Carlos Chaouen es un cantautor gaditano que un día, como tantas otras personas, decidió abandonar su ciudad natal para establecerse en Madrid. Con varios discos en su poder, el reconocimiento de varios artistas del mundo cantautor, del rock o del flamenco, Carlos afina su guitarra para un disco que, si todo va según lo previsto, saldrá el próximo año.

Nos reunimos con él en el madrileño local La Fídula para hablar de su carrera, sus inquietudes y todo lo que está por venir.

Entrevista a Carlos Chaouen

Tu apellido artístico viene de la ciudad marroquí de Chef Chaouen, ¿qué razón hay detrás para añadir Chaouen a tu nombre?

Hay una leyenda que une Chaouen con Véjer de La Frontera, que es el pueblo donde vivo ahora. En el fondo surgió un poco anecdóticamente. Al principio, cuando iba a tocar solo, me iba a hacer unos carteles con Carlos Sánchez que es mi nombre y mi hermana, como veníamos de Chaouen, y siempre hubo mucho vínculo entre Véjer y Chaouen, pusimos Carlos Chaouen de broma y así se quedó. Además, también reivindicaba un poco el sur en un momento donde yo vivía en Madrid.

Claro, porque a los 12 años dejas San Fernando que es donde vivías hasta entonces y te vas a vivir a Madrid. ¿Aquí descubriste que te querías dedicar a la música o lo tenías claro antes de venir?

En el fondo nunca lo he tenido claro, como que en ningún momento de mi vida he tenido claro que quisiera seguir este camino. Fue una cosa que, por decirlo de alguna manera, se hizo camino al andar. Apareció un poco solo, sin querer, sin esa búsqueda que muchos músicos tienen por grabar. Yo estaba acabando la carrera, casualmente al acabar la carrera salió el primer disco, yo siempre lo pensé más como una anécdota y poco a poco se fue convirtiendo en un modo de vivir.

Es decir, que fue un poco improvisado.

Bueno, improvisado no porque yo tocaba con mucha devoción. Pero nunca había pensado que pudiera vivir de la música, ni mucho menos.

¿De dónde vienen tus influencias? Sabemos que eres muy variopinto a la hora de escuchar música, desde Pink Floyd hasta Camarón. Cuéntanos ¿qué artistas son los que te han influenciado?

Como todo el mundo, tengo mis influencias, sí. Digamos que yo tengo mis recuerdos y tengo influencias de otra gente, aunque yo no sea tan consciente. De pequeño tendría que citar a Nono García que es un guitarrista o a Silvio Melgarejo. Por mi casa también sonaba mucho Silvio Rodríguez y Aute. Por mi generación era muy dado al heavy metal. De más adulto Robe, de Extremoduro, me cambió un poco el registro de la lírica. Influencias habrá muchas, yo las noto claramente, desde Silvio hasta el flamenco, siendo este último el que más me gusta, aunque no lo haga. También me siento muy cómodo en el rock por generación, ya te digo. Entonces no sé cuánto de cada cosa se me traduce en las canciones, imagino que algunas se notarán mucho y otras menos.

Más tarde te embarcaste en un proyecto que se llamó “Cantautores: Nueva Generación” y grabaste dos canciones que más tarde se incluirán en tu primer disco. Hablamos de ‘Bosque Lejano’ y ‘Loca’. ¿Qué sientes ahora al escuchar esos temas?

Sí, además esa era la época donde te comentaba que surgió, era la época donde había mucho boom de cantautores en muchos garitos de Madrid. En ese momento hice un disco recopilatorio donde estábamos 20 personas o así, con todos empezando por aquella época en Madrid. Había gente buenísima como Joaquín Calderón, Quique González, Antonio de Pinto o mucha gente que se me olvida. Eso fue lo primero que grabé en mi vida, por tanto, digamos que son canciones un poco especiales por ese motivo.

¿Qué queda del Carlos Chaouen con su disco homónimo de 1998 con canciones como ‘Me he pintao’ o ‘Cuatro Acordes’?

