Es un artista con un estilo muy peculiar a la hora de expresarse, autor de varios trabajos desde que empezara en su género musical, en el campo que domina sobradamente, en el rap. Santiuve está siempre en boca de muchos artistas del gremio como un artista al que se debería conocer más, sin embargo, y como él mismo nos explica, no se siente infravalorado y siente que sus seguidores son auténticos fieles de su música. Nos reunimos en una cafetería del centro de Madrid para hablar de su carrera, sus proyectos más conocidos, los que no lo son tanto y, por supuesto, sobre los que están por venir.

Fotografía tomada al rapero Santiuve en una cafetería del centro de Madrid

El rapero Santiuve || Fotografía: Juanma García

Entrevista con Santiuve

¿Qué te impulsó a iniciarte en el rap? ¿Algún disco que te cambió la vida o simplemente surgió de repente?

Empecé en el rap porque era una cosa en la que yo veía que destacaba en clase, como un juego. Yo nunca he sido muy extrovertido, nunca he tenido muchas habilidades sociales y esto se me daba bien, me gané a bastantes colegas de clase. Después fue cuando empezaron a caer discos en mis manos, como el de Los pájaros no pueden vivir en el agua porque no son peces de Frank T, escuché cosas de 7 notas, algún vídeo de CPV…Lo que había más al alcance entonces. Cuando conocí toda la movida fue cuando comencé a encontrar un poco mi sitio en el mundo. (risas) Suena casi pretencioso, pero es así. Es un ámbito en el que me siento muy cómodo, desde el primer momento en que entré en contacto con el hip-hop, yo ya sabía que quería formar parte de esto.

Los comienzos nunca son fáciles, y menos en el mundo de la música. ¿Tuviste claras cuáles eran tus prioridades desde que empezaste en esto o han ido variando a lo largo de tu carrera?

Ha variado en cuanto a que me he relajado. En un principio basta que te salgan las cosas un poco bien para que te vengas arriba enseguida y te emociones un poco, que también es lícito. Cuando eres más jovencito y ganas un concurso, o pasa lo que sea, te vienes arriba y crees que ya está todo hecho. Después con el tiempo te das cuenta qué hace falta; todo el trabajo que has hecho sin querer, y el que te queda por hacer. Empiezas a plantearte cuánto de ese trabajo que queda por hacer, estás dispuesto a llevar a cabo. Yo nunca he dejado de disfrutar con esto, lo que he hecho es relajarme, ya te digo. Ahora me planteo menos cosas, lo único que tengo claro es que no voy a dejar de hacer esto nunca.

¿Te surgieron dudas al empezar sobre si estabas siguiendo el camino correcto dedicando tanto tiempo al rap?

Había muy pocas cosas que me hicieran sentir cómodo, y esto me hacía estarlo. Entonces, al ser un amasijo de inseguridades esto me empujaba más que cualquier amigo, que cualquier familiar. Era una cosa que me sacaba a un escenario. Yo jamás hubiera salido a un escenario si no fuera porque realmente quería salir ahí a contar unas cosas, o a expresarme. Esto me cogió del cuello y me sacó.

En 2004, te plantas con Xsit y formáis el grupo Tagxsit. ¿Qué queda de aquel Santiuve que rapeaba bajo el pseudónimo de Tag Master?

Es casi lo mismo, pero con un nombre menos cutre, aunque hay gente que le parece incluso más cutre Santiuve (risas). No ha cambiado mucho aparte de eso. La ilusión es la misma, porque si te das cuenta no he avanzado tanto. Ahora tengo un público afín y fiel que puedo agradecer. No es un público masivo, pero están ahí, es incuestionable. Además, me lo recuerdan cada día, estoy muy contento por eso.

Sacasteis un álbum al cual mucha gente tiene un cariño especial, Musilosofoesía. ¿Crees que fue un antes y un después en tu carrera?

