Así como Nueva York o París son topónimos harto conocidos en el mundo de la moda, o ciudades como Londres o Berlín forman parte de la férula del arte y la contracultura, hubo una vez en que Viena escenificó la cúpula del pensamiento occidental. De hecho, ocupó un lugar más que privilegiado en la esfera intelectual del momento gracias al Círculo de Viena.

La agrupación surgió en la capital austriaca durante la primera mitad del siglo XX. Como antecedentes a esta coalición se pueden destacar la revolución de la física relativista y la proliferación de la lógica-matemática, que en esos años estaban llevando a cabo figuras significativas tales como Russell, Whitehead, Frege y Ludwig Wittgenstein con su TractatusLogico-Philosophicus.

Einstein y Godel

Einstein y Godel

El fin de el movimiento parecía bastante claro: la unificación si precedentes de la ciencia, el lenguaje y el discurso filosófico.Intentaron alcanzar este objetivo a partir de la gestación de un lenguaje común entre lo filosófico y lo científico, mediante las matemáticas y la lógica.

Detrás de una iniciativa ha de haber indudablemente alguien que la impulse. Por lo que respecta al Círculo de Viena, su demiurgo es Moritz Schlick, catedrático de la universidad de dicha ciudad, que en aquel entonces impartía clases de filosofía inductiva.Schlick, a partir de una serie de reuniones y conferencias, planteó la idea de institucionalizar ese pensamiento para así captar su esencia y guardarla en el cajón de la posteridad. En 1922 funda el Círculo de Viena para la Concepción Científica del Mundo, o dicho en austríaco: elWiener Kreis.

Ludwig Wittgenstein círculo de Viena

Ludwig Wittgenstein.

Por desgracia, y como sucede en la multitud de casos de tal naturaleza rompedora, Schlick fue asesinado. Ocurrió en 1936 de la mano de un ex-estudiante afiliado al nacional-socialismo. Los axiomas de esta coalición filosófico-científica consistían en la defensa encarnizada del positivismo y el empirismo del siglo XIX, que dan lugar al neo-positivismo lógico. Entre sus miembros más célebres se suelen destacar  a Kurt Gödel, Rudolf Carnap y Carl Hempel.

El radio de acción del Círculo de Viena

El círculo supone un gran paso, si no el más portentoso y ambicioso, hacia el acercamiento de la filosofía y la ciencia, dos elementos que hasta hacía poco eran excluyentes y antagónicos. Se jactaron de potenciar, sobretodo, la inducción probabilista en el quehacer y método científico como forma de verificación.

Sus miembros fueron perseguidos por los poderes fácticos que fructificaban en la época, siendo carne de cañón del recelo y la desconfianza política que mermaba a Europa, pues su objetividad, imparcialidad y capacidad crítica supusieron una amenaza potencial demasiado real, demasiado directa. 

portrait_schlick

Moritz Schlick.

Las consecuencias las pagaron aunque por suerte gran parte del Círculo migró a Estados Unidos donde siguieron trabajando en proyectos individuales. Y lastbutnotleast, el Círculo de Viena formó auténticos genios, que rechazaban la frialdad que antes había ganado con merecimiento la figura del científico experimental absolutamente calculador.

Daban la espalda al misticismo dogmático, y se mantenían escépticos hacia la filosofía puramente reflexiva y pasiva. Buscaron los ingredientes y las medidas idóneas para cocinar una corriente que cambiaría la historia del pensamiento.

Send this to a friend