George A. Romero: cronista social del terror

El pasado 16 de julio el maestro del cine de terror norteamericano George A. Romero dijo adiós a este mundo. Su gran legado cinematográfico al género de terror y a la cultura pop fue, sin duda, el denominado fenómeno zombie, que se diversificó en comics, videojuegos, seriados de televisión e inúmeras películas basadas en esta premisa.

Pero ante todo, Romero fue un cineasta sensible al mundo en que vivía. Supo observar con astucia crítica y corrosiva el absurdo social y existencial de su país, creando metáforas visuales fantásticas y perturbadoras. Esas fueron las llaves de su éxito en el género de terror, así como la cualidad central de su progresiva valoración en el escenario cinematográfico de los EEUU en los años 70 y 80.

Fue en la lejana ciudad de Pittsburgh, a los márgenes de la efervescente “Nueva Hollywood” donde Romero, tras concluir sus estudios universitarios y trabajar dirigiendo comerciales, estableció un nuevo paradigma en el terror. Muertos-vivientes, hambrientos de carne humana. Aunque fueron innovadoras versiones de los zombis, que ya aparecían en el cine aquí y allí y dialogaban con el núcleo mismo del horror clásico. La instalación de un fenómeno inexplicable y sus consecuencias humanas, psicológicas y sociales amplias, con las que el mundo nunca volvería a ser el mismo.

George A. Romero y Tarantino

George A. Romero recibiendo de Quentin Tarantino el premio Mastermind  en el Scream Awards 2009 – Fuente: www.youtube.es

La trilogía de los muertos

En 1968 se estrena La Noche de los Muertos Vivientes. Grabado en blanco y negro con la ayuda de amigos y actores amantes de Pittsburgh, con un presupuesto de poco más de 100.000 dólares, la película fue un éxito instantáneo, recaudando millones dentro y fuera de los EEUU. En ella, un grupo de personas desconocidas se abrigan en una casa campesina aislada tras el feroz ataque de los muertos que misteriosamente volvieron a la vida.

Mientras los muertos avanzan, en el interior de la casa la tensión entre los sobrevivientes aumenta con el conflicto entre el sensato protagonista Ben, que propone una acción en conjunto para salir de la casa, y el prepotente Cooper, que defiende que todos deben esperar ayuda en el sótano, donde está su mujer y una hija pequeña enferma.

A pesar de su éxito, la película causó gran controversia no sólo por su violencia gráfica, chocante para la época, sino por ser protagonizada por Duane Jones, un actor negro. Este hecho no previsto, combinado con un trágico desfecho, añadió aún más potencia critica a la película, lanzada en medio del huracán de los movimientos de derechos civiles en EEUU.

La noche de los muertos vivientes

Escena de La noche de los muertos vivientes – Fuente: www.youtube.es

Las críticas a la sociedad norteamericana se hacen más profundas en Dawn of the Dead, de 1978. Con más recursos y situada en el mismo universo que la producción anterior, la película acompaña la saga de supervivencia de un grupo formado por una pareja de reporteros y dos policías. Mientras la sociedad se desfallece, el grupo se aísla en un mall, transformando las tiendas en su propiedad, defendiéndola contra los muertos y otros invasores.

Dawn of the Dead

Escena de Dawn of the Dead – Fuente: www.youtube.es

La película consolida la asociación entre George Romero y el actor y creador de efectos especiales Tom Savini, que basado en sus experiencias en la guerra de Vietnam, aportó más realismo al visual de los zombies. También muy exitosa en la recaudación, esta película fue el definitivo marco de la zombiemania, estableciendo el género creado por el director. En 1990 Tom Savini dirigió el notorio remake de La noche de los muertos vivientes con interesantes cambios de personaje.

El día de los muertos, de 1985 cierra la trilogía. En un mundo ya devastado, un grupo de científicos y militares aislados en una base militar intentan encontrar algún tipo de cura y explicación para el fenómeno, incluso realizando experimentos con los muertos. El desgaste de los científicos y la impaciencia de los militares ponen la seguridad de la base en riesgo.

El día de los muertos

Escena de El día de los muertos – Fuente: www.youtube.es

En esta producción, sin tanto éxito como las anteriores, el director introduce el curioso personaje de Bud, un muerto que fue conejillo de los experimentos del doctor Logan y gana algunas habilidades, además de tener algún tipo de conciencia semejante a la humana.

Cada película de la trilogía refleja a su modo el ambiente político-social de EEUU en estos años y los muertos son metaforizados y usados de distintas maneras, en tono de amenaza y en tono de sátira. En cualquier caso, el componente trágico e irónico que les une es la imposibilidad de entendimiento y confianza entre los humanos, que los lleva a la aniquilación.

Más allá de los muertos

El cine de George A. Romero no se reduce al género zombi y mucho menos al género de terror. La acidez y sensibilidad del director pasa por todos sus proyectos. En 1972 lanzó Season of the Witch, un thriller psicológico sobre una mujer insatisfecha con su matrimonio que, perturbada por enigmáticas pesadillas, empieza a estudiar brujería, una interesante alusión a la emancipación femenina.

En 1973 se lanza The Crazies, una sátira-política sobre una misteriosa enfermedad que causa graves problemas de salud a los habitantes de una pequeña ciudad estadounidense. Una crítica certera a los medios de comunicación oficiales, que alimentan la paranoia, y a los protocolos militares que arriesgan la vida de los civiles.

En 1978 sale Martin, sobre un joven asesino serial de ascendencia rumana que piensa ser un vampiro gracias a una supuesta maldición familiar. Una sensible critica a las supersticiones y a la anulación de la autonomía en el medio familiar, que causan sufrimiento psíquico al individuo.

Martin

Foto 5: Escena de Martin – Fuente: www.youtube.es

Tampoco la industria cultural salió ilesa, como muestra la película Knightriders de 1981, protagonizada por Ed Harris, sobre un grupo circense de motociclistas que viaja por EEUU enseñando luchas medievales, como si de los caballeros del Rey Arturo se tratasen, y deben mantener la integridad artística frente a las presiones y ofertas de empresarios.  Si hubiera sido lanzada diez años antes, estaría al lado de Easy Rider y Vanishing Point como roadmovie símbolo de la contracultura.

Tom Savini en Knightriders

Tom Savini en Knightriders – Fotografía de Kamil Antosiewicz Monika para www.flickr.com

El director ha dirigido otras películas a lo largo de los años 80 y retornó a los muertos en los años 2000, realizando tres películas más e incluso involucrándose en los cómics. Aunque nunca ha conseguido librarse del estigma de “director de terror”, Romero nunca perdió la mano en la cualidad y direccionamiento de sus películas, siempre con aportes críticos y personajes fuertes. George A.Romero no ha vuelto a la vida después de su fallecimiento, pero sigue vivo en su obra que quedará para siempre en la historia del cine.