«Soy musulmán, de la misma generación que los asesinos de Bataclán». Es la presentación de Sam Ramzi, pseudónimo del periodista, que durante medio año se infiltró en una célula yihadista. Equipado con cámara oculta grabó el proceso de preparación de un atentado en Francia. Su trabajo da forma al reportaje Soldats d´Allah, Soldados de Alá en español, de Canal + Francia.

Su investigación comenzó acercándose al salafismo, movimiento que Manuel Valls acusó de nutrir al terrorismo. Sin embargo, Ramzi no percibe radicalidad en su visita a una mezquita salafí. De hecho, allí le advierten de caer en la tentación de las “sectas” violentas. El periodista expone en Soldados de Alá una realidad más compleja que la sostenida por el ex primer ministro. Al menos en las redes sociales, vemos una aversión entre salafistas y los partidarios del Daesh. Los primeros consideran heréticos a los segundos. Y el Daesh ataca por su afeminamiento y extremada moderación a los que llama talafistas.

Abu Osama en Soldados de Alá

Abu Osama en Soldados de Alá: “Ven, vamos al Paraíso hermano.” || ladepeche.fr

Será Facebook su acceso al mundo radical. Con varios “me gusta” a páginas yihadistas recibe decenas de solicitudes de amistad. Una de ellas, la de un veinteañero que en homenaje a Bin Laden usa el nombre de Abu Osama. Detenido en febrero de 2015 por supuesta radicalización, y bajo control judicial en el momento de la infiltración, Osama se convertirá en el líder del grupo e hilo conductor del reportaje.

«Prefiero morir joven, con honor y orgullo»

El primer cara a cara tendrá lugar en Châteauroux, en pleno centro del hexágono francés. Con música del Daesh en el coche llegan a un parque, donde Osama inicia el adoctrinamiento. Primero con vídeos en el móvil y después con un sermón sobre el martirio. La cámara oculta capta el regocijo del joven hablando de matar a los infieles y morir acribillado. «Recibir al menos veinte balazos en el cuerpo». «Pero sonriendo, siempre sonriendo hermano». Después, hace visualizar a su discípulo los encantos del paraíso: mujeres, ángeles como sirvientes, un inmenso palacio y un caballo alado hecho de oro y rubíes.

La personalidad de Osama es un tema en el que ahonda Soldados de Alá. Su adolescencia deambuló entre el rap de Rohff, los ritos satánicos y su obsesión militarista. Con dieciséis años trató de alistarse en el Ejército francés, pero fue rechazado. Algo que, según su padre, le entristeció profundamente y no consiguió superar. En ese momento se replanteó su identidad, no lograba entender que le hubieran rechazado siendo francés.

Propaganda jihadista que aparece en Soldados de AláPropaganda jihadista que aparece en Soldados de Alá

Propaganda jihadista que aparece en Soldados de Alá. || media.rtl.fr

Como en tantos otros casos de grupos violentos, la desorientación y fragilidad emocional facilitaron que Osama abrazara la radicalidad. En su caso fue el yihadismo. Un chico que no era musulmán y se dibujaba cruces invertidas por el cuerpo, se convirtió al islam viendo vídeos integristas en internet.

Soldados de Alá: redes sociales y Bataclán

El reportaje también se detiene en el papel de las redes sociales y la delicada línea entre privacidad y seguridad. Telegram, que hace publicidad de su no colaboración con los gobiernos, es por su impenetrabilidad la preferida por el Daesh. Esta plataforma es un campo abierto a la publicidad yihadista. Vídeos sádicos y manuales de fabricación de explosivos circulan libremente.

Preguntado por ello, su creador, Pavel Durov, se justificaba invocando la sagrada privacidad personal. Este ruso, tras los atentados de noviembre de 2015, expresó que el gobierno francés era tan responsable como los terroristas. Por participar en «guerras inútiles en Oriente Medio y crear un parasitario paraíso social para los inmigrantes del Norte de África».

Publicidad yihadista en Telegram.

Publicidad yihadista en Telegram. || Marianne.net

“-130 muertos ¿Qué pensaste?

– ¡Alá es el más grande!”

Precisamente, los días pos-Bataclán serían los más duros para el infiltrado. Se vio obligado a fingir alegría, mientras en su grupo festejaban cada muerto. Uno de ellos daba gracias a Alá por «este regalo» en su veinte cumpleaños. Tras los ataques de París, Osama aceleró los planes, y llega a conseguir un Kalashnikov. Por fortuna, la policía los vigilaba y logra detener a la mayoría de la célula a finales de 2015. Aun así, un antiguo combatiente del Daesh en Raqqa se libra y mantiene la intención de atentar con cinturones explosivos. Pero el periodista decide concluir su trabajo cuando recibe un último mensaje: «Estás jodido, tío».

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