El Musilosofoesía salió en 2007 y supuso un antes y un después porque lo grabé en Barcelona con Soma en Lebuque, su estudio. Fue fruto de ganar un concurso que no esperaba ganar en absoluto, supongo que eso marcó un antes y un después. Hay muchas cosas que te marcan un antes y un después, no va a ser ese el pliegue que decida si se va para arriba o para abajo, solo hace falta estudiar mi carrera para darse cuenta de que no (risas). Fue un subidón ir para allá, y, de hecho, si no hubiera grabado La Llegada, el anterior trabajo, hubiera hecho el ridículo. Tuve que grabarme una serie de temas en una semana, en un estudio profesional, yo no estaba preparado todavía para hacer eso bien. Por eso hoy todavía regrabo alguno de los temas que hice.

Por ejemplo ‘Insomnificante’.

Exacto, por ejemplo ‘Insomnificante’.

Decidiste hacer una revisión del tema para celebrar su décimo aniversario. Sé que es un tema muy importante para ti, ¿pero por qué razón decidiste hacer otra versión?

Hay alguna frase que cambio, pero en general es el mismo tema, lo único que cambia notablemente es la música. He contado con músicos y lo que quería era cambiar la idea original del sample que se utilizó, para hacer una canción un poco más original todavía. Como contaba con Dani Catalá, teclista de Orjazzmic, se lo comenté. Era una canción que tenía que grabar otra vez. Me gusta mucho la original, pero no puedo explicar por qué exactamente, hay cosas que te las pide el cuerpo y las haces.

Incluso cambiaste alguna que otra frase o añadiste efectos. A bote pronto pienso en el final cambiado, donde soledad ha pasado de ser tu mejor amiga, a ser, literalmente, una mierda. ¿Has sentido ese cambio de opinión con otras letras que hiciste en tu pasado?

La frase final la cambié porque sí es algo que ha cambiado en mi cabeza. Yo me llevo bien con la soledad, de hecho, llevo aquí en Madrid dos meses o poco más y estoy mucho más tiempo solo que con gente, pero es distinto. Eso no es la soledad, no del todo. Es un matiz que sí quería recalcar, a lo mejor me ha quedado muy simplón y hay gente que lo interpreta mal, pero lo que quiero decir es que yo solo estoy muy a gusto, pero sentirse solo es una mierda.

Fotografía del rapero Santiuve observando la carta de la cafetería

Santiuve || Fotografía: Juanma García

¿Por qué cambiar tu nombre artístico de Tag Master a Santiuve?

Seguramente no fuera algo que decidiera yo. Tag Master era un nombre que iba a desaparecer. Me pasó como a muchos, era un nombre que me puse para firmar paredes y sin ningún tipo de fondo, aunque seguramente por entonces lo tuviera. Santiuve es un nombre que me pusieron mis amigos. Cuando yo empecé con Tagxsit, Xsit se llama Santi y para diferenciarnos nos llamábamos por la inicial del apellido. Yo era Santiuve, lo único que hice fue ponerlo junto y me pareció gracioso, pero por entonces ya todo el mundo me llamaba así.

Pasa tu etapa con Tagxsit y emprendes el camino en solitario. Entre 2006 y 2009 escribes la que se considera por muchos de tus seguidores como mejor obra, Crónicas de mis ucronías. ¿Te parece así?

Qué va.

Ah, ¿no?

Es un álbum curioso, aunque ni siquiera es un álbum como tal. Hay mucha gente que me pregunta por qué no está en Spotify o en otros sitios. La música de ese disco no es mía, lo hice al estilo mixtape. Cogí instrumentales americanas de artistas que me gustaban o sencillamente instrumentales que me llamaban la atención. Además, lo grabé a prisas aprovechando que estaba pasando una mala racha y sí es verdad que tiene una especie de magia de cómo lo llevé a cabo. Fue muy rápido, algo muy impulsivo y además imposible de cambiar porque se perdió el proyecto con todas las acapellas y todo. Alguna vez he querido ponerles música original dado que podría contar con productores, músicos y podría haberlo hecho en cualquier momento, pero tendría que grabar los temas otra vez y son temas que no podría grabar otra vez porque están grabados cuando tuvieron que ser grabados. No creo que sea el mejor pero sí que tiene algo especial.

