Ser un icono social es muy gratificante pero también muy duro. La persona se expone constantemente a masas y masas de gente que observa minuciosamente y con todo lujo de detalle lo que el famoso hace. Son ejemplos a seguir, deben comportarse correctamente y andar con cautela. Además, desde el momento que la persona haga algo mal, ese hecho quedará reflejado en su vida laboral e incluso en su vida personal.

Algunas personalidades reconocibles de cualquier ámbito social no aguantan la presión de ser perfectos todo el día y acaban por echarles la culpa a sus admiradores de la vida que llevan.

De ser aclamado a criticado solo hay un paso

Dani Rovira es un claro ejemplo de ello. El actor alcanzó el culmen de su carrera actoral tras el estreno de Ocho apellidos vascos. A partir de ahí empezó como colaborador en diferentes programas de televisión. Aparte de esto ha hecho un triplete presentando la gala de los Goya. También ha rodado la secuela de la película que engrandeció su nombre, titulada Ocho apellidos catalanes, y ha prestado su voz para otros proyectos cinematográficos como Ozzy.

En 2016, durante su segunda actuación como presentador de la gala de los premios de cine más importante del país, Rovira recibió diversas críticas por haber cargado su discurso de pullas políticas. Después  de ver las opiniones de los internautas el actor afirmó que no había merecido la pena presentar los premios. Sin embargo, tiempo después confirmo su regreso por tercera vez como anfitrión.

Rovira tuvo otro encontronazo desafortunado con sus fans y volvió a ser repudiado, esta vez de una forma más dura, aunque el peso de las acusaciones estaba repartido entre él y su pareja, Clara Lago. El desencadenante fue la entrevista concedida al programa El Hormiguero, cuando ambos fueron a presentar Ocho apellidos catalanes, la segunda parte de Ocho apellidos vascos.

Los intérpretes dejaron muy claro que «salir a la calle juntos es un coñazo» porque se sentían observados y todo el mundo les pedía una foto. Estas palabras no sentaron nada bien a sus seguidores, y no tan seguidores, que no tardaron en manifestar su opinión a través de Twitter.

Siguiendo con este tema, el actor andaluz no es muy partidario de las fotos. En unas declaraciones expresó que no le agradaba el trabajo de los paparazzi y que no compartía su profesión.

El «comentatodo»

Dejando de lado su trabajo artístico, Rovira también es conocido por sus numerosas declaraciones en la red social de pájaro azul. Ha llegado hasta a criticar a las cadenas que le han dado trabajo.

Es el caso del mensaje escrito para Atresmedia por la expulsión de la cómica Eva Hache, o cuando advirtió a sus seguidores de que Factoría de Ficción emitía monólogos del actor hechos hace cuatro años, argumentando que era «un estreno».

También volvió a criticar a Mediaset por el retraso de la serie B&b, en la cual participó, por anunciar el estreno como «próximamente» durante varios meses sin poner una fecha concreta.

fama Dani Rovira club de la comedia

Dani Rovira interpretando uno de sus monólogos en el club de la comedia || Fuente: Flickr

Pero Rovira no solo ha reprochado a empresas y grupos multimedia. Sus polémicas declaraciones han llegado a entrar en el mundo de la política. Un ejemplo es la bronca que tuvo este con la formación de Pablo Iglesias al asegurar que estaban haciendo spam de su nueva cuenta en Instagram. Algo por lo que volvió a recibir un sinfín de críticas de los seguidores del partido del cambio.

Otros famosos que desprecian a sus fans

Lo de ser desagradable con los fans no es únicamente algo español, también se da en otros países. A menudo los papeles que representan los actores no encajan en su personalidad. Son arrogantes y engreídos. Quizás se deba a la presión social a la que están sometidos y a no saber encajarla, tal y como se expresa anteriormente.

Tobey Maguire, por ejemplo, le negó un autógrafo a un niño que lo había reconocido, y en otra ocasión le rompió el móvil a un chico que estaba intentando hacerle una foto. Jennifer Aniston también es una actriz con un carácter un tanto molesto hacia sus seguidores.

Estas acciones también se pueden trasladar al mundo de la música, ya que hay cantantes como Rihanna a la que le afecta un trastorno de bipolaridad. Por eso resulta difícil trabajar con ella y para los periodistas es complicado entrevistarla. Un caso idéntico al de la cantante Ariana Grande. Al rapero Kanye West también se le conoce por ser un hombre algo egocéntrico y poco considerado con la gente que le rodea. Ahora sus fans están molestos con él porque manifestó que, de haber podido, hubiera votado por Donald Trump.

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El rapero Kanye West en acción. || Fuente: Flickr.com

Ser famoso es como cualquier trabajo, conlleva una responsabilidad social enorme, incluso aún más si cabe porque esa persona es un icono. Un modelo a seguir para muchas otras. Compran su ropa, imitan sus gestos… En definitiva, quieren comportarse como ellos. Por eso las personalidades públicas deben comportarse de forma correcta y enseñar al ciudadano de a pie a convivir de una manera adecuada respetando a los demás

Parece que una vez que se alcanza la fama, la humildad y el cariño hacia los demás desaparecen. Pero de vez en cuando es bueno recordar que gracias a todas esas personas anónimas la celebridad tiene trabajo y gracias a ello puede vivir.

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