Son muchos los que aseguran que se trata de uno de los grupos españoles más relevantes de los últimos 25 años. A otros no se les pasaría por la cabeza dudar de que sean los padres biológicos del indie español. En cualquier caso, Los Planetas se encuentran ahora mismo orbitando y, por capricho cósmico, en su trayectoria se hallaba Barcelona. El pasado viernes presentaron su último largo, Zona temporalmente autónoma, en el Sant Jordi Club. Allí se congregó una nebulosa, formada por veteranos románticos y generaciones más jóvenes que, aquella noche, desearon vivir en una era en que el rock y el flamenco eran simbiosis.

Los años pasan, pero el grupo granadino mantiene su esencia latente, que tiende a la innovación, a la revolución; al caos y a la ruptura de lo canónico. Eso es, casualmente, lo que les ha convertido en una banda única y reverenciada. Como aquel cometa que pasa muy de vez en cuando y al que solo se le puede notar por su estela. Y en este caso, ver su estela, su sombra, ya es motivo de conformidad.

Los Planetas nacieron en los noventa para ayudar a escapar del poder fáctico de La Movida y sus extravagantes tentáculos. Un grupo humilde, modesto, que debutó en el 94 con Super 8, un disco redondo que deslumbró el país con una sonoridad genuina que tendría que ser declarado patrimonio de la humanidad. No son pocos los artistas, de hecho, que se encuentran aún hoy en día bajo el efecto de la prestidigitación de su música.

El del viernes fue un concierto atmosférico e hipnótico en el que los integrantes estuvieron en todo momento envueltos por una manta de neblina misteriosa. Cubiertos por el espíritu flamenco y unos quejíos electrificados. Luz, humo y acordes haciendo el amor: ese fue el resultado de la actuación de Jota, Eric, Florent y compañía. Hace años que se escucha que el directo de Los Planetas desencanta. No fue este el caso: la ejecución de los temas fue impecable. Un recital sincero y afectuoso a ratos, intenso y penetrante en otros.

Los Planetas Barcelona

Los Planetas en la actuación del pasado viernes en el Sant Jordi Club – Fuente @LosPlanetasGr

Trap, flamenco y rock’n’roll

El ritual empezó con temas del nuevo disco como Una cruz a cuestas, Espíritu Olímpico, Hierro y Níquel o Islamabad –canción, esta última, compuesta a partir de la letra del trapero Yung Beef–. Zona temporalmente autónoma es un álbum que recupera ese costumbrismo pop tan característico en sus orígenes, y donde se encuentra presente una naturaleza más fresca, ligera y, líricamente hablando, más urbana. Poesía gitana, despreocupada y con acento andaluz. Pero que en sus letras no haya tanta metafísica no significa que falte profundidad: se tiene que buscar en el territorio instrumental. El pasado viernes lograron crear una ambientación mágica, digna de su discografía, que conectó el público a una dimensión onírica.

Por supuesto, a la velada no le faltaron himnos. Y es que Los Planetas son una fábrica incesante de esa clase de piezas que superan la barrera espaciotemporal y suenan bien siempre, en Alaska o Antananarivo. Y no solo eso, sino que su producción es de proporciones industriales. Crean temazos con naturalidad y una facilidad endiablada, sin significar esto que sea fácil. Como quien va a buscar el pan a la panadería del barrio. El viernes, el setlist de los granadinos no falló al público más nostálgico, tocando clásicos como Pesadilla en el parque de atracciones, Corrientes circulares en el tiempo, Un Buen Día, De Viaje, Segundo Premio o Jose y Yo.

Por otro lado, es extraño que Los Planetas entren alguna vez en controversia política. Pero se ve que los últimos acontecimientos sociales les han causado alguna inquietud, ya que salieron al escenario declarando que «es un placer estar tocando otra vez en esta tierra tan valiente y luchadora». No se quedó aquí la anécdota. Acabando el concierto, Jota ‒voz y líder de la formación‒ aprovechó el título de su último disco para reivindicar que «una zona temporalmente autónoma es lo que todos queremos conseguir». La ambigüedad y sutilidad son rasgos genéticos en Los Planetas.

Los Planetas

Los Planetas – Fuente: @rockdelux

Los espectadores despidieron a su banda bajo un rugido de aclamación y exaltación. Después de más de dos horas tocando, y una infinidad de bises, el grupo de Granada se retiró de nuevo a las corrientes circulares del universo. Era tal el frenesí del Sant Jordi Club, que muchos deben estar todavía aguardando a que vuelvan a salir.

La música tiene ese maravilloso e inquietante poder de provocar sensaciones y emociones que muy a menudo tienen poco que ver con el propio sonido. El viernes, Los Planetas lograron trasladar Barcelona al núcleo del Albaicín. Los espectadores erraron por el Paseo de los Tristes y pernoctaron en algún tablao del Sacromonte. Y todo, sin la nimia necesidad de salir del Palau.

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