Nacida el 26 de diciembre de 1964 en New London, Connecticut, Estados Unidos. Estudió en la universidad de Michigan, Webb School of Knoswille y universidad de Yale. En su primera novela, La historiadora (2005), convertida en best seller, narra la búsqueda de Vlad Draculea (El Empalador) y está ambientada en escenarios de Estambul, Rumanía y aldeas perdidas de Bulgaria. Su segunda novela, El rapto del cisne fue publicada en 2010. Tierra de sombras es su tercera novela.

Entrevista a Elizabeth Kostova

Tu irrupción en el mundo literario se produce en 2005 con tu novela La historiadora que llegó a convertirse en un auténtico best seller. Sabemos que no hay recetas para conseguir un gran éxito editorial, pero, en tu caso particular, ¿a qué atribuyes el éxito de tus novelas en todo el mundo?

Desde luego creo que no hay una receta para tener un éxito de ventas literario. Muchos libros best seller se escriben con una fórmula que a mí no me interesaría nunca. Yo escribo lo que me gusta, lo que me apasiona, sobre la historia… De hecho creo que la historia es muy importante como tema. También me apasiona viajar, explorar otras culturas, otros países… Muchos lectores comparten esta hambre y esta curiosidad por el mundo.

No puedo decir exactamente por qué mis libros se venden tanto, pero es un honor para mí que sea así. Supongo que debe de tener que ver con mi deleite por viajar a través del libro, de poder proporcionar a través de la lectura escenas y detalles sobre otros países y otras culturas. También me encanta escribir historias que sean fuertes, que tengan una trama sólida y con cierto misterio.

Lo primero que llama la atención en tus libros es tu marcada preocupación por el mundo del arte y, también, por tus propias circunstancias personales. Estás casada con un científico búlgaro, de quien tomaste tu propio apellido. Los temas de tus libros remiten a países misteriosos de la Europa del Este y a enigmas que alguien debe descifrar. En el caso de Tierra de sombras trasladas al lector a Bulgaria, país que defines con el título de tu libro. ¿Crees que son países misteriosos porque su historia, sus leyendas, su geografía y su cultura no han sido suficientemente divulgadas por el arte o la literatura?

Sí, la Literatura y el Arte son muy importantes en mi trabajo. En el caso de Tierra de sombras,  mucho de lo que se habla sobre Bulgaria es misterioso para nosotros en Occidente, porque es un país pequeño de Europa del Este y porque ha estado bajo el Telón de Acero durante 45 años. Desde hace 25 años se han ido produciendo pequeños avances y se ha abierto a los turistas y viajeros de occidente. Además, sí que existe una preocupación en este libro por el mundo de la música. Uno de los personajes principales es un gran músico, un violinista, personaje de ficción, y su vida durante la Segunda Guerra Mundial y el principio del periodo comunista.

En cuanto a por qué son misteriosos estos países, yo diría por un lado que por haber estado bajo el Telón de Acero tanto tiempo, pero por otro, porque también son culturas muy antiguas en un rincón muy antiguo de Europa. El libro servirá para compartir y desvelar algunos de los detalles de este lugar maravilloso y poco conocido. Espero dar a conocer Bulgaria a un público más amplio.

¿Y en qué medida la propia historia del país, las vicisitudes políticas han contribuido a que continúen siendo Tierras de sombras?

Creo que como en cualquier otro país hay elementos de luz y sombra en su historia. Como muchos otros países de Europa del Este, Bulgaria ha estado perseguido por su pasado comunista. Allí no ha habido un proceso de reconciliación como ha ocurrido en otros lugares tras la caída del Muro de Berlín.

Cuando en un país no se produce esta curación de las heridas a nivel profundo, este pasado te persigue. Es un problema y una cuestión que sigue viva en la política de Bulgaria a día de hoy. Por otro lado, no quiero que la gente tenga la impresión de que Bulgaria es un país oscuro, porque es un lugar precioso, con unos paisajes espectaculares. Viajar a Bulgaria es increíble. Tiene cosas maravillosas que visitar y la gente suele ser muy hospitalaria, creativa…

De hecho, en España, de alguna manera, y a lo mejor suena un poco rara la comparación, la calidez, la hospitalidad de los españoles y sus paisajes me recuerdan un poco a Bulgaria. Los dos países comparten cosas en ese sentido.