He de reconocerte que la primera vez que escuché el disco me dije a mí mismo “lo que ha tenido que sufrir al escribir esto” en algún que otro tema. Tuvo que ser difícil escribir letras como ‘La constante cuenta atrás’. ¿Piensas que escribir es una medicina que calma el dolor o más bien lo agrava?

Agravarlo no. Te puedes volver loco y escribiendo es una posibilidad. El disco es muy oscuro, pero también es muy adolescente. El sentimiento que hay de fondo en todas las canciones es muy adolescente, se nota mucho la época en la que está escrito, aunque yo cuando lo grabara ya no lo fuera, para eso sí fue un poco tardío. Escribir tampoco es la medicina, pero sí es una manera de drenar, de sacar el pus de la herida. Entonces sí duele, sí cura, y sí, te puede volver loco, pero nada de eso es verdad en absoluto.

Veo el amor (o más bien el desamor) como uno de los temas principales del disco. Es un tema que varía mucho dependiendo de la persona, pero para ti, ¿qué es para ti el amor y el desamor?

El desamor yo lo explicaría como un amor no correspondido, de fuera hacia uno mismo y de dentro hacia uno mismo, puede no estar correspondido de cualquiera de las dos maneras. Y el amor es una energía necesaria. Sí es cierto que estoy tratando de reivindicar, o me gustaría hacerlo, en alguna canción, la autonomía del amor. Creo que es necesario que el amor venga de dentro y no de fuera. Hay mucha gente que no lo entiende y sobre todo las personas que no tienen vidas muy completas, que no han dedicado un tiempo a realizarse ellos mismos y pueden notar esa falta de amor o pueden no llegar a entender lo que es el amor en su totalidad. Esto lo sé por experiencia, es algo que estoy viviendo ahora mismo en Madrid, ahora mismo que estoy viviendo yo solo, que me tengo que hacer yo todo, me estoy dando cuenta de cuánta falta me hago a mí mismo. También me he dado cuenta de lo mucho que se fue la olla con mujeres anteriormente, porque mi vida estaba vacía. Y sí, tenía la música y alguna cosilla más, pero yo estaba completamente olvidado de mí mismo. Pero como te digo estoy en proceso de conocer esa historia. Cuando lo tenga más interiorizado, haré una canción sobre esto (risas).

Al fin y al cabo, lo importante es autocomplacerse a uno mismo.

Bueno, más bien quererse, quererse a uno mismo. Hay mucha gente que cree que se quiere y confundimos el querernos con el ego. Pero esto es interminable. Cuando lo tenga más sintetizado prometo hacer un tema de 30 minutos y lo explicaré mejor.

En la primera canción, ‘Mariposas’ y en la última ‘A los cristales de tus ojos haciendo gestos de mimo’ utilizas como recurso la película Acordes y Desacuerdos de Woody Allen. ¿Qué importancia tiene dicha película dentro de Crónica de mis ucronías?

Más que la película con Crónicas de mis ucronías, creo que Woody Allen tiene mucho que ver con mi vida. No es algo de lo que sentirse orgulloso en según qué situaciones, pero sí. Nunca me he planteado si una película tiene que ver o no con el tema cuando meto un skit, de hecho, me gusta sacarlos de contexto, aunque los que aparecen en Crónicas de mis ucronías están bastante explícitos. Ahora no recuerdo todos, pero probablemente la mayoría de los skits no tenían tanto que ver con lo que yo transmitía con las canciones como con lo que yo quería transmitir a partir de entonces. Seguramente los metí pensando en un cambio y no en reforzar la canción.

 Musilosofoesía 2010 llegó un año después de Crónicas de mis ucronías y me parece uno de los trabajos en los que más varías en las letras. No sé si es cosa mía o es una realidad.

