glam metal occidentales. Pioneros como X-Japan o D’erlanger marcaron el camino de otras bandas como Raphael, Dir En Grey o L’Arc-en-Ciel.

El vínculo del itabag con el visual kei admite una doble lectura. La web otaku Manga.Tokyo apunta a las imágenes de sus intérpretes favoritos que los fans adherían a bolsos y chaquetas. Así se vestía la admiración por estos ídolos u oshimen (推しメン, oshi: “empujar o apoyar” y el gairaigo o préstamo men).

Beast of Blood, de Malice Mizer. Fuente: Youtube

Estas raíces concuerdan con la primera fase que la académica Kyoko Koizumi distingue en el cosplay de los fans del visual kei. Miyuki Hashimoto (Universidad de Viena) recoge sus investigaciones en el artículo Visual Kei Otaku Identity—An Intercultural Analysis (2007). Koizumi establece, pues, esa primera fase a inicios de los 90, estrechamente unida a la fascinación por X-Japan.

La segunda fase perdura hoy desde 1998, con el foco en la estética teatral del grupo Malice Mizer. La obsesión de los fans se desplazaba así a la vestimenta en todo detalle, con los ídolos en una posición similar a la de los personajes manga y anime. Hashimoto explica que ello se adapta perfectamente al “vínculo especial de los otaku con personajes de la cultura popular japonesa.” Este argumento se sostiene en el de Koizumi, que apunta a la intensa influencia manga en los cosplayers de la segunda fase.  Juntos, así, ofrecerían una segunda explicación al itabag.

Youtubers como Dejavudea explican los misterios del itabag. Fuente: Youtube

Anatomía del itabag

El itabag clásico, comercializado por marcas como Mise Tote, WEGO, Swimmer o Itamate, dispone de una cubierta de plástico transparente. La cubierta no es obligatoria, pero sí recomendable. Al fin y al cabo, el único límite a la creatividad detrás de un itabag es el bolsillo. Y las fans más acérrimas no escatiman gastos en el merchandising que convierte sus bolsos en capillas portátiles. La cubierta protege así los llaveros, imágenes, peluches, juguetes y demás accesorios que componen el bolso. Esta es otra dimensión del dolor o itai (痛): el coste para la cartera.

El obligatorio factor kawaii. Fuente: Youtube

La ventaja del itabag como proyecto totalmente customizable es que, al menos en apariencia, no hay normas. Una o varias series, un único personaje o varios, accesorios individuales o duplicados del mismo. Hacerse con la edición especial de un bolso de fábrica o personalizar uno común con cintas, adornos extra, extensiones y hasta luces. Las claves son la diversión y la expresión personal. Y si el fenómeno del itabag hubiese de relacionarse con un período artístico tradicional, no cabe duda: sería el Barroco.

La vlogger PeachNico y su making of del itabag. Fuente: Youtube

La realidad es que toda estética sigue determinados patrones, incluso si desde fuera pueden resumirse en el “más es mejor”. Los itabag que consiguen más elogios en Internet suelen seguir una cuidadosa y esmerada disposición, con adornos raros y caros.

El itabag suele llevarse en visitas a convenciones manga y anime o, dentro de Japón, cafés temático. Las primeras representan una oportunidad para intercambiar merchandising con compañeros de fandom. Y la mayor variedad de accesorios, lógicamente, se encuentra para los clásicos o las sensaciones del momento.

El itabag puede parecer doloroso: para la cartera, para el hombro de quien lo carga o los ojos ajenos. Pero es una prueba más de que los hobbies están para hacer felices a quienes los practican.