Guillermo Solana, comisario  de la muestra y director artístico del museo, presenta la retrospectiva Renoir: intimidad. Su discurso está centrado en la capacidad expresiva de  la pintura de Pierre-Auguste Renoir. Para transmitir, el artista utiliza el propio óleo, la elección de los colores, la interpretación de los temas pero también, una innegable y profunda empatía.

En conjunto reúne 78 obras procedentes de colecciones e instituciones como Musée Marmottan Monet (París), la National Gallery (Londres), el Museo Pushkin (Moscú), el Art Institute (Chicago), el J. Paul Getty (Los Ángeles), o el Metropolitan (Nueva York).

El movimiento impresionista en España

Esta exposición es una de las primeras oportunidades en España para hacer un recorrido por toda la obra de Renoir. Un evento singular si se tiene en cuenta la escasez de exposiciones previas de impresionistas en el país. También han sido pocas las veces  en las que se ha celebrado una muestra  antológica o monográfica de Renoir. Anterior a esta, tendría lugar la exposición Pasión por Renoir (2010) del Museo del Prado y más recientemente, la actual Renoir entre mujeres (2016) de la Fundación Mapfre en Barcelona.

Y menos aún que acojan, como es este caso, la variedad de temas que desarrolló  Renoir. En este sentido, cabe preguntarse si la visión atribuida habitualmente a este pintor se corresponde con su versatilidad respecto a los géneros y el tratamiento de los mismos.

La comprensión de la naturaleza humana en Renoir

A pesar de ser conocido por las escenas al aire libre o en las que aparecen multitudes presentadas con aspecto galante (como Baile en le Moulin  de la Galette), esta exposición señala un rasgo fundamental y novedoso en Renoir. Una constante a lo largo de toda su obra: su gran interés por la actitud, los sentimientos y la relación que establecen entre sí los personajes.

Pierre-Auguste Renoir, Después del almuerzo,1879. Frankfurt am Main.Städel Museum. ©Städel Museum. U.Edelmann. ||Fuente: arsmagazine.com

Esta exposición amplía esta visión, permitiendo dar un paso más  hacia el auténtico Renoir. Las secciones se dividen según la variedad  de géneros en los que trabajó, siendo retrato, paisaje, escenas domésticas y desnudo.

A diferencia de Degas o de otros impresionistas, las figuras humanas que representa reflejan una identidad y expresividad propias. Renoir no se queda en la superficie, aunque ofrezca todo un universo de sensaciones táctiles con su pincelada, sino que la sobrepasa para hacer partícipe al visitante de su mirada atenta y minuciosa, sensible al mundo que le rodea. «La obra de arte debe apresarte, envolverte, llevarte» diría el pintor.

Tanto que puede sorprender verse inmerso en la detallada descripción psicológica que ofrecen sus representaciones. Ajustando el encuadre, aproxima tanto al espectador que apenas puede disimular su presencia  frente a los retratados.

Pierre-Auguste Renoir, Retrato de Charles y George Durant Ruel, 1882. Colección privada. ||Fuente: wikiart.org

Otras veces, el visitante puede sentir que está siendo testigo de una situación para la que no ha sido invitado. La calidez e intimidad de las escenas interiores provoca que se replantee si podría llegar a distraer o alertar a sus protagonistas, concentrados en su actividad. La empatía de Renoir quizás sólo sea comparable a la respuesta que genera en el espectador.

Pierre-Auguste Renoir, Costurera en la ventana, hacia 1908-1910. ©New Orleans Museum of Art. ||Fuente: noma.org

Tradición y trascendencia en la pintura

Este rasgo se mantendrá presente después de decidir distanciarse definitivamente del movimiento impresionista, al final de la década de 1870. En esta etapa, sus inquietudes le empujarían a recuperar el dibujo, una carencia que asociaba a este movimiento. También al estudio de los grandes maestros, vinculados con la tradición y los museos.

Pierre-Auguste Renoir, Desnudo de espaldas, hacia 1876. ©Colección Tel Aviv Museum of Art. ||Fuente: www.tamuseum.org.il

Estos referentes serán variados y corresponderán a diferentes épocas, desde los franceses Watteau y Boucher hasta influencias renacentistas y rafaelitas.

¿Acaso no puede llegar a ser el desnudo, la representación del cuerpo humano que menos superflua resulta? Como demostrarían antes Miguel Ángel, Rubens o Tiziano, bajo la apariencia de la forma reside el contenido, disponible para todo aquel que quiera pararse a contemplarlo y entenderlo. Renoir recoge y desarrolla la herencia esta pintura clasicista, compartiendo afinidad con estos grandes artistas de la historia.

Pierre-Auguste Renoir, Ninfa, 1869-1870. ©The National Gallery. ||Fuente: www.nationalgallery.org.uk

Al contemplar sus desnudos la reacción resulta similar a lo que sucede con otros retratos o paisajes: un encuentro con su propia esencia. La vista se concentra para acariciar como tacto, recreándose en la calidad de la piel, la solidez de las formas, en el sugerente gesto o en el pensamiento que se refleja en las miradas. Los ojos acordes a la ausencia de ornamento, de posición o de vestido, guardan su propia pregunta y dan a su vez una respuesta directa e intensamente humana.

No es de extrañar que este afán por recrear el instante y transformarlo así en eterno se convirtiera en la inspiración de otros artistas contemporáneos en el siglo XX. Picasso, Modigliani o Matisse, traducen en su pintura la «aproximación» que Renoir manifiesta  en su obra.

Un universo tangible en el Museo Thyssen Bornemisza

Parece oportuno que esta exposición se complete con una reproducción en relieve de uno de los cuadros de Renoir. Esta muestra de su universo tangible, literal y retórica, permite comprobar que no sólo puede acariciarse con la vista, sino que también puede llegarse a ver con las manos.

Pierre-Auguste Renoir, Mujer con sombrilla en un jardín, hacia1876. ©Colección Carmen Thyssen Bornemisza ||Fuente: commons.wikimedia.org

La exposición permaneció en el Museo Thyssen Bornemisza hasta el 22 de enero. Posteriormente, se ha trasladado al Museo de Bellas Artes de Bilbao, donde se podrá disfrutar desde el 7 de febrero hasta el 15 de mayo de 2017.

Pierre-Auguste Renoir, Niiño con manzana, 1895-1896. Sra. Léone Cettolin Dauberville ||Fuente: globetrotter-blog.com

Send this to a friend