Lo he comentado más de una vez con amigos y me parecen las letras más maduras hasta la fecha, y en algunos casos incluso en global. Hay algunas letras de ese trabajo que me gustan más que cosas que estoy escribiendo ahora, o tal vez me revelan más cosas, no sé. No digo que sean mejores ni peores, pero en ‘No puedo quejarme más’ está la mitad de mí, casi todo lo que cuente en otras canciones está ahí también. En ‘Haz que cuente’ también. De hecho, esas dos canciones las quiero regrabar en algún momento porque me apetece un montón. No sé si hubo un cambio o no, pero si lo hubo estoy seguro que fue a mejor. Tengo mucho cariño a ese trabajo.

De igual manera, en 2012 lanzas El lado oscuro de Santi. ¿Qué quieres representar con el mismo? ¿Lo obvio en el título?

No, el título lo puse por hacer la gracia. Hacer la portada basada en el disco de Tote, que, además, a dos semanas de sacar el trabajo, pedí que quitaran de las plataformas a las que se había subido, el problema es que ya había gente que lo subió a Youtube y de ahí no lo quita nadie. La gente empezó a conocerme como “el tío de la portada del Tote” y a mí me dio un bajón que flipas porque uno lleva tiempo haciendo música y haces una gracia que, fue un error, un impulso y ya ves. Pero el trabajo en sí está concebido como una maqueta, de tener algo por ahí, querer grabarlo ya y sacarlo. Cogí alguna instrumental de fuera, la mayoría de uso libre que eran de Pseudónimo y El Momo y, como son colegas dije, pues ya que cojo instrumentales, les cojo todas a estos (risas). Pero vamos, otro trabajo impulsivo de canciones cortitas, sobre todo. Hay alguna letra de ese disco que también me gusta mucho pero no tiene más, fue un acto reflejo. Y el título y enfoque de la portada, un error.

2013, llega uno de los temas con los que más gente te hemos conocido, ‘Inventario’. ¿Lo consideras el tema más importante de tu carrera?

Pienso que es uno de los aciertos más importantes. No sé si como canción es de las más importantes, bueno, de las más, seguro, pero la más, lo dudo. Fue un acierto porque muchas veces sucede que haces una canción y triunfa, pero no querías o no tenías pensado que llegara a más o menos gente. En este caso sí hubo un proceso, llegué a tener la primera parte, llegué a grabarla e incluso llegó a estar un día en internet, y la quité enseguida, cuando me di cuenta de que podía ser algo más grande. Fue tal vez la primera vez que me senté a planificar una canción, a decir, esto puede tener tres partes. Lo más gracioso es que tuve que vivirlas para contarlas, porque cuando me lo planteé solamente estaba la primera. Todo lo que cuento es verídico y después hubo un encuentro con la persona que hablo en la canción, que es la segunda parte, y después de ésta sabía que iba a haber un desapego y un poco de amor propio, e incluso amor a todo desde la distancia. Ya sabía que iba a pasar, porque ya había pasado por eso otras veces, y sencillamente esperé y lo conté. Además, funcionó, por eso digo que fue todo un acierto. No esperaba que fuera a tener tanta repercusión, también te lo digo, pero como tanta repercusión es lo mínimo que tiene ahora el que más “lo pete” pues eso. Para mí, es una pasada.

Personalmente creo que es una de las letras más trabajadas que tienes.

A la hora de la letra no sé si la trabajé mucho o poco, pero sí sé que fue lento el proceso. Fue un año en el que solamente me sentaba a escribir cuando tenía algo que escribir de verdad, y el segundo trozo hasta que no lo viví, no pude escribirlo, y el tercer trozo igual. Hubo varios meses en los que no escribía nada, pero porque estaba en proceso de hacerlo y quería contar las tres partes y separarlas. Los procesos de en medio, la rabia y toda esa mierda, probablemente ya está contado de sobra en el Crónicas.

Por lo que dices en la letra, parece que escribir la canción fue una especie de liberación creativa ante una mala racha en tu vida.