¿Hay, precisamente, en tu obra un empeño especial por arrojar luz sobre estos países de la Europa del Este?

Sí. Estoy muy involucrada en la historia de estos países. Como dices, estoy casada con un búlgaro y en 1989 visité Bulgaria por primera vez, 7 días después de la caída del Muro de Berlín. Así que era un momento dramático y fundamental a nivel histórico. Desde entonces me ha fascinado esta parte del mundo.

En Tierra de sombras una joven profesora norteamericana que viaja a Bulgaria se ve inmersa en un asunto que le lleva a recorrer parte del país. Alexandra Boyd se queda accidentalmente con una bolsa y esto le lleva a recorrer parte de Bulgaria con el propósito de devolverla. Está claro que si la hubiera entregado a la policía, no existiría la historia. Sin embargo, no lo hace. ¿Cuál es el motivo de su decisión?

Al principio de la historia Alexandra Boyd, el personaje principal, accidentalmente se lleva el equipaje de otra persona y lo que encuentra allí son unas cenizas humanas… Claro, en una situación como ésa una piensa, “y ahora, ¿qué hago?”. Lo que hace ella es llevar la urna a la policía. Allí la ayudan un poco, pero ella ve un poco rara la reacción de  la policía al hecho de que ella tenga ese objeto. Los agentes le facilitan una dirección para que vaya allí a entregar la urna. Así es como se inicia este viaje, esta aventura, pero desde el principio nos damos cuenta de que alguien está siguiendo a Alexandra y que el hecho de estar en posesión de estas cenizas puede ser peligroso.

¿Quién es, realmente, el protagonista o la protagonista de tu historia? ¿Alexandra? ¿Stoyan Lazarov? ¿Bulgaria?

Es una idea maravillosa pensar que Bulgaria puede ser la protagonista de la novela… Igual es verdad y esta es la respuesta. Como cualquier novela  compleja llegamos al personaje principal a través de otros personajes. Para mí los dos personajes principales son Alexandra y Stoyan. Ambos tienen el mismo peso en la novela y he querido contar sus historias y ver como sus vidas se conectan en el relato de manera sorprendente.

Tu novela, nos traslada a diversas épocas de la historia de Bulgaria y junto con Alexandra y Bobby recorremos gran parte del país, YAMBOL, en la región de Tracia, BURGAS, en la costa del Mar Negro, el monasterio de Velin, BOVECH, GORNO, un pueblo de las montañas Rhodope… ¿Tus descripciones son reales o las has adornado con tu imaginación?

En la novela todas las descripciones de lugares son reales o muy típicas  inspiradas en regiones y aldeas reales. En algunas ocasiones he combinado varias aldeas pequeñas y he creado un lugar ficticio. He intentado ser lo más rigurosa posible y lo más próxima a la realidad, pero también he querido crear lugares ficticios para que los lectores búlgaros no tuvieran que estar leyendo los detalles concretos sobre su pueblo. Pero la  ambientación es muy real. En el caso de las ciudades búlgaras he mantenido sus nombres auténticos.

Pero la Bulgaria actual también oculta el horror de muchos campos de prisioneros. ¿Conocía la población búlgara la existencia de esos campos a mediados del siglo XX?

El  periodo de los campos de trabajo comunistas, como en todas las dictaduras, se hizo de manera muy inteligente. La gente tenía miedo de los campos, pero ese temor era algo muy misterioso; no se mostraban, no se sabía exactamente qué sucedía, de modo que la gente no podía protestar. No eran algo visible ni había nada sobre lo que protestar abiertamente. Controlaban a las personas a través del miedo.

Mucha gente ahora sabe de la existencia de estos campos aunque desgraciadamente no se habla abiertamente sobre ellos y en estos lugares no se ha hecho ningún monumento conmemorativo en el que se recuerde lo allí sucedido. No se ha rendido homenaje a las víctimas ni se las ha compensado. Y esto es un problema para cualquier país que quiera avanzar a nivel político y humano.

La naturaleza también ocupa un lugar destacado en tu libro: son frecuentes las alusiones a las montañas, los árboles, ríos, los huertos domésticos etc.

