La muerte es un elemento que está presente en los textos más oscuros del movimiento romántico y de otros submovimientos semejantes desarrollados en el siglo XIX. Aunque los conceptos artísticos que promulgaban no se desarrollaron por igual en todos los países, compartían algunas características como la presencia de una mujer a la que el protagonista o narrador amaba. De la misma forma que, para que la historia cobrara ese carácter lúgubre y triste necesario, la amada tenía que morir.

El suceso trágico podía darse de diferentes formas y con diferentes fines. Podía ser el inicio de la narración y, por lo tanto, justificación de todo el relato. Podía convertirse en el final trágico de la pareja de amantes o, por el contrario, en la felicidad de alguno de los personajes que comparten escena con el narrador. Los románticos y sus almas desesperadas no podían construir sin el sufrimiento, y qué mayor dolor que la muerte del ser amado.

La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp de Rembrandt (1632) || https://es.wikipedia.org/

Estudios anatómicos: los hermanos Boito

El movimiento romántico en Italia tuvo pocos seguidores, demasiado acostumbrados como estaban al clasicismo más puro. De hecho, los únicos retazos de un verdadero romanticismo italiano quedarían recluidos bajo el título de “Scapigliatura”. Un movimiento poco entendido, muy criticado y casi olvidado por su defensa constante de lo macabro y de lo feo en el país de la belleza par excellence. Por ello, los pocos autores que se atrevieron a seguir el flujo de la bella fealdad han quedado a la sombra de otros muchos que se dirigieron directamente al Realismo o al Verismo sin pasar por la estación de las almas románticas.

L’edera de Tranquillo Cremona (1878) | http://restaurars.altervista.org

Los hermanos Boito, un arquitecto y un músico que decidieron buscar la belleza en lo horrendo, reflejaron el topos de la amada muerta en algunos de sus textos. Camillo, el mayor, narró en su relato Un Corpo la nauseabunda actividad de un anatomista que, obsesionado por una mujer, llega al asesinato para tener el cuerpo inerte de la joven descansando en su mesa de laboratorio. Es la amada del narrador, que sufre su pérdida y la posterior enajenación al observar la depravación del doctor que ansía la belleza del cuerpo muerto de su amante.

Scapigliati | http://www.storiadimilano.it

Arrigo, el hermano menor, va un paso más allá relatando la frialdad de una autopsia en versos, en su Lezione d’anatomia:

E mentre suscito
Nel mio segreto
Quei sogni adorni, …
In quel cadavere
Si scopre un feto
Di trenta giorni.

(Y mientras pienso

En secreto

Esos bellos sueños…

En el cadáver

Se descubre un feto

De treinta días)

Al cadáver de la amada se suma el fruto del amor, un feto que se descubre durante el análisis post-mortem: dos amores inertes en manos de la razón científica.

No-muertas: La caída de la Casa Usher

En otras ocasiones la muerte arrebata y devuelve. Poe, maestro del terror decimonónico, crea un relato que tiene inicio con la muerte de una joven.Tras su desaparición, la casa donde vivía y donde es enterrada, la mansión Usher, sigue habitada por su hermano, el narrador y una cierta presencia paranormal que horroriza al lector. Una muerta no-muerta que retornará a la vida y tendrá que escapar de su propia tumba cuando los síntomas de un ataque cataléptico desaparezcan devolviéndole el respiro. Así, la muerte, justificación de la trama de La caída de la casa Usher, finalmente perdona la vida de la joven.

Asesinatos premeditados: Drácula y Nuestra Señora de París

Si se nombra la tierra de Transilvania, a la mente de toda persona acude la imagen terrorífica del más famoso chupasangre de la historia, ficticia o no: Drácula. El causante de varias muertes, que actúa como una plaga, que se convierte en enfermedad que consume y apaga el alma. En esta ocasión no es el cuerpo el que muere. La amada del protagonista, primera víctima mortal de la narración, morirá en alma pero su cuerpo se convertirá en un arma sanguinolenta en manos del famoso Conde.

La palidez, las marcas en el cuello, el sonambulismo, la debilidad de un cuerpo que pierde poco a poco la razón de vivir. El espíritu de la joven desaparece, obligando al amado a asesinar el cuerpo que permanece para que, finalmente, pueda sucumbir en alma y huesos al reino del Hades.

VIDEO: The Hunchback of Notre Dame (1939)

Tras visitar Rumanía y sus vampirismos, un Romanticismo de mucho peso como el francés incluye el amor acabado en muerte como leitmotiv de muchas de sus tramas. Entre estas, y aunque Disney nos contara una versión diferente plagada de amor e integración social con su El jorobado de Notre Dame, la realidad es que Victor Hugo narró una historia de amores no correspondidos, venganzas, deseos sexuales enfermizos y muertes por amor.

Quasimodo no solo es el deforme y bonachón que intenta salvar a la joven pareja formada por Esmeralda y el Capitán, es el enamorado de la gitana que, en la novela, encontrará el cuerpo de su amada asesinada por orden del malvado Frollo. El cadáver, frío y casi en descomposición, será el objeto inerte que arrastre a Quasimodo a la muerte. El protagonista morirá por amor, acurrucado al lado del cuerpo, ya sin vida, de Esmeralda (http://bbezaresg.over-blog.com/2015/05/nuestra-senora-de-paris-tragedia-y-desesperacion.html).

El amor y la muerte van de la mano en los relatos e historias más románticas del siglo XIX. El sufrimiento y lo macabro eran el principio y el fin del arte de estos escritores, llenos de un amor desgarrado y de un concepto de arte diverso que daba sentido a toda su existencia. La amada muere y la oscuridad les inunda, pero así el protagonista-narrador puede contar una historia diferente.