Sí, ‘Inventario’ fue un cambio de tornas en mi cabeza porque, en fin, es una tontería darle todo el peso del mundo a eso. Es como te he dicho antes, la vida está llena de antes y después, y este fue otro importante, pero como después vinieron otros. De hecho, está en el título lo de “La última crónica” porque pensé que no iba a escribir más sobre estos temas y después me di cuenta de que no iba a dejar de hacerlo nunca, entonces es absurdo. Lo que sí me he prometido de alguna manera es que no volvería nunca a ese sentimiento pueril de pérdida y como las promesas están para romperlas, pues estoy a punto de sacar más canciones de esas (risas).

Fotografía del rapero Santiuve en la entrevista con Le Miau Noir

Santiuve nos habla de su carrera || Fotografía: Le Miau Noir

¿Una crisis creativa es lo peor que le puede ocurrir al escritor o hay algo peor?

La muerte. No, las crisis son buenas, un escritor que no tenga crisis probablemente acabe dando mucho asco o empezó ya dando mucho asco, es una cosa que se puede trabajar o no, pero si no tienes crisis el asco es una cosa que va a formar parte. Son necesarias, pero vamos, por contraste. No es ninguna filosofía nueva: lo dulce no es tan dulce sin lo amargo, ni tan blanco, ni tan negro, etcétera.

Sin embargo, en 2015 lanzas Todos somos Santiuve. ¿En qué crees que se puede parecer la gente a alguien como tú?

A mí me pasa una cosa, y es que yo le doy muchas vueltas a todo y me gusta tratar de entender a la gente, además de echar un cable siempre que puedo. Esto último más allá de la música, la música es para expresarse libremente y se ayudas a alguien de rebote, bien está. Pero yo siempre he querido entender a la gente, supongo que, porque siempre me sentí un poco excluido desde pequeñito y he tratado de formar parte de algo, toda la vida. Con los años lo que consideré es que yo era un tío bastante simple, tengo mis rarezas y mis peculiaridades, como todo el mundo, pero a rasgos generales soy alguien bastante simple. Me he dado cuenta que, estudiándome un poco a mí, parándome a meditar a ver qué pasa dentro de mí y cómo reacciono yo ante las cosas, puedo ayudar a bastantes personas. He podido ayudar y conversar con gente a raíz de entenderme a mí, solo porque soy alguien muy común, muy parecido al resto. Entonces me hacía gracia, es un título prepotente incluso, pero porque también pretendía ser un disco muy rapper, pero el fondo es ese: todos somo Santiuve, pero como todos podríamos ser cualquier otra persona.

 Mucho público, e incluso artistas del género, te ven como uno de los raperos más infravalorados de la escena en España. ¿Qué opinión tienes acerca de ello?

Justo en la intro de Todos somos Santiuve lo explico: no estoy infravalorado, soy poco famoso. Me conoce poca gente y además que no creo que lo que haga sea para un público masivo, pero infravalorado en absoluto. La gente que me sigue o a la que sí les llegan mis canciones, le llegan mucho y es un público que me quiere, yo al menos lo siento así. Por eso no me siento infravalorado. Me gustaría ganar mucho más dinero, eso ya lo digo, pero no me siento infravalorado (risas).

Además, hay una costumbre en España en decir “este artista está infravalorado” cuando ese artista se puede sentir a gusto dentro de esa etiqueta.

Yo creo que sí, hay artistas infravalorados, pero hay tantísimos artistas comodones, hay tantos artistas huevones que no hacen nada por sí mismos y luego se quejan de los demás que no me sugieren creer en los artistas infravalorados. Por supuesto que los hay, pero ellos no van diciendo eso por ahí, porque ni siquiera se sienten infravalorados. Qué va, no creo en eso. Los artistas infravalorados tienen un público muy fiel, aunque sean cuatro gatos. Eso no existe. Hay gente frustrada, pero no artistas infravalorados.

Hay entonces artistas conformistas que, como la fama ya les ha llegado, no hacen nada por sacar un trabajo de calidad. 

