Entrevista a Ivy Pochoda: «la escritura me ha proporcionado mucha más satisfacción que el ‘squash’»

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Nació en Brooklyn, Nueva York, en 1977. Licenciada en Letras Clásicas por la universidad de Harvard. Colabora habitualmente en medios como New York Times, Wall Street Journal o Huffington Post. Visitation Street, su segunda novela, publicada por Ecco/Dennis Leane Books, fue elegida «mejor libro de Amazon» en 2013 y consiguió el premio Discover Great New Writers otorgado por Barnes & Noble.

Entre 1998 y 2007 jugó profesionalmente al squash, representando a su país, Estados Unidos. Fue campeona nacional individual en 1998 y «jugadora del año», alcanzando en 1999 el puesto 38 en el ranking mundial. En 2013 fue admitida en el Salón de la Fama de Harvard. En la actualidad vive en Los Ángeles junto a su marido, el cineasta y guionista Justin Nowell.

Entrevista a Ivy Pochoda

Ivy Pochoda Visitation Street literatura

Ambientas tu novela Visitation Street en el barrio de Red Hook que fue considerado como uno de los peores de Estados Unidos por la revista Life. ¿Es o era, realmente, un barrio tan peligroso?

A ver, Red Hook ha cambiado mucho desde 2006, que fue el año sobre el que estaba escribiendo. Ahora no es en absoluto peligroso. O, mejor dicho, no más que la mayor parte del sur de Brooklyn. Por supuesto, siempre habrá crímenes cuando existe esa marcada diferencia entre el estatus de clase y el económico.  Cuando vivía allí, entre el 2005 y el 2009, todavía era peligroso. Las calles estaban mucho más vacías y, antes de que mucha gente comenzara a mudarse allí y de los transatlánticos, la presencia policial era mucho menor.

Luego llegaron a atracar allí  grandes trasatlánticos y es algo que reflejas en tu novela. Hoy es un lugar con grandes tiendas y condominios. ¿En qué medida ha cambiado el barrio desde que  lo reflejaste en Visitation Street?

Bueno, no diría que hay muchas tiendas grandes. Hay un IKEA y ya está. Y el IKEA queda bastante alejado. Así que Red Hook fue una zona industrial costera, un lugar donde atracaban y descargaban su cargamento los buques de carga. La mayor parte de esa industria ha desaparecido ya. Los cruceros comenzaron a aparecer en 2006, como menciono en el libro. Se suponía que esto iba a cambiar el vecindario, pero no fue así ya que no trajo consigo mucho tráfico de personas a pie. Pero en los últimos años, toneladas de nuevos desarrollos han aparecido (Tesla tiene un showroom, por ejemplo).

Hay muchas compañías interesantes, fabricantes de chocolate y ron artesanal, de cerveza, destilerías de whisky y un enorme espacio para artistas y que es, a su vez, una galería. Además hay algunos restaurantes de moda cerca del agua, por ejemplo un lugar de barbacoas muy famoso en la ciudad y una marisquería súper divertida. Dado que los taxis acuáticos llegan ahora hasta Red Hook, sobre todo los fines de semana, en el verano el barrio está infestado de turistas. Es como una extraña tierra de juegos veraniega. Pero un martes de invierno, después de que anochezca, pensarías que el sitio no ha cambiado en absoluto desde que yo viví ahí y escribí sobre ello. 

Ivy Pochoda Visitation Street literatura

Sin embargo la demolición de gran parte del barrio ha supuesto, igualmente, la demolición de parte de la historia de Nueva York. ¿En Red Hook los vivos caminan sobre los muertos? ¿Es el destino de las grandes ciudades que están en permanente cambio? Casas que se construyen sobre otras destruidas, lofts que se apoderan de antiguas fábricas…

Bueno, es lo que ocurre cuando pasa el tiempo, ¿no? Pero no diría que Red Hook ha sido demolido (exceptuando algunos pocos edificios claves –la refinería de azúcar y el Beard st. Pier). Más bien es que una nueva historia se está construyendo sobre la vieja. Y por mí está bien. Lo que no me gusta es que los recién llegados en cualquier barrio que está en proceso de cambio ignoren el hecho de que ese espacio era un lugar antes de que llegaran ellos y lo invadiesen con sus cafés sofisticados y sus cocktails artesanos.

Muchos barrios tienen residentes de hace mucho tiempo y también sus propias historias que no pueden ser ignoradas. Para entender Red Hook o cualquier otro sitio, para formar parte de ese sitio tienes que abrazar esas capas de historia de las que se compone el lugar. Si se ignora esto se le está haciendo un flaco favor al lugar en el que vives. Y esto es lo que estaba pasando cada vez más en Nueva York.

Red Hook tiene, igualmente, una gran tradición literaria: la obra teatral de Arthur Miller Panorama desde el puente o la novela de Lovecraft The horror at Red Hook. ¿Estás satisfecha de que Visitation Street se haya sumado a esta lista?

¡Por supuesto! Estoy emocionada. Y no te olvides de Hubert Selby Jr. , autor de Última salida para Brooklyn. Ése es uno de mis libros favoritos. Me encanta formar parte del canon de Brooklyn. Algunos de mis escritores favoritos son de Brooklyn y han escrito sobre él, en particular, Jonathan Lethem. Así que estar incluida en esa lista es un honor.

Dos chicas adolescentes, June y Val, se embarcan en una balsa de goma y sin meditarlo demasiado se lanzan al oscura mar de Nueva York… ¿para huir del lugar, para ver mundo, para sentirse libres?