Me gustaría que quedara la pasión y la ilusión de la juventud y demás. Pero han pasado 20 años y espero haber mejorado en algo, al igual que espero que otras cosas las haya madurado y ya no estén. Pero me quedaría con esa pasión.

Aun con todo, tras 20 años, supongo que siguen quedando las mismas ganas de seguir en este camino.

Yo creo que tengo más ganas, incluso. Además, que tengo más conocimiento, más conciencia y conozco mejor este mundo. Por tanto, te diría que sí, que tengo ganas de seguir.

¿Fue con ese disco con el que decidiste dar el enfoque definitivo a tu música?

No. Además, realmente con ese disco me ocurre algo común con la gente similar a mí. Nunca me gustó del todo. Pero bueno, yo estaba muy verde en la producción, era la primera vez que entraba en un estudio profesional. Obviamente la gente que estuvo ahí hizo un trabajo increíble, pero de alguna manera me sentía distante, no era así como yo quería sonar o como me imaginaba que serían las canciones.

Fue, por tanto, un trabajo de lo más arduo.

Bueno, cuando lo estaba haciendo no me daba cuenta de eso porque me sorprendía con cosas que nunca había visto como el talento de los músicos y demás. Pero sí, es como una espinita que de alguna manera queda para siempre.

En “Maldita” compartes voz con Quique González en la canción de ‘Seré’. En ese mismo año empezó gente como Ismael Serrano. ¿Se diferencia mucho esta generación o la vuestra de artistas como Pablo Guerrero?

Yo creo que sí, primero por el contexto social. Aunque algunas de estas personas, sobre todo Ismael, ha seguido más con la tradición de canción protesta o sociales, yo creo que por ejemplo Quique o yo nunca hemos estado tanto en ese territorio, A lo mejor porque los dos veníamos más del rock, incluso las letras a lo mejor eran más personales y menos sociales. Pero yo creo que eso fue un fenómeno común a una generación. Los cantautores anteriores, también por la problemática social, llevaron esa voz cantante y yo creo que, en nuestro tiempo, los raperos o la gente del hip-hop creo que ha hecho más letras cañeras socialmente que los cantautores de nuestra generación. A lo mejor se debe a que los cantautores de nuestra generación estamos en un mundo más aburguesado, por decirlo de alguna manera, cómodo o mirando más el ombligo.

Hay quien dice que a esta generación de cantautores les falta ser más críticos con la política o con las altas clases.

Eso yo creo que ahora lo tienen otras tribus, por decirlo de alguna manera. Pero esto es cíclico al final, la siguiente tanda a lo mejor vuelve a esa práctica.

Supongo que, como artista que eres, tendrás un cariño especial a todos tus discos. “Universo Abierto” supuso un disco donde se encuentran himnos de tu carrera como ‘Pintando en el cielo’ o ‘Privado’. ¿Fue el disco que dio un completo giro a tu popularidad?

Yo creo que sí: ese y Tótem fueron los que más sonaron, incluso se escuchaban en la radio. Quizás fueron los que tuvieron más difusión y de alguna manera me abrieron a mucha gente que nunca me había escuchado, ni seguía el mundo cantautor siquiera. Yo ahí sí noté un cambio: se abrió un poco el panorama. Se podía tocar más, los aforos eran más grandes y sí, en definitiva, supuso un salto ese disco.

Hay gente que incluso te habrá dicho que ha empezado con otros estilos y llegando a ti ha descubierto otros cantautores.

Es muy común. Y otra cosa que me ha dado mucha alegría es que mucha gente, después de verme, ha dicho que quería tocar también. Eso me emociona mucho. Y también es un fenómeno que me ha ocurrido siempre, gente que no le gustan los cantautores. Pero también hay una parte de mí que no es el cantautor clásico y a la gente le ha sorprendido bastante. Dicen aquello de que “yo no creía que me gustaran los cantautores, pero ahora tendré que escuchar alguno”.

¿Dónde se encuentra la diferencia entre Carlos Chaouen y los demás cantautores?

