Hoy tenemos el gusto de entrevistar a Antonio Castillo, natural de Córdoba. Desde bien pequeño sabía bien lo que buscaba y no se ha detenido hasta ponerse detante de su oportunidad.  Transformado en director de teatro, dirige La crítica del amor, drama ambientado en el Siglo de Oro español. Hoy, nos dará una opinión sincera y realista del teatro en nuestros días, poniendo en su punto de mira sin el menor remordimiento a esos buitres carroñeros que sin compasión e imperdonable cinismo, desmiembran lo poco que queda de un arte tan noble como lo fue este arte.

Entrevista Antonio Castillo

Director Antonio Castillo | Fotografía: Javier Prado

Entrevista Antonio Castillo

¿Cuándo decides dedicarte al teatro?

He escrito artículos y crítica de cine y teatro desde joven. Luego nos fuimos metiendo con la academia y hace tiempo estuvimos dándole vueltas a un musical pero no fuimos capaces y ya al final con esta obra nos estrenamos. Es la primera obra que realizo. Es la primera producción en serio y de hecho es muy grande para ser una primera y como he tardado en hacerla, pues sale de gran formato.

¿Cómo esperabas el inicio de esta obra de teatro?

Esto es una locura, pero ya se cuenta con ello. Además las cosas sabes cómo empiezan pero nunca cómo va a acabar. Si quieres trabajar de verdad, hazte artista. Hablamos de días y días sin descanso de noches enteras sin dormir… Yo para el estreno no me acosté y la noche anterior dormí unas dos horas. Pero eso es lo normal, no es nada extraordinario lo que hacemos sino que se vive así y si encima tienes pluriempleo como tenemos la mayoría aquí pues …

Por lo que me cuentas entonces, si queréis vivir del teatro lo tenéis difícil…

Hombre, casi nadie vive del teatro en España, de subvenciones sí, pero del teatro no. ¿Pero, sabes qué? No hace falta vivir del teatro, puedes hacer otras muchas cosas a la par que el teatro, todas complementarias eso sí, porque a fin de cuentas si eres profesor como yo, ¿no estas haciendo teatro? O si escribes, ¿no estas haciendo lo mismo? En realidad todo va junto. Lo que estás enseñando a los chavales es parte de la cultura española de un modo u otro. Si lo haces todo junto sí que se puede complementar la vida académica, con la de escritor, y la de director. De hecho es necesario porque el que se dedica solo a una cosa vive bastante empobrecido, el que se aísla no lo vive, no le importa y no lo ama. Mira Fernando Fernán Gómez, que era actor, escritor, guionista, director de cine y de teatro y hombre de la vida. ¿Sabías que coleccionaba diccionarios?

Recuerdo un programa… Ahora que has dicho que “el que se dedica a una cosa termina empobreciendose”, en el que había una conversación en la que participaba Camilo José Cela, Paco Umbral y ¿Hermida puede ser?

Sí, era un programa muy interesante, al que fue Vargas Llosa, entre otros. Esa tertulia era al medio día, en horario de máxima audiencia y lo veía todo el mundo. Una conversación de tres cuartos de hora entre esos monstruos. Y eran momentos en los que por ejemplo Hermida le preguntaba a Camilo ¿Tú te echas la siestas? Y respondía, claro que sí. Una siesta española de pijama, padre nuestro y orinal. Un programa serio y apasionante, pero con toques satíricos y de humor inteligente.

Entrevista Antonio Castillo

Fotografía || Javier Prado

Además de este local, ¿posees alguno más en Madrid?
(risas) No… con este me basta. No tengo ningún afán empresarial con esto. No tengo una mínima vocación de empresario para abrir academias.

Sobre La Critica del Amor ¿Por qué te lanzas a un estilo de teatro del Siglo de Oro?

