Escritora, músico y compositora que «escribe de manera compulsiva». Así se define Mónica Vázquez, artísticamente conocida como Electric Nana. Una madrileña que llegó a ser nominada como Artista Revelación en 2015 en los Premios 40 Principales con su tema «Won’t Stop» del álbum To Life!. Ahora ha lanzado su primera novela El Arte De Romperlo Todo, obra que posee la industria musical como telón de fondo. Charlamos con la cantautora para conocer las claves de su nuevo proyecto.

Entrevista a Electric Nana

ElectricNana El Arte De Romperlo Todo

Mónica Vázquez, Electirc Nana || Electric Nana

¿Se trata de un libro autobiográfico?

No es una narración novelada de mi vida, no, pero sí se inspira mucho en ella, en cosas que me han pasado y sobre todo cosas que he sentido. Tiene una base de realidad, pero no es solo la mía, sino la de otros artistas amigos también. Es bastante triste pensarlo de esta manera, pero podría haber sido mi experiencia y la de muchos otros músicos y artistas. Confieso que he distanciado la historia de Miranda de mi experiencia personal deliberadamente para hacerla más universal, menos dependiente de mi persona.

Sinceramente, quería disfrutar del caos, de lo agrio que puede ser dedicarse a la música y creé un personaje que me caía bien para poder reírnos juntas. Quería hacer una comedia porque en esta vida hay que reírse más y El Arte de Romperlo Todo, aunque es bastante deprimente, está muy lejos de ser una verdadera tragedia. Cuando empecé a escribir, no sé si hubiese sido capaz de conseguir ese punto cómico yo sola. Pero ahora sí. Ahora me río de todo, con alevosía y gratitud. Y quizá más adelante cuente lo que me quedó en el tintero. Pero no será responsabilidad de Miranda, sino mía. Y será todo muy distinto.

¿Se ha sentido identificada con la protagonista (Miranda Nieves) en algún momento mientras escribía El Arte De Romperlo Todo?

Muchas veces. De hecho, la mayoría. Creo que por eso fue una experiencia tan liberadora escribir El Arte De Romperlo Todo. Por ello lo he disfrutado tanto y me hace tan feliz que esté ahí fuera ahora, formanto parte de la vida de otras personas. No me corté un pelo mientras escribía, y me hice fan de Miranda, me enamoré de ella, quería ser ella.

Miranda consigue algo muy importante, porque no solo escapa físicamente y se atreve a alzar la vista, a levantar la cabeza, sino que logra escapar de verdad. Consigue recuperar quién era antes de que la destrozaran por completo. No pierde la inocencia, las ganas de ser feliz, la capacidad de sorprenderse por las cosas, la ilusión por estar viva. Y eso, para mí, es de lo que va el libro.

¿Cree que el caso de Miranda Nieves es más común de lo que pensamos en la industria musical?

(Se ríe) No lo creo. Lo sé. Por eso estoy tan contenta de que este libro exista. Lo escribí para mí, para desahogarme y reírme con mis amigos de la mierda que nos hemos comido durante años, pero nunca pensé que fuera a ser publicado. Y aquí estamos, contando pequeñas verdades, que siempre sienta bien. Basta ya de cerrar la boca, de bajar la cabeza y sobrevivir sin más. Esta filosofía del silencio solo ayuda a unos pocos y los demás nos pudrimos mirando hacia arriba. Por mi parte, eso se ha acabado.

La música, como el todo el arte en general, es una representación del resto del mundo. Lo que le pasa a Miranda, lo que nos pasa a los músicos y a los artistas, es lo que le pasa a todo el mundo. Todos hemos sufrido algo muy parecido al abuso, el desgaste emocional y la soledad vírica que sufre Miranda. Porque en el fondo, todos somos iguales y el mundo es un sitio complicado en el que vivir.

Electric Nana El Arte De Romperlo Todo

Portada de El Arte De Romperlo Todo || Electric Nana

«Me llevé un puño al pecho en un gesto reflejo a lo Escarlata O’Hara». En la novela hace numerosas referencias a la cultura cinematográfica. ¿En qué medida le ha influido a la hora de componer sus canciones?

