Marzo de 2017 muestra el final del camino de una de las interpretaciones más longevas de la historia del cine contemporáneo. Hugh Jackman cuelga sus garras de adamantium para dar fin a más de 17 años como Lobenzo, el mutante más conocido de la saga X-Men. Desde los albores del siglo XXI, han sido 9 películas en las que el actor australiano ha dado vida al resultado del experimento Arma X  y a una de las más visibles caras de Marvel. Seguramente, si la Casa de las Ideas no tuviera tan fragmentadas sus licencias entre tantas productoras, habríamos visto alguna interpretación más de este gran actor en (posiblemente) Los Vengadores 3 o Deadpool 2, pero la realidad es tozuda y debemos despedir a James Logan en su propia película bajo acordes del mayor éxito de Kaleo hasta la fecha.

La película, inspirada en el Comic Wolverine: Old Man Logan, de Mark Millar y Steve McNiven, es una pequeña obra maestra de la literatura de superhéroes, donde se muestra  a un camuflado Lobezno (James Howlett) anciano, frustrado y escondido que trata de sobrevivir en un mundo donde los mutantes prácticamente se han extinguido. Reconocida como uno de los mejores arcos narrativos del universo Marvel, el director James Mangold ha llevado a la gran pantalla la mayor parte de la motivación de un héroe cansado pero no derrotado. Parafraseando al propio Howlett en sus manuscritos: «una vez X-Man, siempre un X-Man». Miedos y virtudes de alguien acostumbrado a huir de la sociedad por su propia supervivencia.

Dafne Keen y Hugh Jackman X-men cine Lobezno

Dafne Keen y Hugh Jackman.

No obstante, este último acto va más allá de una atronadora ovación a Lobezno. Nadie niega el ejercicio de guion realizado a favor del lucimiento personal y protagónico de Jackman y su alter ego de ficción, pero existe un personaje no secundario que alimenta el motor de la película a base de narrar una historia lenta pero segura. De sobra es conocido que Marvel y su universo cinematográfico son una auténtica máquina de generar panoja, pero es menos evidente su posicionamiento a largo plazo en medio de la vorágine de estrenos.

Están cambiando los cómics para actualizar la obra de Stan Lee, el nonagenario genio de la ilustración que inventó todo un mundo de personajes e historias de la nada. Tras el evento All-Different, All-News, los protagonistas históricos (Iron Man, Capitán América, Captain Marvel, Thor) están cambiando de género, de edad o de raza. No se salva Wolverine, que gracias a la pluma de Tom Taylor, David López y David Márquez ha dejado su traje azul y dorado en manos de una joven llamada Laura Kinney. O dicho en otras palabras: adiós Lobezno, hola X-23, gracias por todo Hugh Jackman, bienvenida  Dafne Keen.

Dafne y Logan, hechos el uno para el otro

James Mangold es uno de los directores más infravalorados y que mejor construyen personajes femeninos de Hollywood. Tras su ópera prima Heavy, reconocida y premiada en Sundance, James dirigió en 1999 Inocencia Interrumpida una de las películas más recordadas de la última generación y por la cual Angelina Jolie ganó su único Óscar. Años después, también se puso detrás de la cámara en otra película icónica del cine americano En la Cuerda Floja, narración de la vida de Jonny Cash (con estos antecedentes ¿alguien dudaba que Hurt iba a estar en la BSO de Logan?) y que encumbró a Reese Witherspoon con la preciada estatuilla dorada. En los últimos años Mangold, obsesionado por el universo Marvel, ha dirigido las dos últimas películas de Lobezno. El actor protagonista estaba listo, pero ¿quién sería X-23? Según dicen los mentideros de Los Ángeles y California, se sudó tinta para el casting a lo largo de varios continentes.

La respuesta viene de una de las principales promesas del cine europeo, como es la otra desconocida Dafne Keen Fernández, hija del también actor británico Will Keen y de la dramaturga española María Fernández Ache. Los padres han cuidado con sumo cuidado la carrera interpretativa de su hija, ya que, sin dejar de lado su educación y su formación personal, han sabido llevarla a la pequeña pantalla desde muy joven gracias a su papel como Ani Cruz en la serie de la Sexta Refugiados.

