Ha sido un año de cambios para la capital china, sobre todo en lo que concierne a sus hutong. Desde esta primavera, locales y extranjeros lamentan el proceso imparable que está alterando incontables barrios antiguos. La cruzada del Gobierno local ha puesto en jaque la continuidad de estas zonas históricas. La excusa oficial: preservar el espíritu de los hutong y mejorar el día a día de los residentes. La realidad es otra: expulsar a buena parte de la población procedente de provincias.

Beijing, ciudad en transformación. | Fuente: Tan Siok Siok

La zona de Guloudajie no ha escapado a las reformas, pero hace tiempo que monetizó el cambio. Reconvertida desde hace años en foco de ocio hipster, alberga espacios de moda como Zarah. Café y galería en el seno de una antigua casa, su clientela es mayoritariamente millenial y cosmopolita.  La comunidad local de escritores se reúne en él.

La protagonista de esta entrevista también ha sido citada hoy aquí. Tan Siok Siok es menuda, pero infunde calma y fortaleza. Es de Singapur, pero su chino es exquisito. Es documentalista, pero su mérito más reciente es la publicación del libro Gente en Beijing. El volumen es una carta de amor a una ciudad en plena mutación, plasmada en fotografías y textos. Hablar con Tan supone descubrir el universo que le impulsa.

Luces y sombras. |Fuente: Tan Siok Siok

El poder de una comunidad

El descubrimiento de tu faceta como autora fue totalmente casual…

Sí. Mi agencia está situada en la zona de Fangjia Hutong. De camino al trabajo, a veces, si veía alguna imagen curiosa, sacaba una foto con mi viejo móvil (risas). Empecé a subirlas a Wechat, y a la gente le gustaban. Contaban una historia. Así que decidí tomar unas cinco o seis imágenes diarias, diez como máximo. Suficiente para crear una suerte de rutina, pero nada demasiado serio. Hasta que, hace año y medio, alguien dijo: debes publicar (risas). No tenía ninguna expectativa. No sabía nada de fotografía, mi campo era otro.

El intento inicial de financiación a través de crowdfunding fracasó, pero supiste sacarle el lado positivo a ello.

Así es. En lo que respecta al crowdfunding, la mentalidad china difiere bastante de la occidental, y no tenerlo en cuenta fue un grave error. En Occidente, es factible conseguir respaldo mediante crowdfunding si se presenta innovación. La audiencia china, en cambio, valora cuidadosamente lo que obtiene gracias a ese apoyo.  Sin embargo, de ese intento salió algo muy positivo: el apoyo de toda una comunidad. El primer impulso partió de mis amigos en Beijing, y a él se sumó cada vez más gente, con un entusiasmo que nunca habría esperado. Fue algo realmente valioso.

La comunidad tras la red                                                                                    

Previamente ya habías explorado el poder de las redes sociales en tu documental Twittamentary. ¿Cómo valorarías su avance y contribución a la sociedad, ahora que está claro que han llegado para quedarse? ¿Cómo ha afectado a la comunidad creativa?

Creo que ese elemento de conexión es inestimable. Sí que existe ese temor a la apropiación de tu obra. Sin embargo, nadie puede robar la comunidad que se crea en torno a ella. Mi verdadero miedo es la ausencia de esa comunidad: la oscuridad.

El fluir del metro |Fuente: Tan Siok Siok

La tecnología es un arma de doble filo: tiene el potencial de deshumanizar, de destruir. Pero nosotros tenemos el poder de usarla a nuestro favor. Y yo confío en el lado bueno de la gente. Creo que esa es la clave. El lado positivo reside no tanto en las redes sociales, sino en la comunidad tras ellas. Al usarlas, surgen nuevas oportunidades creativas, se cambian las dinámicas sociales y se redistribuyen los recursos sociales.

Un proceso creativo

Beijing está cambiando para siempre con la pérdida progresiva de sus barrios antiguos en la última década. ¿Qué fue lo que te atrajo en ellos? ¿Por qué el uso del blanco y negro? ¿Por qué el uso del móvil?

Este es mi paisaje cotidiano, y también un escenario. Las personas que transitan las calles en mis fotografías son, para mí, actores. La luz, las sombras jugaban un papel igualmente importante. La elección del blanco y negro es un guiño a la fotografía clásica. Es, también, una apuesta por el expresionismo abstracto, por fijar la atención en los rostros. La fotografía en blanco y negro es una metáfora de la que se ha extraído el tiempo.

Usar el móvil me permitía compartir de inmediato las imágenes y los textos que escribía en base a ellas. También me ayudaba a camuflarme en ese escenario que quería retratar. Una mujer como yo, menuda y armada solo con su móvil, no invade ese escenario, no interrumpe la escena.

Una fuerza motora

¿Cómo entiende Tan Siok Siok, pues, el arte de la fotografía? ¿De dónde toma su impulso la fotógrafa y cómo imagina su futuro?

Para mí es un ejercicio de optimismo salir fuera y pensar: “¿Qué veré hoy?” En retrospectiva, encuentro una doble belleza en mis imágenes. La inherente a ellas y también la que representa esa obra que surge del esfuerzo diario y gradual.

No hago fotografía para probar nada; es más, para mí las imágenes mantienen un aire personal. No creo que eso vaya a cambiar en un futuro próximo. Por el mismo motivo, no me veo tampoco usando una cámara. Se trata, al menos por ahora, de un proyecto artístico independiente.

En mi vida ha sido una constante ese encuentro casual de la vocación a través de hacer algo que me fascinaba. Cada uno de mis proyectos surge del deseo de entender algo, cristalizar lo aprendido y encontrar respuestas. Al final, todo se reduce a contar historias.

 

El protagonismo de los rostros. |Fuente: Tan Siok Siok