Crecí viendo pelis, escuchando música, leyendo libros… me hicieron quien soy. Es imposible para mí sentir una mezcla de rabia, dolor, orgullo y fiera determinación sin ver esa escena de Lo Que El Viento Se Llevó en mi cabeza. Lo cierto es que cuando compongo canciones me imagino una escena, la escribo en mi cabeza, a veces incluso escribo un cuento corto, y luego compongo una canción para esa escena. Es un proceso muy envolvente, el mundo entero desaparece. Sienta genial.

El arte es la democratización de las emociones. A mí las películas, los libros, la música, me han enseñado a sentir cosas nuevas, a vivir una vida más grande que la mía. El arte nos invita a ser más de lo que somos realmente, a salir de nosotros mismos, a experimentar un mundo entero más allá de nuestra realidad. El arte es salud mental y emocional. Por eso me gustan tanto los libros, las series, las películas. Por eso me gusta tanto escribir y me llena de ilusión pensar que puedo aportar algo nuevo y distinto a los demás. Devolverle al mundo todo lo que él me ha dado. Me queda mucho, pero mola mucho intentarlo.

Todos los escritores tienen sus manías. ¿Ha tenido alguna mientras escribía El Arte De Romperlo Todo?

Escuchaba música constantemente, tenía tres listas de reproducción sobre las cuales escribir. Una vez que me sentaba en la terraza no quería saber nada de nadie hasta caer rendida por agotamiento. La idea del libro estuvo dos años gestándose, pero lo escribí en tres meses en la playa durante un verano en el que, sorpresa, no me salió nada de curro. Volví a Madrid en septiembre paliducha y un poco más delgada, pero feliz.

Soy adicta a crear listas de música y me vine muy arriba con este libro. De pequeña me tiraba tardes enteras haciendo mixtapes de los de antes. Hacía casetes para mi hermano, para cada viaje que hacíamos todos en coche… no me separaba del walkman. Qué lujo haber vivido los 90. Qué puto lujo.

Me tiré casi dos semanas enteras simplemente escuchando música y creando tres listas de reproducción para este libro. Una de ellas lleva línea más melancólica, más introspectiva. Me la ponía para escribir los fragmentos más emocionales o más densitos. Un buen ejemplo de canción para esa lista sería «Medicine» de Daughter, o «We don’t eat» de James Vincent McMorrow. Se nota que es la que estaba escuchando en la primera mitad del libro. Pero la necesitaba.

Otra tiene música de folkrock un poco más animada, pero con un toque melancólico, con alguna que otra canción de amor, que escuché en la mayor parte de la segunda mitad del libro. Un ejemplo de esa lista sería «Spirits» de The Strumbellas o «Love you ‘till the end» de The Pogues.

Y la tercera consiste en una lista de mis canciones favoritas en ese momento y en general, que funcionaron muy bien porque yo también estaba en mitad de mi viaje hacia una nueva vida, como Miranda. Experimentamos el cambio juntas, ella viviéndolo y yo imaginándolo. Un buen ejemplo para esta lista sería «Sit Down», de James, o «Rebel Rebel”» de Bowie. La ponía cuando necesitaba seguir a Miranda en ese viaje de libertad y vida en el que ella estaba embarcada. Cuando terminé de escribir el libro, era otra persona. Se nota esa evolución incluso en la narración. Es un primer libro muy emocional y profundamente imperfecto. Pero no me arrepiento de nada. Escribirlo ha sido la mejor experiencia de mi vida.

Después de publicar este libro, ¿tiene algún nuevo proyecto literario entre manos?

Ya tengo dos ideas más que quiero desarrollar, que no tienen nada que ver con la industria de la música. También me apetece descubrir qué le pasará a Miranda después de El Arte De Romperlo Todo. Pero ahora que ha recuperado el control sobre su vida, que vuelve a creer en lo imposible… quién sabe. Quizá Miranda descubre quién quiere ser. A lo mejor nos quiere llevar con ella una vez más.