¿Cómo una niña nacida en Madrid se convierte en el recambio natural de uno de los actores más consagrados y reconocidos del último cuarto de siglo? James Mangold necesitaba una actriz de entre 9 y 12 años, con suficiente capacidad física, personalidad y presencia en pantalla, así como dominio del español y del inglés para mostrar a X-23, un clon de Lobezno adaptado a las nuevas exigencias del siglo XXI de Marvel (más diversidad de género y más realismo). Un reto suficientemente grande para la gran mayoría de actrices jóvenes, pero superado con nota por Dafne, que lo tenía absolutamente todo: experiencia ante las cámaras, apoyo en casa, una agilidad impropia de su edad y carisma a patadas (perdón, a garras) para hacerse con el papel. Mangold suspiró aliviado, al fin habría película, aunque no estuviera terminado el guion. Dafne es un diamante en bruto.

¿Futuro? Más bien presente

La interpretación de la pequeña actriz es sobresaliente y en pocas palabras: se come la pantalla. Es evidente que no puede eclipsar a un Hugh Jackman pletórico en la parte interpretativa (su mejor papel embutido con las cuchillas y este estilo de barba) pero sí supera holgadamente el papel de un mito del cine (y sobre todo del teatro) Patrick Stewart, el cual está muy encorsetado por el estado físico de su personaje en el filme. La expresividad y amplitud de registros de Dafne en esta road movie es simplemente sorprendente gracias a un absoluto dominio del lenguaje no verbal y al gran trabajo de producción (en especial, dirección y fotografía) que permite lucirse a la joven actriz en toda la película, sobre todo al principio de la misma cuando, por exigencias del guion, está restringida en sus propios recursos interpretativos. El final de la película muestra un abanico de emociones que, por ciertos momentos, hacen a uno revisar su entrada de cine y comprobar que efectivamente pone «Logan», cuando debería poner «Laura», o directamente «Dafne».

Dafne Keen, la hija de Logan x-men cine Hugh Jackman

Dafne Keen, la hija de Logan.

Los padres han manifestado la satisfactoria dureza de los cuatro meses de rodaje de la película y la necesidad de devolver a su hija a un estado de normalidad próxima que permita disfrutar de una infancia completa  más allá de una prometedora carrera en el cine. Es imposible no hacer comparaciones, ya que otras actrices actualmente consagradas como Jennifer Lawrence o Scarlett Johansson (palabras muy serias) empezaron de forma similar sus exitosas filmografías de la mano de directores que mimaban la performance femenina, junto a veteranos actores con los que hacían duplas interpretativas de primer orden, y finalmente han sido caras visibles del actual boom de superhéroes que vive la taquilla mundial.

Con menos de 12 tiernos años, ahí queda eso: protagonista de la mejor película de la saga X-Men (gracias Deadpool y Ryan Reynolds por abrir los ojos y enseñar a Fox y a Sony ¡por fin! el camino correcto para hacer séptimo arte basado en cómics), parte de la sexta franquicia más exitosa económicamente de la historia del cine y haciendo una dupla muy sólida junto a un Hugh Jackman que, tras su intento con Los Miserables (2012), en breve y liberado de su responsabilidad como mutante tendrá la cabeza puesta en conseguir un premio de la Academia que deberá obtener en la próxima década.

La máquina de hacer billetes verdes que son los derechos de cualquier cosa que huela a Marvel sigue en marcha y pocos dudan que está encima de la mesa una franquicia propia sobre el personaje X-23, según se haga mayor, para sustituir al mítico Logan. En todo caso, Dafne Keen ha conseguido posicionarse en un punto de partida muy ventajoso frente al resto de actrices de su generación con una labor teatral al alcance de muy pocos jóvenes intérpretes en estos momentos. Lo que está claro es que, sin lugar a dudas, va a ser la actriz española (por fortuna y a diferencia de Gibraltar, el arte no entiende de soberanías y más allá de la mención, es indiferente) con más taquilla del 2017. ¡Qué más da Albión o Castilla! El cine ha ganado una actriz con mayúsculas. Hoy la hija de Logan se llama Dafne, pero mañana, Dafne podrá ser quien quiera. Hay tablas y sentido común en su casa para ello. Bendito talento. Bendita juventud. Bendito futuro.

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