Uf, yo no lo sé, es complicado que uno lo sepa. Lo que sé, lo sé a fuerza de que me lo han dicho tantas veces lo de que no soy el típico cantautor. Pero no decir por qué razón.

Si no me equivoco, fue en la gira de “Universo Abierto” cuando fuiste a Palestina, ¿no? ¿Qué experiencias se trae uno de allí?

Sí, fue en 2004. Fui tres veces al final. Y fue una experiencia increíble y, obviamente, cada vez que uno va a los sitios donde se ve tanto la realidad de lo que está pasando, pues en el fondo también es una realidad fuerte, ves muy claramente la mentira en la que vivimos y que casi lo que todo llega está pervertido, ya sabes, que no nos enteramos de las cosas que ocurren allí. Uno se encuentra mucho sufrimiento, mucha tristeza, mucha pena.

Cuando se lanzó “Tótem”, se dijo de él que era un álbum muy rockero, de hecho, colaboras con gente como Kutxi Romero de Marea en la canción ‘Corazón’. ¿Qué querías contar con este disco?

El primer disco fue un poco blandito, como te decía antes y no respetaba bien lo que yo quería. Entonces, el siguiente, “Maldita”, fue un poco más duro. Yo creo que con “Universo Abierto” vuelve a pasar lo mismo: tiene una producción muy buena, pero se me quedó blando en conjunto. Con “Tótem” quería otra vez un poco más de guitarras y demás. Es un disco que recuerdo con mucho agrado porque hay canciones muy buenas, me lo pasé muy bien tocando y en el fondo no es que quisiera demostrar nada, pero me apetecía hacerlo así. Yo soy muy fan de Marea o de muchos grupos de rock, por eso invité a Kutxi, nos conocimos en esa época. Entonces no era tanto demostrar, sino la energía que tenía yo en ese momento.

¿Lo consideras entonces el álbum más rockero de tu carrera?

No sé, quizás el último, “En la frontera” es más rockero todavía. Por el sonido de las guitarras, de la batería, del conjunto. Pero eso, tiene que ver más con el momento en que estás tú, no tanto como para demostrar a la gente, porque a veces no sabes ni quién es la gente que te escucha. La gente aparece, desaperece o va cambiando, entonces yo no suelo pensar mucho en la gente en ese sentido. Trato un poco de sentirme bien yo y luego a alguna gente le va a gustar y a otros no.

Al fin y al cabo, el artista compone para sí mismo.

Yo creo que debe ser así. Eso de que el artista se debe a su público no es cierto. Pienso que es al revés.

De todas formas, aunque sea un álbum muy rockero, sigue teniendo toques sureños en canciones como ‘La Reina’ o ‘Faro del Paraíso’, incluso.

Claro. También en el modo de componer, casi de tocar, como soy autodidacta tengo muchos errores o defectos como muchos hábitos mal adquiridos y, a veces, la propia manera de tocar o al componer, me salen esos aires del sur. No los evito, pero creo que lo debo clasificar. He hecho discos un poco heterogéneos donde he mezclado cosas que a lo mejor debería haber hecho en dos producciones distintas.

¿En qué caso?

Por ejemplo, en el caso del disco “Respirar”. Está ‘Flores Secas’, ‘Este Querer’, ‘El Tiempo’, pues a lo mejor esos sonidos habría que haberlos llevado aún más a la sonoridad flamenca.

A modo personal encuentro las canciones bastante bien así.

Ah, guay, guay. La verdad que es una duda que tengo siempre: llevármelo a un sonido distinto o a otro completamente diferente. Pero bueno, como te digo, a lo mejor por esas influencias o cosas diversas que te gustan, pues un día te sale algo más rockero y otro día algo más flamenco. Aunque no sea flamenco, vuelvo a recalcar. Pero sí algo de los compases, de la métrica o cosas así.

Muchas personas dicen de “Tótem”, y en parte de la versión acústica de “Universo Abierto”, salió tu mejor canción, ‘Semilla en la tierra’. ¿Qué quieres contar con ella?

