‘El ser breve’ de Azucena G. Blanco

El ser breve. La eterna búsqueda de ser breve como el tiempo. Las cosas constantes encuentran la brevedad en el silencio. Algo breve como una gota de lluvia o como el silencio que se torna respuesta afirmativa. Azucena escribe sobre lo constante en la edición de El ser breve (La Bella Varsovia, 2016).

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Azucena G. Blanco, autora de El ser breve || Fuente: La Bella Varsovia

Palabras concisas que conforman versos de una brevedad sublime. Sin ornamento alguno, Azucena nos muestra la realidad de lo cotidiano. Los contrastes son constantes en las páginas de este pequeño libro.

Las pequeñas cosas

La realidad de la existencia como algo frágil es el pulso en la mano que hace escribir estos poemas. Lo sublime reside en la brevedad y en esas pequeñas cosas que pasan desapercibidas en la rutina del día a día.

Las palabras

A través de la mirada de un niño se escriben palabra por palabra toda la composición del poemario. La inocencia y el hecho de ver por primera vez algo que para otros ojos resulta vulgar. Una simple gota de lluvia en un cristal puede evocar un huracán de sentimientos en el cuerpo de una persona si se sabe mirar bien. Azucena nos presenta fiel como una niña estas ensoñaciones.

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Portada de El ser breve” || Fuente: La Bella Varsovia

Ser breve

Todo lo que pasa es fugaz. El desconocimiento de no saberlo es lo que hace que no se aprecie. El ser breve es un canto a la realidad, a lo entendido y no entendido. Poesía de lo cotidiano, de lo que se desprecia sin saber.

Cada instante efímero es capturado en tinta. Queda expuesto al lector. Una guía de cómo vivir la rutina porque en lo de siempre también hay belleza, sobre todo cuando ya no se tiene. El ser breve es luz en la cueva que ilumina lo que uno no puede ver a oscuras.

Respirar, perderse en las páginas de un libro que pide a gritos que lo abraces con cuidado. Porque lo mejor de la vida siempre es breve.