La mayoría de los miembros del elenco son alumnos míos desde hace años. Ignacio Rodulfo Hazen me mostró, cuando tenía tan solo doce años, la impresionante música barroca. Häendel, el Barroco Hispanoamericano… Cuando escuchas a esos maestros descubres que Dios está en la música. Además, el repertorio popular del Siglo de Oro, que ya inaugura un nuevo tipo de teatro musical (las fiestas cantadas), pedía volver a recuperarlo, yendo más atrás en el tiempo que la zarzuela, pero con el otro pie en el musical del siglo XX. Traducir musicales es válido, pero quizá se haya hecho demasiadas veces, y esa música no casa con la métrica del español, a diferencia del repertorio del Siglo de Oro. Los chicos más jóvenes escuchaban aquellos “tonos” y los seguían tarareando. Así que cogimos la comedia de Calderón, a menudo titulada No hay burlas como el amor, y le dejamos el título de la segunda edición: La critica del amor. La crítica quiere decir “la pedante”, Beatriz, la protagonista.

Supongo que os habéis tenido que empollar el Arte nuevo de hacer comedias para abordar la obra ¿no?

En realidad, al escenario suben varios especialistas del Siglo de Oro, empezando por el codirector musical, Ignacio Rodulfo, de cuyo Máster en Historia de la Monarquía Hispánica ha hecho las prácticas como asesor histórico y musical de la obra, los músicos barrocos, y mi propio conocimiento del Barroco.

Hablábamos antes del aislamiento cultural de los actores. ¿A qué crees que se debe?

¿Por que ese empobrecimiento de la gente que realiza obras de teatro? Al final es yo mi especialidad, yo mi cátedra, yo con los míos… pero pasa con muchas cosas. Hasta en la música popular podemos apreciarlo. Nuestro espectro musical se está cerrando por completo, es más, todo nuestro espectro en aspectos de la vida se está cerrando. Hoy en día tu vas de botellón como los mismos de tu clase, que hablan de lo mismo, que piensan lo mismo, que tienen la misma edad y que no salen de lo mismo. Antes, y no hace tantos años, la noche era “escuela” pero ahora es pura endogamia y particularismo… es una especie de nacionalismo personal. Quiero a los míos que son los de siempre y que me son fáciles, que no me cuestionan y que no me dan trabajo.

He pretendido darles a los actores, cantantes y bailarines de la obra la oportunidad también de ir más allá de sus anteriores campos y llegar un paso más allá. Adrián Díaz es bailarín de contemporáneo, pero el contemporáneo a veces se quedaba corto; Mónica Lavín tiene una compañía y es profesora de danza del vientre y español, pero podía ir más allá; la escuela de teatro universitario de Pablo, o Cristina Rota, en el caso de Jaime…, podían poner todas las disciplinas en juego y hacer un teatro nuevo que partiese de nuestra mejor tradición. No podemos saber sólo de una parte de una disciplina y negarnos a ver el resto.

entrevista Antonio Castillo

Fotografía || Javier Prado

¿Y hacia dónde evoluciona el teatro?

A veces peca de endogamia e infantilismo… Bueno no, ojalá hubiera infantilismo. Es más un estado de adolescencia, porque la etapa infantil tiene gracia, la adolescencia ninguna. Faltan facetas enteras a la hora de entender a los clásicos; por ejemplo se despoja al Siglo de Oro español de su dimensión religiosa y es un disparate; quizá sea por dos razones: odio y, todavía más grave, desconocimiento. Es un adanismo en el que el mundo empieza conmigo y en el que el teatro empieza conmigo… . No conocen a muchos de los grandes de la literatura, del pensamiento, no los han vivido, ni los han leído. Entonces dicen: el teatro empieza conmigo. Pues eso que has hecho está muy visto, es una niñatada de dieciocho años, es feo,… eso sí, con nuestro dinero… porque ellos hacen “teatro clásico” con nuestro dinero, pero yo hago teatro clásico con mi dinero. Por eso, sé que lo nuestro lo tiene difícil. Pero está bien así.

