Existe un lugar recóndito, apartado, libre de impurezas y en silencio al que la conciencia trata de volver cada vez que necesita un momento a solas. El lugar donde la incertidumbre es cierta pero normal, donde las notas que se tocan desafinan pero no importa. Un lugar donde lo cierto es todo. Muy dentro cualquiera se siente a salvo, libre de incendios, perdido y seguro de que nadie llegará a descubrir el interior sin una invitación formal. Ese mapa, en este instante, habla de Chet Faker y de cómo lo verdadero acaba necesitando salir a la superficie para coger aire. Y ese aire, ahora, se llama Nick Murphy.
Melbourne
En un viaje en que se busca lo eterno, el lugar no es del todo importante. Hoy, sopla el aire en Melbourne, año 1988. Es el año en que nace uno de los músicos que, a posteriori, conseguirían llevar la música de culto a un nuevo nivel.

Para muchos, el jazz ha sido considerado como música de culto desde que se pusiera de moda a a principios del siglo XX. Esto ha desencadenado un cierto odio entre la gente que sigue tendencias.
Era el caso de Nick Murphy, empleado de una librería de Melbourne y crítico con el jazz a sus 20 años. Trabajaba, además de estudiar ingeniería de audio en la universidad de Melbourne, cuando descubrió una tienda de discos al lado de la librería. El dueño de la tienda, un tipo francés llamado Max, fue quien le vendió su primer disco. A partir de ese momento, Max le descubrió a algunos artistas africanos como Abdullah Ibrahim o Mulatu Astatke, lo que le llevó de odiar a amar el jazz en un periodo de 2 años.
A los 25, Nick Murphy ya giraba por los bares de Melbourne con su música, aunque no como a él le hubiera gustado. Por desgracia, gran parte del público lo confundía con otro artista ya famoso en Australia con el que compartía nombre. Atlas Murphy, como se hizo llamar durante un tiempo tras aquello, siempre pensó que para hacer buena música no se necesita ser técnicamente perfecto. Esto le llevó a inspirarse en Chet Baker para cambiar de nuevo su nombre. En aquel momento nació Chet Faker.

Cómodo en su ciudad, gozaba de fama relativa. Actuaba con bastante frecuencia y las cosas no le iban nada mal. Aun así, había algo que no le encajaba. Sentía que eso no era lo que se veía haciendo entre sus 20 y 30 años, así que tomó lo que sería la decisión más importante de su vida: mudarse a Estados Unidos.
Vuelo
Y así aterriza, huyendo de convencionalismos, en el lugar donde no importa lo que hagas o a lo que te dediques, ni siquiera te van a preguntar. Ese lugar donde «unos viven encima de otros y no todos tienen tiempo para ser amables». Un cartel reza: «Bienvenido a Nueva York».
Por aquel entonces Chet Faker era un total desconocido en Estados Unidos. Lo que no sabía era que el destino le tenía preparado un golpe maestro. A su llegada, en 2011, hizo una versión muy personal de la canción «No diggity» de Blackstreet y Dr. Dre. Una versión inteligente con un derroche impresionante de musicalidad y armonía que no tardó en hacerse viral.
El single fue número uno en la lista Hypemachine y la marca de cervezas Beck’s Sapphire Beer decidió utilizarlo para su anuncio de la Superbowl en 2013.
En 2012, Chet Faker publica su primer EP titulado Thinking in textures con el sello Opulent. Gracias a ello ganó el premio al Artista Revelación y al mejor single independiente en los Australian Record Independent Awards. Su declaración de intenciones estaba clara. Crea canciones tan personales e introspectivas, poseen una carga emocional tan grande, que sumergen a quien las escucha en el mundo interminable de sus pensamientos.
Aterrizaje
Debido al éxito que obtuvo en su primer año, se vio rodeado de miles de personas en el Coachella Festival. El rápido reconocimiento que obtuvo fuera de su país le llevó a afirmar en algunas entrevistas que ser famoso no entraba en sus planes. También declaró que prefería «cuatro números 10 antes que un número 1» a pesar de ser consciente de que «la fama es algo implícito a ser músico».
Llega el 2013, y Murphy se encuentra inmerso en pleno apogeo de su carrera. Las sensaciones son increíbles y las traduce en forma de proyectos y trabajos con artistas de gran calibre. Firma singles como «Melt» con Kilo Kish y un EP con Flume titulado Lockjaw. Lo compusieron en tan sólo 3 días en la casa de la playa de un amigo de Flume. Resultó inspirador para el mismo Faker, que más tarde se vería reflejado en sus trabajos más recientes.
El culmen llegó con la publicación de su álbum Built on glass en 2014. Después de un encierro de 2 años, en el que evitó firmar por discográficas hasta que el trabajo estuviera acabado, se encontró con numerosos momentos de lucidez.
«1998» narra el desencanto de la amistad y la necesidad de seguir adelante. Lo hace sobre una composición musical influenciada por sus días de house y techno. «Talk is cheap» es la absoluta certeza de que el engaño forma parte esencial del lenguaje, aunque no vaya de la mano, con una atmósfera y una armonía que se instalarán en la cabeza del oyente, quiera o no. Asume a su vez que su canción favorita, «Cigarettes & Loneliness», no podría ser publicada como single debido a su duración de 7 minutos. Es consciente de que «las canciones que más me gustan son las que no le suelen gustar a los demás».
Gracias a su talentosa trayectoria, Adidas y Yours Truly contactaron con él para componer un single en el marco de #songsfromscratch acompañado de Goldlink. Juntos compusieron «On you» un track íntimo y lleno de detalles, con ese sonido tan crudo y limpio que representa la música de Chet Faker.
https://soundcloud.com/chet-faker/chet-faker-x-goldlink-onyou
Cambio de rumbo
Fruto de todo el éxito cosechado ha sido su single «Fear Less», el primer sencillo como Nick Murphy, su nombre real. Llegó el momento de ser él, por fin, sin pseudónimos, homenajes ni imaginación. Un single lleno de personalidad, con un toque mucho más orgánico y en el que proclama diferencias con todo lo vivido en el viaje como Chet Faker. Un viaje que no ha llegado a su fin. Solo ha cambiado de rumbo imparable hacia la cima de su propio «yo». Lo más alto y lo más profundo de Nick Murphy.

