Clint Eastwood, para el que no lo sepa, es de derechas. Mucho. El excepcional actor, director y productor forma parte del ala más conservadora del Partido Republicano de Estados Unidos. De hecho, en los 80 fue alcalde de su pueblo californiano, Carmel, con este partido. Y no hay más que revisar sus declaraciones sobre la sociedad actual y sobre Donald Trump. Sus mensajes de apoyo a este fueron una de las notas más discordantes dentro del tradicional izquierdismo hollywoodiense.

Eastwood, el artista ambidextro

Sin embargo, si se estudia su trayectoria como director se observa algo cuanto menos curioso. Sus películas son mucho más de izquierdas que él mismo. Bien es cierto que no se trata de un cine de denuncia tipo Fernando León de Aranoa o Ken Loach, pero sus obran reflejan una inquietud hacia los temas sociales bastante poco propios de alguien de su ideología. Salvo quizá sus primeras obras, más de entretenimiento como El Sargento de hierro (1986), y sus últimas, desde Gran Torino (2008) hasta ahora.

Bien es cierto que estos dos tramos de su filmografía son de una calidad muy inferior al resto. En esta última etapa, su trayectoria ha estado jalonada con películas más conservadoras como J. Edgar (2011) o El Francotirador (2014). Se conoce que, como a todo el mundo le pasa, se ha debido de radicalizar con la edad.

Clint Eastwood El sargento de hierro

No parece que El sargento de hierro pertenezca a la etapa izquierdista de Clint || Fuente: Youtube

No obstante, a lo largo de los 80, 90 y 2000 se puede observar una evolución en su pensamiento, quizá de desengaño hacia el llamado sueño americano y el american way of life. Empezando por El jinete pálido (1985), en la que el protagonista ejerce una implacable defensa del pequeño y mediano empresario frente al gran tiburón que posee el monopolio de las explotaciones mineras. Y terminando con la propia Gran Torino, que empieza como una comedia sobre la vejez de un posible Harry El Sucio y acaba a modo de fábula sobre la aceptación del diferente y la amistad como valor supremo.

El ideario de Trump punto por punto, vamos.

El progresivo giro a la izquierda de Harry el Sucio

Se pueden poner muchos ejemplos de esta evolución. Como muestra tenemos Cazador blanco, corazón negro (1990), donde expone una velada crítica al colonialismo y sus consecuencias. O cómo en Los puentes de Madison (1995) aboga por encontrar la felicidad pese a que eso pueda romper el modelo tradicional de familia. O el feroz discurso contra la pena de muerte que es Ejecución inminente (1999), por otra parte obra bastante menor del cineasta californiano. Por no hablar de cómo pone en solfa en Mystic River (2003) a importantes estamentos de la sociedad americana como la familia, la Policía y la Iglesia.

Se podrían dedicar páginas y páginas a hablar de este tema, pero es mejor terminar con tres de sus obras más significativas: Sin perdón (1992), Million Dollar Baby (2004) y su díptico sobre la batalla de Iwo Jima de 2006, Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima.

Gene Hackman Clint Eastwood Sin perdón

Gene Hackman, la autoridad «competente» en Sin perdón || Fuente: Youtube

En la primera, obra maestra absoluta por otra parte, Eastwood trata de la justicia inherente que hay en defender al débil, en este caso unas prostitutas apaleadas. Y lo hace a costa de enfrentarse a la autoridad, representada por el brutal sheriff interpretado por Gene Hackman. En su doblete americano-japonés intenta hablar, en su parte japonesa, acerca de la inutilidad de la disciplina militar extrema. Y en el reverso americano hace pensar sobre lo poco que le queda a un soldado después de dejarse los huevos por su país, al modo del clásico Los mejores años de nuestra vida (1946) del maestro William Wyler.

Por último, ¡qué decir de Million Dollar Baby! Se trata de uno de los alegatos más poderosos —y hermosos— a favor de la eutanasia y la muerte digna que se han hecho en el cine, se esté de acuerdo o no. Y lo hace desde una perspectiva cristiana, como un acto de piedad y de amor hacia el enfermo y no como un acto de defensa de la libertad personal. No parece probable que el Partido Republicano le felicitara por esta película.

Million Dollar Baby Clint Eastwood

La piedad, y la duda, en un sólo encuadre de Million Dollar Baby || Fuente: Youtube

Como se puede ver, hay demasiadas contradicciones derivadas del ambidextrismo de Clint Eastwood. No se sabe qué se puede esperar de sus próximos proyectos. Como mínimo, que hagan que su carrera levante el vuelo.

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