La naturaleza es muy importante para mí. Yo vivo en una zona montañosa de Estados Unidos muy bonita y esto me conecta con la belleza de las montañas búlgaras y otros lugares de los Balcanes. El mundo natural es una parte muy importante de lo que yo describo. Cualquiera que viaje a Bulgaria encontrará unos paisajes maravillosos. De hecho, hay muchas personas que ya me han dicho que están planeando viajar a Bulgaria a raíz de leer el libro.

También el folklore, la gastronomía y las costumbres ocupan tu atención: las fiestas como la de Kiril y Metodii, la artesanía local, las tradiciones orales, la descripción de los restos de pasadas culturas etc. ¿Has dedicado mucho tiempo a la documentación de tu novela?

Sí, siempre investigo muchísimo. Para mí escribir esta novela ha sido especialmente interesante porque al escribir sobre algo te das cuenta de lo poco que conoces sobre ello. Hago mucha labor de documentación. Hablo con la gente, he leído mucha historia de Bulgaria, documentos de historia oral, he visto películas…, también he hecho memoria sobre mis propias experiencias de viaje y he tratado de corroborarlas con documentación oficial para confirmar que lo que estaba escribiendo era muy riguroso tanto con la historia como con los lugares.

El arte y los artistas también ocupan un lugar importante y muchos de sus personajes tienen una relación directa con el cultivo de alguna disciplina artística. El propio Styoyan era un afamado violinista, Alexandra quiso ser escritora, Bobby es poeta, Irina y Angelov, pintores… Y sobre todos ellos planea la sombra de Vivaldi y de Venecia ¿Te encuentras retratada en algunos de ellos y, especialmente, en Alexandra?

En todas mis novelas me encuentro muy involucrada con el tema del arte. El arte es algo que nos explica cómo somos y también preserva nuestras historias y nuestra cultura. El arte nos da esperanza, conocimiento profundo y creatividad en circunstancias difíciles. Esto es lo que le ocurre a Stoyan. No quiero dar muchos detalles, pero esto es lo que le pasa precisamente a él; la música le ayuda a sobrevivir a una vida verdaderamente trágica.

Para mí, personalmente las artes son muy  importantes y pese a que no soy pintora ni músico me encantan las disciplinas artísticas y admiro a los artistas. Y yo como Alexandra cuando tenía veintitantos trataba de ser escritora, por lo tanto,  desde luego,  me identifico mucho con su personaje en ese sentido.

¿Esperas que tu novela ayude a arrojar un poco de luz sobre las sombras de Bulgaria?

Sorprendentemente resulta que la novela ha provocado un debate más amplio en Bulgaria sobre la necesidad política y humana de abrir al mundo los documentos clasificados relacionados con los gulags y los campos de trabajo. Se está produciendo en el país y estoy contenta de que mi libro haya contribuido precisamente a eso. Además hace poco he estado en Bulgaria de gira con la edición búlgara y me conmovió mucho ver el interés que suscitaba  el libro. Dos días después de terminar la gira ya estaba en el número 1 de las listas de venta del país. Mucha gente lo está leyendo.

En mis presentaciones muchas personas venían para contarme que se habían sentido reflejadas, contarme sus historias personales, lo que había sucedido con su familia bajo el régimen comunista. A veces con lágrimas en los ojos la gente mayor me daba las gracias por sacar a la luz esta cuestión. Pero sería un error decir que Bulgaria es solamente una tierra de sombras. Todo país tiene también mucha luz.

¿Crees que la literatura es como una puerta en medio de un prado, un marco en medio de la nada? ¿Cuál es la función de la literatura?

Yo creo que la literatura es ambas cosas. Es una puerta misteriosa en medio del campo y una puerta hacia algo que creemos que sabemos. Pero una vez abierta descubrimos que podemos aprender mucho más y caminamos por ese prado de manera totalmente diferente. También es algo que ayuda a las personas y da voz a cuestiones que si no se perderían.

Esto no es solo labor de las novelas, sino también de las películas, documentales… Se da voz a gente y experiencias reales. Yo creo que la ficción a través de la imaginación puede contribuir  también de ese modo.