No sé, es una letra compleja. En el fondo es muy complicado escribir esas cosas, cuando te sale una canción tan redonda como esa o ‘Vente’, como esas canciones se convierten en algo especial. De todas formas, si lo supiera cada día haría una parecida, digamos. Entonces imagino que trata de acumular mucho y que de repente, por ciertas circunstancias, en uno o dos días, sale algo con mucha fuerza, como que está deseando nacer. Pero yo creo que en mi caso no tiene tanto que ver con el momento de componer sino con la experiencia previa, digamos. Por dejarse vivir, para que luego aquello pueda salir.

“Horizonte de sucesos” es un disco que se sale completamente de tu tónica habitual. ¿Qué quisiste transmitir con este disco?

Es el disco más raro porque era mi época personal más rara, también. Lo produje yo, lo cual considero un error pasado ya un tiempo desde el lanzamiento. Pero también necesitaba grabar esas canciones ya. De hecho, algunas canciones de ese disco me gustan mucho, pero creo que en la producción me equivoqué, asumí unos riesgos que no estaba preparado para ellos. En ese momento además no estaba muy centrado y entonces creo que me pudo las ganas de grabar las canciones. Pero creo que por eso es el disco más raro, se ha quedado como una pequeña rareza en mi discografía. Me gustaría volver a grabarlo porque hay cinco o seis canciones muy buenas.

A modo personal, veo en “Respirar” un Carlos Chaouen mucho más filosófico, espiritual, y, de hecho, se nota en canciones como ‘Mundo numérico’.

Puede ser. Después de lo de “Horizonte de sucesos” me estabilicé un poco y entré en un proceso donde justo me fui a vivir a Cádiz de nuevo y recuperé un poco de energía. A lo mejor no la sacaba tanto en los anteriores discos, pero creo que el siguiente que grabemos, también va a tener mucho de esos toques espirituales.

Entonces consideras a “Respirar” como una especie de salvación musical, supongo.

Para mí fue un punto de inflexión “Respirar”, en lo positivo de la frase. De hecho, creo que es un disco optimista, lo oyes y da cierta alegría escucharlo. Entonces creo que también tiene que ver un poco con eso.

Es un disco incluso muy pensado para el formato acústico.

También es eso, dejamos que las canciones mandaran solas, por decirlo de alguna forma. No hace falta muchos arreglos, ni mucha producción, sino tener una buena base en las canciones.

En 2012 publicas tu primer libro llamado “Canciones, poemas y otros textos”. Imagino que las sensaciones al sacar un libro tienen que ser muy positivas.

En aquel caso, casi que no lo considero un libro, en el fondo es un cancionero y luego añadimos algo más a esas canciones de todos los discos publicados hasta la fecha. Yo lo hubiera hecho por separado, hubiera hecho el cancionero por un lado y por otro más material que tengo yo. Pero bueno, surgió en un momento puntual con la editorial y me pareció bien. Pero digamos que no es esa sensación como de “he hecho un libro”. Estamos en ello, de todas formas.

De hecho, iba a preguntarte por la idea de hacer otro libro.

Sí, tengo algunas cosas escritas, pero eso me da como más vergüenza que las canciones.

Inmediatamente después de este libro, te embarcas en una gira latinoamericana. ¿Qué diferencias hay de tocar en Latinoamérica y en España?

Para mí fueron buenísimas. Primero de todo que nunca había ido y flipé mucho viendo cómo la gente vive la música. La cercanía, el ofrecimiento, la verdad, la pasión con la que lo viven. De alguna manera me pareció que no había tantas tonterías como aquí, tanta adulación fácil, sino que realmente hablaban de la música, de la literatura y demás. Me fascinó, la verdad, me lo pasé muy bien y no me esperaba que tanta gente conociera las canciones.

¿Es entonces el público latinoamericano mejor que el español?

No, no, no es mejor como tal. Será que uno está acostumbrado a una cosa y lo otro le sorprende más. Pero es verdad que lo viven de una forma muy especial y con mucha verdad sobre las canciones, no sobre el artista.

