Opiáceo e hipnótico para algunos, sobrevalorado para otros. El literato de Kioto, Haruki Murakami, autor de Tokio Blues y Sputnik, Mi Amor, provoca numerosos efectos secundarios a todo aquel que posee algunas de sus prolíficas narraciones. El folio en blanco, sin saber cómo mancharlo, oscilando entre la aventura y la desesperación, agradece y acoge las confesiones del autor japonés sobre su oficio de escritor.

Secretos de su maratón de papel, que plasma en una de sus últimas creaciones De Qué Hablo Cuándo Hablo De Escribir, publicado en España por Tusquets. El escrito recoge una antología de conferencias nunca leídas cuyo título parafrasea a una de sus anteriores obras, De Qué Hablo Cuándo Hablo De Correr. Ni mucho menos es casualidad, ya que para Murakami, un autor de novelas largas debe tener la misma musculatura que el atleta de fondo, fibrosa y resistente.

Haruki Murakami

Haruki Murakami, entrenamiento running || Fuente: runnersworld.it

Su obra, con algunas excepciones, hace que el lector relacione las narraciones con él mismo. En particular lo logra en su primer gran éxito, Tokio blues (Norwegian Wood), en la que un protagonista solitario, a través los nostálgicos recuerdos, busca el amor. Pero cuando rompió todos los límites fue con las novelas extensas, Crónica Del Pájaro Que Da Cuerda Al Mundo y 1Q84.

De qué hablo cuando hablo de…

Murakami resalta, de las aptitudes para ser novelista, la capacidad de “tocar y retocar frases hasta descubrir si funcionan o no”. Escribir es para él como dedicarse “durante todo un año a construir maquetas de barcos en miniatura dentro de botellas de cristal con unas pinzas muy largas”.

Se considera una persona normal, con cierta habilidad para contar historias, y no oculta sus dudas sobre el destino de su creación. Entiende que el tiempo decidirá si sus novelas merecen sobrevivir o hundirse en el olvido. Su humildad, que para algunos llega a parecer actuada, está equilibrada por su sensibilidad a la crítica, la cual dice no entender, pero que claramente le duele.

Haruki Murakami

Portada de De Qué Hablo Cuándo Hablo De Escribir || Fuente: sinembargo.mx

Murakami: rebelión y jazz

Joven en los sesenta, se situó al margen del sistema. Fue un estudiante en plena rebelión, con una visión crítica del momento. Un lector empedernido al que no le convencía la máquina educativa japonesa. La violencia le alejó de la política y su anhelo de libertad le empujó a abrir un bar, donde podría escuchar música durante todo el día. Su sociedad nativa le resultaba demasiado rígida y competitiva. La comunidad asfixiaba al individuo, impidiéndole elegir su estilo de vida. Su gusto por la narrativa en inglés y el jazz facilitó su traslado a occidente.

Su capacidad narrativa aparece en la forma en que conjura esa época estudiantil. La tragedia que trasluce la cotidianidad, la nostalgia de una pasado que no se cumplió y el presente que no se puede redimir, proveen a Murakami de una escritura envolvente. Presenta a personajes perdidos en medio de la resignación, la soledad y la confusión.

La profusión de elementos oníricos y mágicos muestran a los personajes con sus inseguridades, transformándose la literatura en un arcano de lo inexplicable pero cotidiano. Al mismo tiempo, es una estrategia para crear historias dentro de la historia y manejar la tensión o la expectación ante lo ocurrido.

Beatlemanía para los “enanitos automáticos”

Melómano por naturaleza, lo nostálgico que envuelve a Murakami se refleja en el protagonismo que adquieren los Beatles en el título de algunas de sus narraciones. El famoso Tokio Blues (Norwegian Wood) o el relato corto Drive My Car, son muestras de su pasión por esta banda. Ambos temas forman parte del álbum del cuarteto de Liverpool Rubber Soul, de 1965, banda sonora que acompaña a diversas obras de Murakami. El autor no oculta su admiración por este grupo y a la hora de definir la originalidad y el poder de una obra artística recurre a la sacudida que sintió la primera vez que oyó en la radio “Please Please Me”.

Haruki Murakami

Murakami, junto a una colección de vinilos || Fuente: hafifmuzik.org

El escritor nipón incide en la base musical, cuyas referencias han tenido incluso impacto en las ventas, como en el caso de su trilogía 1Q84. Esta convirtió en todo un éxito en Japón la composición para orquesta Sinfonietta del músico checo Leos Janacek.

“Un sonido fresco, enérgico e inconfundiblemente propio” es lo que a Murakami le gustaría conseguir con sus novelas. Otro de sus secretos es lo que llama “enanitos automáticos”, los mecanismos inconscientes y mecánicos que siente en su interior cuando escribe y que habitan en su conciencia.

Siendo más una suerte de ensayo autobiográfico que una autobiografía pura, en De qué hablo cuando hablo de escribir Murakami se hace íntimo aún sin quererlo. Expresa que su objetivo era ceñirse lo máximo posible a la realidad para explicar las distintas fases por las que ha pasado hasta llegar al lugar donde se encuentra hoy en día y cómo ha sido su camino de escritor. Quizás escribir novelas implica expresar cosas que uno lleva dentro, por lo que una vez que se empieza a hablar del oficio en concreto es irremediable hablar de uno mismo.