Es una manera de verlo, pero lo que veo es poca reflexión. Cuando alguien dice que un artista es infravalorado, lo que está tratando, de alguna manera, es de apoyarle. Es decir, “haced caso a esta persona”, pero como cuando han dicho de mí que soy un artista infravalorado. Pero que alguien diga de sí mismo que es infravalorado, eso me parece de una pedantería insoportable. Seguramente quien dice eso no se merece un carajo.

¿Hay planes inmediatos para un nuevo disco?

Ahora mismo no debe tardar en salir un proyecto que estaba haciendo con El Hombre Viento que son cuatro temas, un EP, que hemos preparado con tiempo, pero más que nada porque no hemos tenido toda la facilidad del mundo para quedar y vernos, y a ambos nos gusta que las cosas mano a mano se hagan de verdad así. Eso estará al caer, y como he dicho antes, son canciones bastante moñas, por lo que volveremos a eso. Y después el disco con Da Zoo Bros que va a ser otra cosa totalmente distinta, porque llevo ya bastantes años haciendo bolos con Bha y precisamente es lo que queríamos, coger un poco de feeling. Tenemos estilos distintos y es una locura, por lo que sí, estamos preparando un disco en conjunto.

También has hecho trabajos con el grupo alicantino Orjazzmic. Cuéntanos, ¿cómo surgió esa colaboración? ¿Buscabas hacer algo con una banda de jazz antes de contactar con ellos?

Para que nadie se equivoque, yo hice Orjazzmic junto a Dani Catalá y Dani León en un comienzo. Dani León enseguida salió del grupo, era bajista. Y el mismo mes que todo empezó entró Carlos Porcel, Héctor Stewie y desde entonces el grupo no dejó de sufrir cambios, de mejorar y de volvernos locos a todos, porque era una locura de grupo. Fue una cosa premeditada, yo me junté con músicos porque quería hacer algo con músicos. Lo que no me esperaba es que acabara siendo una cosa tan chula y de jazz. Si te digo que yo en principio quería hacer una banda de metal, flipas. Pero la verdad es que hice muy buenos amigos, conocí a músicos increíbles, todos jóvenes y unas auténticas máquinas, me enseñaron un montón de cosas sobre música y sobre trabajar en la misma. Críos de diecinueve, veinte años, me dieron lecciones de vida y de música y fue una pasada.

Imagen del rapero Santiuve tomada durante la entrevista con Le Miau Noir

Santiuve || Fotografía: Juanma García

Escuchas música variopinta en géneros. ¿Piensas que la gente tiene la mente un poco cerrada con los géneros musicales ajenos al que normalmente escuchan?

Otra cosa de la que me he dado cuenta con el tiempo, es que la gente aprende a base de palos. La música va cambiando, todo evoluciona. Puede ser más o menos predecible, te puede gustar más o no hacia dónde va todo, pero la gente se acostumbra y lo hace rápido. Se acostumbra contra sus propios intereses o costumbres. Hay gente que odia una cosa y al día siguiente la está bailando por ahí. Como ente que crea y hace música, creo en el intentar ser íntegro con uno mismo y hacer lo que a uno le dé la gana, desde el primer momento. Antes, después y durante, va a haber gente que te critique, ya hayas hecho lo de siempre o hayas cambiado. Yo puedo hablar desde ese punto de vista, ahora, ¿el público? el público se acostumbra, y si no se acostumbra, cambia, y nunca es malo que pase una cosa u otra.

Hay gente que escucha reggaetón, música clásica, o rap, por poner ejemplos. Ahora bien, cuando le hablas de heavy metal, muchas veces comentan aquella coletilla de “eso es ruido”. Yo veo un problema en esa gente, en la gente que critica a otro género musical sin haberlo escuchado o ver la composición que tiene. Hay mucha hipocresía.