Naturalmente también está el pasado histórico de Bulgaria. Y el propio pasado dramático de Alexandra. El interés por la historia, por el pasado, tanto de los países como de las personas está presente en toda tu obra. ¿En qué medida condiciona a sus personajes? ¿En qué medida condiciona al ser humano en general?

Yo siembre he sentido que la historia y el pasado nos rodean siempre. Somos un producto del pasado. Pero en las sociedades industriales modernas tendemos a pasar mucho tiempo pensando en el futuro. Sin embargo,  no podemos escapar ni deberíamos olvidar que el pasado está siempre con nosotros, en el diseño de los objetos, en nuestras actitudes… Estamos directamente determinados por el pasado y no nos podemos conocer sin explorar ese pasado.

Con mis personajes quiero mostrar esa concienciación presente hacia el pasado. En el caso de Alexandra, su pasado personal contiene una pérdida terrible familiar y ella tiene una oportunidad de sanarse a través de la tragedia del pasado histórico. Así aprende sobre otras vidas con las que no habría tenido conexión previamente sin ese viaje, pero que la llevan a realizar un viaje vital que para ella tendrá un profundo significado.

¿Cuáles han sido tus fuentes documentales en el plano literario?

Utilizo muchos tipos de documentación: leo mucho, busco fuentes históricas, pero también estudio correspondencia, realizo seminarios en la medida de lo posible, documentos personales de ese tiempo y lugar, veo películas de la época que trato de recrear, leo la literatura de la época…

Si puedo viajo a los lugares reales para ver lo que queda del periodo sobre el que estoy escribiendo. A veces también cocino con recetas de lo que comerían mis personajes, escucho su música, hablo con la gente y exploro sus recuerdos. En el caso de Tierra de sombras estudié mucha documentación, mucha historia real, entrevistas a personas que habían pasado por experiencias brutales durante la era comunista.

Quiero dejar muy claro que no he querido plasmar las experiencias reales de la gente; he utilizado la información para contar el tipo de situaciones que tuvieron que vivir, aprender sobre lo que sufrieron, los castigos que padecieron, pero no he utilizado la experiencia real tal y como sucedió porque creo que eso es realmente sagrado. Son cosas reales que les ha pasado a personas reales y no quería robárselas para una novela por respeto a su vida.

De hecho los hijos y nietos de esas personas todavía viven y quería preservar su intimidad. Pero sí me inspiro mucho en lo que esa gente ha compartido sobre aquello, sobre lo que ha pasado.

Ya para terminar: eres cofundadora de la Elizabeth Kostova Foundation. ¿Qué labor lleva a cabo la Fundación?

Creé con un editor búlgaro esta fundación hará 11 años. Con mi primera novela fui de gira por Bulgaria, conocí a muchos escritores y vi que no había muchas oportunidades para que ellos pudieran competir con su trabajo. Después de la caída del comunismo había muy pocas subvenciones para la cultura en el país en general. Aunque por lo menos no había censura, tampoco contaban con muchos apoyos. Había escritores que tenían tres trabajos y oficios y no tenían ayuda con su labor.

El editor y yo coincidimos en que había varias cuestiones fundamentales, como ofrecer a nivel interno oportunidades competitivas interesantes o conseguir que más literatura búlgara contemporánea saliera del país en inglés y llegara a un público más amplio. Cuando empezamos con este trabajo había solo dos obras búlgaras contemporáneas en inglés y ahora hay casi 20. Es muy emocionante.

Muchas veces me encuentro con autores estadounidenses en círculos donde se habla de literatura traducida que me hablan de literatura búlgara. También tenemos un programa anual de seminarios en el Mar Negro donde escritores del mundo anglófono visitan estos talleres y trabajan y conocen la literatura de Bulgaria. De esta manera la cultura fluye y se produce mucha diplomacia cultural.

Es una fundación muy pequeñita y yo soy una pequeña parte de ella, pero estoy muy orgullosa de lo que hemos conseguido. Si los editores se quieren informar pueden verlo en nuestra página web. Ahí se pueden ver textos, el trabajo de la gente, biografías, fotos de los autores y descubrir lo que se está escribiendo en estos países de Europa del Este.

Muchas gracias, Elizabeth

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