Un coche avanza en una mezcla de prados y selvas. Coníferas y helechos dominan la flora, lagartos gigantes se pasean alrededor del vehículo. Los saurios de cuello largo se imponen al resto del paisaje. En otro tiempo y lugar una figura negra desciende de una nave de transporte. Avanza lenta por el receptáculo del inmenso satélite artificial al que acaba de llegar. Su respirador resuena. Los soldados clónicos forman y los oficiales aguantan cuadrados ante su superior. Un nuevo salto lleva al viejo oeste, a Texas, donde un hombre a caballo llega a la humeante casa de su hermano. Esta arde. Los indios han hecho lo que se espera de ellos. El centauro, perdedor confederado, saca su winchester. Los saltos podrían seguir. En todos ellos la mayoría reconocerá imágenes, recordará caras. Y algo más, que empaca lo visual y perdura a veces por encima de la tez, o la máscara, del héroe o el villano. La banda sonora. La música. Y alguien tiene que interpretarla.

Orquesta FSO

Orquesta FSO Fotografía || Rafael Darwich

En la actualidad no hay demasiadas orquestas que se dediquen en exclusiva a tocar música de cine. La Film Symphony Orchestra es una de ellas. Y no le va mal. Sus inicios se remontan a abril de 2011. El director de la orquesta, Constantino Martínez-Orts, recuerda el concierto inicial, “una muestra sobre la música de James Bond, John Barry acababa de fallecer… vino como anillo al dedo.” Tras ello se consolidaron con una gira al año, la primera en 2012. La actual y en la que están inmersos, FSO Tour 2015, es la cuarta.

Director orquesta FSO

Fotografía || Rafael Darwich

El proyecto tiene como uno de los principales ejes vertebradores a Martínez-orts. Como su fundador desde el principio quería hacer algo nuevo. La FSO mantiene la estructura y los escenarios típicos de la orquesta sinfónica y la música clásica. Es en la elección del repertorio y la forma de promocionarse cuando la FSO logra diferenciarse, como dice Martínez-Orts: “hemos querido crear un formato de orquesta distinto a lo que ya estaba establecido, darle una vuelta de tuerca… desencorsetar a la orquesta.” Constantino dice esto desde la experiencia de haber dirigido en el pasado a orquestas de relieve como la BBC Concert Orchestra.

La FSO trata de hacer cercana un tipo de música plagada de clichés y formalismos que a veces hace al público, especialmente al joven, sentirse poco identificado en ella. Con la música de cine esta barrera puede salvarse, pero sin dejar de lado el rigor que supone la interpretación orquestal. Los conciertos de música de cine no son inexistentes, pero no siempre tienen la calidad que se espera de este tipo de eventos.

Constantino indica que no hay diferencia entre la música que interpretan y la de autores clásicos: “hay que tratar a la música de cine con el respeto que se merece, como si se estuviera tocando una sinfonía de Shostakovich, Mhaler o una ópera de Puccini. Al final el público no es tonto.” Sí señala un matiz, y es que existe registro sonoro de las obras que interpretan. Por ello, intenta ser fiel a las intenciones originales de los creadores a la hora de trabajar y ejecutar las partituras.

Lugares como el Auditorio Real de Madrid en anteriores giras o Las Ventas en el inicio de la actual gira han visto tocar a la FSO. La afluencia de público ha sido una constante en su corta vida. Algo esencial ya que, como indica Martínez-Orts, no reciben “ningún tipo de ayuda pública o privada.” El mismo director señala, con cierto orgullo, que la gente repite. “La clave es trabajar”, concluye Constantino.

Pero no todo es interpretación. La promoción es otro de los puntos fuertes de esta joven agrupación. Buscan posicionarse y ser visibles. Esto incluye desde el uso de las redes hasta la aparición en programas de televisión como El Hormiguero. Desde la orquesta se reconoce que ahora empiezan a llamarles, pero que antes ha habido que llamar a muchas puertas.

Director Orquesta de Cámara FSO

Fotografía || Rafael Darwich

Conseguir las partituras es una complicación común para la FSO. El buen trabajo también necesita de buenas materias primas, y para esta orquesta tener las partituras originales es algo primordial. Esto supone un gasto debido al coste de los derechos. Y también estrés, ya que las partituras a veces llegan in extremis, un par de días antes de iniciar la gira.

La FSO quiere más en el futuro. Su director señala “tres patas” sobre las que se apoya el proyecto: la interpretación convencional, la interpretación en directo de una banda sonora junto a una película y la grabación de BSO. La primera y la segunda son un hecho. La tercera es todavía potencia. Constantino se muestra cauto respecto al futuro de la FSO en la grabación de estudio. Resalta que “en España ni hay industria en este campo ni a los músicos se les adiestra para grabar en estudio.” Confían es su trabajo. “Es una apuesta…” dice Constantino.

Con todo, si algo caracteriza a esta orquesta y a su líder, Constantino Martínez-Orts, es la defensa que hacen de un género. El director de la FSO señala a la música de cine como “un género denostado” desde ciertos sectores de la clásica. “Nuestro trabajo es dignificarlo, y eso hacemos”, defiende con pasión el director y compositor. Una defensa que viene también desde un punto de vista pragmático. Martínez-Orts apunta a que la creación de bandas sonoras permite vivir de la composición a muchos profesionales, y no la composición de música contemporánea.

Partitura Orquesta FSO

Fotografía || Rafael Darwich

La FSO es así una formación que más allá de lo que hace una orquesta, que es tremendamente complicado y trabajoso si se quiere hacer bien, defiende y pone en alto un género. El género que hace que Star Wars suene a Star Wars y que las películas bíblicas suenen a Biblia. El de John Williams. El género de Steiner. El género que hace que cuando el centauro saca el winchester, no hagan falta palabras.

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