Mira: unos hicieron un auto sacramental de Calderón el cual eran tres tíos desnudos y tocándose alrededor de una mesa y con una bombilla encima… El teatro es de lo que más amo en esta vida y cuando voy y veo una obra que me gusta, me hace profundamente feliz; pero cuando voy y no me gusta, que pasa en demasiadas ocasiones, me deja sensación de vacío.Lo bueno y lo malo de la obra que vamos a representar es que es una producción grande. No puede representarse en circuitos pequeños porque literalmente no cabe. O es en teatros grandes o no se podrá realizar; pero está gustando y gustará mucho.

Hablábamos antes que hoy en día se tiende ir a lo fácil pero, ¿existe algún estilo de hacer teatro o sería demasiado pedir?

Pues me da la sensación que vivimos de copia de copia de copia; y no me refiero propiamente al teatro. Ahora mismo el diseño es el gusano que se alimenta de los restos que quedaban del arte: así, reinterpretando, vamos saliendo del paso. En el cine también, algunos de los más creativos tienen muchos años: Mel Gibson, hizo un cine nuevo con La pasión de Cristo, y fue hace años. Y Clint Eastwood, que pasa de los ochenta. Menos mal que está Wes Anderson…

Pero al final es lo que demandamos ¿no?

No siempre. Hay épocas de caída de la creatividad y épocas de florecimiento. Ahora es una época de decadencia, así que vamos a superarla.

Hablando en plata, ¿el nivel de los escritores de hoy en día es bajo?

No voy a comentar nada en cuanto a calidad, pero sí desde luego que hay que renovar, porque con la metaliteratura no terminamos de llegar a ningún lado. Se hacen cosas, pero no estamos en un momento cultural boyante ni por la parte de los escritores ni por la parte de los lectores y el público. El teatro, por ejemplo, no es una asignatura principal en la educación, pero si lo fuese quizá sí crearíamos un público que demandase calidad. ¿Sabes además cual es un gran problema? La politización del teatro, pero me refiero a una politización en el sentido más mezquino de la palabra, de la izquierda y la derecha. No se habla de política en el teatro sino que se politiza que es lo terrible.

¿Y el nivel del público? ¿Ha pasado a un segundo plano nuestro interés por el teatro?

En España lo que no tiene vigencia es la poesía. Me refiero a poesía buena. Ves que mucha gente se agarra al rap este hecho por chicos con muy baja formación en casi todos los casos, que juntan unas palabras con otras y a veces dan ternura, pero te das cuenta que aunque sea de baja calidad, la gente necesita poesía para vivir. Si la gente sale del colegio o del bachiller sin saber nada, ¿qué se va a meter al cuerpo? Pues lo que pueda asimilar. Se ve que hay hambre de teatro por parte del público y se llena; nosotros intentamos devolverles algo de la tradición que se había perdido y de ahí lograr un teatro musical renovado.

entrevista Antonio Castillo

Actores de La crítica del amor | Fotografía: Javier Prado

Con respecto al 21% de IVA, ¿qué opinión te merece?

Por un lado es verdad que lo del IVA cultural es un lema elaborado para atacar al PP: el 21% se aplica a numerosos productos, y entre ellos al teatro o el cine… Pero lo que no tiene ni pies ni cabeza por parte del PP es que el fútbol tenga un 9% de IVA y el cine y el teatro un 21%. Además lo hacen mal. La situación se ha enconado entre el mundo de las artes escénicas y el PP; se discute mucho de esto, pero se deja de hablar de tantas cosas de las que habría que hablar: facilitar el teatro privado, la educación de públicos formados en música, teatro, poesía, arte… La mayoría de los estudiantes de arquitectura llega sin haber estudiado Historia del Arte en su vida…

Después de esta conversación, salgo de su academia replanteándome varias cosas sobre la escena futura de actores y escenarios. Una visión optimista pero a la vez reivindicativa de un género artístico hoy en día de capa caída, según el caso, pero no por ello definitivamente perdido. Estuve rodeado de actores que en sus miradas se veía una ilusión real por el teatro, por querer llegar a nuestros sentimientos a través de la representación. Esa actitud que les inculca en la sesera desde el minuto uno su director, es la que necesitan los escenarios, las personas y la vida.

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