Mi idea era que el viaje en balsa representaba una encrucijada en su amistad, era el umbral que les llevaba de la niñez a la adolescencia. Val quiere mantenerse en la niñez. June se lanza de cabeza al mundo adulto del que Val desconfía, así que la balsa es la última cosa que comparten juntas. Es un punto de ruptura en su relación e imagino que si las dos hubieran vuelto a la orilla su amistad no hubiese durado. Pero sí, seguro, en algún sentido representa una escapada. Las dos esperan algo más de la vida: June quiere escapar de la niñez y Val quiere escapar de los convencionalismos de su vida en una aventura que no entiende.

Otros personajes de tu libro también tienen una barca. ¿Es como si representara la posibilidad de huir? No en vano Red Hook es el único lugar de la ciudad donde puede verse de frente la Estatua de la Libertad.

¿Te refieres a un bote? Cree tiene el bote de su padre pero está varado en tierra, o sea que no sirve. Y esto ciertamente funciona como una metáfora del modo en el que Cree se ha quedado atrapada en Red Hook. La muerte de su padre ha provocado que le resulte muy difícil marcharse. Sueña con irse y tener una vida más allá del barrio, pero igual que el bote de su padre, sus sueños están atascados en el lugar.

La ciudad de Nueva York desde Red Hook

La ciudad de Nueva York desde Red Hook

Hay escritores que tienen su novela en la cabeza antes de escribir una sola línea. Su trabajo diario consiste, por tanto en ir desarrollando la historia, en escribir una escaleta y en ir anotando la acción para que esta vaya avanzando. Otros, sin embargo, no tienen ni idea de adónde les conducirá el arranque de su historia. Son los que, en cierto modo, se dejan llevar por un determinado suceso. Me da la impresión de que Visitation Street pertenece a esta segunda parte. ¿Sabías hasta dónde te llevaría esta historia en la que dos adolescentes se embarcan y solo una de ellas vuelve?

¡No podrías estar más acertado! Literalmente no tenía ni idea. Comencé escribiendo en primer lugar sobre el bar. Ahí es donde pasaba el tiempo (demasiado) y ahí fue desde donde comencé a observar el vecindario. En mi primer borrador todos los personajes eran más mayores, mucho más mayores. Pero luego me quedé atascada. Y después de 200 páginas comencé de nuevo. Pensé en mi infancia en Brooklyn y, de alguna manera, se me ocurrió la idea de Val y June en la balsa. Las dos chicas representan dos partes diferentes de mi propia personalidad. Y, desde ahí, comencé a ensamblar la historia.

Muchos piensan que Visitation Street es un thriller y el arranque de la novela lo hace suponer. Además, el hecho de que un maestro de la novela negra como Lehane haya sido tu editor complica aún más las cosas en este sentido. Sin embargo cualquier lector de tu libro comprenderá que no se trata de un thriller, porque no hay una intriga, aunque sí el interés por parte del lector de descubrir qué le pasó a la chica desaparecida. ¿Eras consciente de que algunos lectores iban a sentirse decepcionados en este sentido?

Dennis Lehane no es mi editor. Él copublicó el libro con Ecco Books (mi editorial de verdad). Mi editor, Lee Boudreaux, le envió una copia del libro a Dennis para que escribiera alguna frase elogiosa y le gustó tanto que quiso echar una mano para publicarlo. Y aquí está lo curioso, Dennis tampoco cree que sea un libro de misterio. De hecho la mayoría de mis libros no son en realidad historias de misterio. A la gente esto se le olvida. Y sé que la gente se sentirá defraudada al saber que no se trata de la típica historia de policías y detectives.

No lo escribí pensando que era un libro de misterio y tampoco planeé para él que se vendiera como un libro de detectives. Dicho esto, en mi mente, un misterio verdadero es aquel que te obliga a pasar la página para saber lo que sucede al final. Y mucha gente quería saber lo que le sucedía a June. Aun sabiendo que no se puede complacer a todo el mundo estoy feliz de haber podido complacer a muchos lectores.

Al referirse a tu obra muchos críticos han sacado a relucir los nombres de Richard Price, Jonathan Lethem, Junot Díaz, Karin Fossum, Pelecanos, el propio Lehane. ¿Cómo te sientes al lado de estos escritores?

Como dije antes estoy emocionada. Quiero decir que, literalmente, no puedes a aspirar a nada más grande que ellos. Es un honor.

squash Ivy Pochoda Visitation Street literatura

No podemos eludir el hecho de que también has sido una gran deportista, una jugadora de squash profesional que estuvo situada entre las diez mejores de su país. Ahora también eres, una escritora de éxito. ¿Cuál de estas dos actividades te ha dado más satisfacciones?

Bien, el squash era divertido pero me ponía tan nerviosa cuando competía que realmente no lo echo de menos. Nunca me pone nerviosa escribir. Creo que cogí toda la confianza que me faltaba en la pista y la he redireccionado hacia la escritura. Así que tengo que decir que la escritura me ha proporcionado mucha más satisfacción que el squash. Dicho esto, me siento me contenta por todos esos años en los que estuve viajando por el mundo jugando a squash. Aprendí mucho sobre mí misma, especialmente sobre auto confianza y disciplina.

Llega un momento en que el deporte, por el paso del tiempo, nos abandona, de modo que tú eres afortunada porque te queda la literatura. ¿Añoras, sin embargo, el deporte?

¡No! Porque todavía juego con mucha frecuencia. Me encanta el squash. Pero estoy feliz por no seguir compitiendo.

Muchas gracias, Ivy.

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