“En la frontera” todo el mundo comenta que es tu álbum más rockero, de hecho, incluso tú mismo antes me lo comentabas. Te reúnes incluso con un auténtico titán de la historia del rock en español como es Sherpa de Barón Rojo, que, para mí, personalmente, es parte de mi adolescencia musical.

De la mía también, de hecho, el primer disco que me compré en mi vida fue el “Volumen Brutal” de Barón Rojo.

Grandísimo disco, sin lugar a duda. ¿Sientes que “En la frontera” es el disco que querías cuando se cumplen tres años desde su lanzamiento?

Ya sabes, a medida que pasa el tiempo más te arrepientes. Pero eso no acaba nunca. Pero sí estoy satisfecho, me gustó mucho hacerlo con Kike Romero con el cual espero hacer el siguiente también. Lo disfruté mucho y me gusta el disco. Es lo que queríamos hacer, lo hicimos con mucha libertad, cuidado y estoy satisfecho.

¿Hoy en día lo consideras tu mejor disco?

No, me pasa como con las canciones, cada disco tiene sus defectos y eso de poner uno por encima de otro me parece un poco feo. También porque cada momento es cada momento y como que todo tiene su por qué en un instante preciso. En cada ocasión lo hacemos lo mejor que podemos, aunque cuando pase el tiempo uno se encuentre cosas que podía mejorar. Pero siempre hay la oportunidad de hacer un disco: como se suele decir, el mejor disco está por venir, esa es la tarea del artista.

Hay muchos artistas que han versionado canciones tuyas. A bote pronto se me ocurre la versión de “Me he pintao” de un artista que me entusiasma como es Iratxo, que creo que la versión le quedó sublime, no sé si estarás de acuerdo.

Sí, sí, claro. Lo quiero mucho a Juanma (Iratxo) hace un montón de tiempo y admiro mucho lo que hace.

¿Qué siente el artista cuando escucha una versión de una canción suya?

Una sensación rara. En el fondo a mí me gusta porque es algo además que uno no se plantea. Igual que yo he tocado tantas canciones de otra gente, cuando ves a alguien tocando canciones tuyas, es emocionante. Si encima es un amigo o alguien que tu admiras, como es el caso de Juanma pues los pelos se ponen de punta. Me gusta mucho lo que hace y él encima me llamó para decirme que iba a grabar “Me he pintao” y a mí me pareció genial, un regalo que me hacía.

¿Qué es lo más complicado para un artista a la hora de componer?

Que se eche una novia y se enamore mucho (risas). Yo creo que no tiene nada malo en el fondo. Bueno, lo único malo que tiene es que tú siempre vives la ansiedad de hacer canciones que no te lleguen a satisfacer. Me parece realmente el mejor trabajo del mundo si te gusta. De alguna manera estás siempre trabajando, pero también libre. No veo nada malo salvo la incertidumbre de hacer algo bueno o no.

¿Y a la hora de producirlo o grabarlo?

Grabar me gusta menos. Es una situación fría, antinatural, pero bueno, con el tiempo me lo voy pasando mejor. Es importante estar rodeado de gente sana y agradable para hacer más fácil esta tarea.

Eres psicólogo. ¿Qué unión existe entre la psicología y la música?

Toda. Todo es psicología porque todo está en la mente y a la vez todo es música porque todo tiene un ritmo o una cadencia independientemente de que sea el corazón, el día a día o cualquier otra cosa. Entonces para mí siempre ha ido de la mano en mi día a día y las dos cosas me han servido para comprenderme a mí, a los demás y para ver que, en el fondo, todos somos muy parecidos.

¿Es la música una salvadora de vidas?

Sí, pero cada vez más es una inductora de mala vida porque como no arreglen la música que estamos oyendo todo el rato…Yo creo que la música te puede salvar, aliviar, alumbrar. Desde siempre ha sido así, vaya. Y por ejemplo ahí lo podemos vincular con la psicología. Pero también aprovecharía para decir que hay que tener cuidado con qué se escucha. Hay que educar a la gente en que oiga muchas cosas distintas y amplíen un poco el foco o la mente, que no tengan prejuicios y tampoco musicales.