Hay mucho bocazas, imagino. Yo creo que ni falsedad, yo creo que la gente que tiene la lengua tan larga, ni siquiera se plantea si hay un trabajo, una emoción o lo que sea, detrás de una obra, porque hablan desde un punto de vista muy subjetivo. Hay que entenderlo, tampoco es algo negativo porque nos pasa a todos. También necesitamos todos, hasta la persona más reflexiva, decir en algún momento determinado “esto es una puta mierda”, ¿sabes? Hay que saber dónde decirlo, pero si no podemos expresarnos libremente, se nos va todo. Después hay gente que sí escucha otros tipos de música o gente que he recomendado discos, y viceversa, y no ha cuajado en un sentido u otro, y no pasa nada. Hace poco le recomendé Eco de Jorge Drexler a Jorge Gascón y me dijo que le había molado más el remake de Kickboxer, y se lo recomendé con todo mi corazón (risas). Y eso no quiere decir que sus gustos sean malos, porque después él me recomendó un disco de D’Angelo que es un discazo realmente. En algunas cosas coincidimos y en otras no, y descubrimos de repente que somos personas y que diferimos. No es malo, lo malo es que se te vaya la cabeza, o perder las maneras en un sitio que no toque, decírselo a la cara a alguien.

Personalmente sé que te encanta la poesía, y que en más de una ocasión has recitado. Se me ocurre ‘Poema a una desconocida’ que me parece un escándalo, es buenísima. Con todo el movimiento que está habiendo ahora de cantantes o raperos lanzando libros de poemas, y sabiendo que sacaste dos en tiradas de muy pocas unidades, ¿te has planteado sacar a corto plazo un nuevo poemario?

Seguro que veis más poemarios míos. Yo aún estoy en bragas en ese aspecto. De hecho, muchos de los poemas que he escrito y publicado de momento, probablemente sean una basura. Hay cosas chulas y dentro de que haya cosas chulas o no, seguro que hay cosas que llegan a gente, pero soy muy nuevo en este mundillo, además de muy crítico. Soy además muy crítico con los músicos que de repente sacan poemarios. Lo de Rafael Lechowski es una locura, él escribe muy bien, tengo mis objeciones, pero escribe verdaderamente bien. Después hay gente que bueno, me sentaría a discutir un rato.

Todo puede ser una herramienta de marketing, ¿no?

Hombre, ahora se ha puesto un poco de moda eso de sacar un libro con poemas, porque está muy a mano. No quiero decir nada malo de nadie, de hecho, hay gente que escribe muy bien y hay gente que escribe muy bien a la que no he tenido el gusto de leer todavía. Pero dentro de ese subgénero de la poesía, de músicos que se atreven a sacar un poemario, ZPU la idea del libro que sacó de letras que no fueron canciones, pues mira, por lo menos fue honesto y no te está vendiendo poemas, te está vendiendo trozos de canciones. Es lo que hay que diferenciar un poco. Yo no voy a sacar un libro de letras diciendo que son poemas. Pero bueno, todo esto es muy discutible porque, ¿por qué no van a ser poemas? No sé, pero como he dicho, estoy muy nuevo. Más adelante podremos entrar en debate.

El rap y la poesía, a mi modo de ver, siempre han caminado de la mano, pero en los últimos años se ha acrecentado esta opinión. ¿En qué crees que se pueden parecer?

La poesía y el rap se parecen en todo, menos en la métrica. La métrica del rap está condicionada, el rap tiene una función musical y creo que sí debe cumplir con unas normas rítmicas. Hay gente que se pone a rapear y parece que está recitando y eso me da angustia, y la gente que se pone a recitar y parece que está rapeando pues, mira, muchas veces esa gente soy yo, por lo que no puedo meterme mucho con ellos (risas). También me parece que si en algo difieren es en eso. Por supuesto están en verso, la poesía es más libre que el rap, etcétera. Pero el rap tiene que rimar, tiene que ir en ritmo, eso es así. Puede no hacerlo, pero no será el rap que a mí me hizo hacer el mismo.

¿Cuál es la clave del artista para estar contento con su trabajo?

Creo que habría que darle la vuelta a la pregunta. No hay una clave para estar contento con lo que haces, es al revés, si no estás contento con lo que haces, deja de hacerlo. Tan simple como eso.

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