A la hora de escucharte a ti esto se nota. Eres una persona que mezcla muchísimos géneros en sus canciones.

Es que creo que es así. Como la frase aquella de “las cosas son buenas o son malas más allá del estilo”. Todos hemos atravesado esas fases. Yo en mi fase heavy era así también. Decía “el grupo X son unos pijos y por eso no los oigo”, pero ahí te estás perdiendo cosas que tienen un valor, aunque no sean de tu estilo. Dentro de un estilo hay cosas buenas y malas; todo tiene su momento, como tú a lo largo de tu vida tienes diferentes etapas. No hay que quitar nada sino darles una oportunidad a otras cosas: lo que no te gusta por la mañana, a lo mejor te gusta por la tarde.

¿Qué crees que le impide a una persona que le gusta un género, escuchar otro completamente distinto?

La música como música, a medida que tú vas escuchando capas, hay veces que se dan la mano. Hay muchas estructuras rítmicas de flamenco que van a estar en el thrash metal. Pero claro, si vemos solo la superficie del estilo, pues la gente se echa para atrás. Es cierto que, como todo en la vida, cuánto más sabes es más fácil que te gusten las cosas y cuánto menos sabes es más fácil que seas ignorante y entonces rechaces cosas.

Sabemos también que estás muy ligado a la meditación y a la filosofía budista, ¿cómo descubres esta filosofía?

Hace mucho tiempo que la descubro y hará a lo mejor dos años o tres años que estoy haciendo una práctica más formal, estudiando e informándome. Lo recomiendo a todo el mundo que se acerque al dharma y que estudien, mediten y sean felices.

De hecho, unes la psicología a la meditación.

Digamos que en la carrera es cuando descubro un poco ese mundo, aunque en mi casa también había un poco por mi padre. Acabé la carrera en 1997, antes de que saliera el primer disco, por lo que llevo un tiempo andando por ahí.

¿Crees que no se valora lo suficiente el trabajo de un músico? Me refiero en especial a esas personas a las que les cuesta comprar un disco, ir a un concierto, etcétera.

Aquí además la gente está muy acostumbrada a la música gratis, a no valorar bien a los músicos, a no verlo como un trabajo. A mí me sigue pasando, que te cruzas con un vecino y te dice si sigues con la guitarrita como si fuese un segundo curro o algo así. A la gente le cuesta entender eso y, algunas personas, hasta que te ven en la tele que cambian el pensamiento. Pero creo que es un problema, una vez más, de educación: en otros países hay otra consideración por lo que está diciendo un músico, hay cierto respeto. En este país a lo mejor arrastramos muchos años de otra cosa y, poco a poco, habrá que ir educando a la gente.

La gente aquí tiene la típica filosofía de “si lo puedo conseguir gratis, ¿para qué lo voy a comprar?”

Si es gratis para qué comprarlo, claro. Pasa mucho fuera de las grandes ciudades que la gente cuando hay que pagar, ya lo ve un problema. No ve un problema pagar ocho euros por un cubata o seis euros, pero es un problema pagar ocho euros por una actuación, es un poco locura.

¿Cómo ve el horizonte Carlos Chaouen tras 20 años de carrera?

Lo veo con mucha ilusión personal. Como ya tengo una trayectoria esto te hace ver que es un poco cíclico y entonces uno tiene que apuntar a la esperanza y con el deseo de que el siguiente disco, canción o concierto sea mejor. Al final todo está en uno, como todas las cosas. Si uno se cansa pues empieza a agotarse y si uno tiene ilusión entonces todo está bien, porque el resto de las cosas puedes arreglarlas. Creo que, a nivel general, estamos en una época buena: hay mucha gente con talento haciendo grandes cosas y hay gente metida en esto. Eso es por lo que hay que luchar, que siga habiendo música en directo, la gente se mueva y demás. Si eso está así, todo estará bien. Mi idea es grabar antes de que acabe el año si nos da tiempo, pero en estos meses que vienen meternos a grabar y cuando esté volver a la carretera.