Cómo Tiburón configuró el Hollywood moderno

El cine es una combinación entre expresión artística y un producto de consumo masivo. Las grandes superproducciones de Hollywood en los años 50 fueron auténticas máquinas de ganar dinero, empleando métodos bastante rudimentarios. En los años 70 una película cambió la forma en la que se concebía y promocionaba una película de éxito. Tiburón supuso un antes y un después en la industria del cine y en la relación de esta con su público.

En 1975, a sus 27 años, Steven Spielberg todavía no era un director importante, pero si algo le definía es que no le tenía miedo al riesgo. Esto fue el motor que propulsó que consiguiera cambiar las reglas acerca de cuánto se puede invertir en una película, cuándo y cómo es mejor estrenarla y qué estrategia seguir para el estreno.

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Cuando Spielberg estaba aún perfilando el proyecto de la película, Jaws de Peter Benchley, novela que le servía de inspiración, estaba rodeada de éxito, llegando a ser número uno en la prestigiosa lista del New York Times. Esto hizo que la presión y el deseo de comenzar el rodaje para Spielberg y los productores Richard D. Zanuck y David Brown Baren aumentara enormemente.

Un terrorífico rodaje

Hollywood estaba huyendo de las grandes inversiones. Tiburón se había planteado como una película de presupuesto mediano, pero había algo que se les escapaba: en una película sobre un tiburón se necesita un tiburón, aún sabiendo que eso iba a disparar los costes.

No existía nada parecido a un tiburón mecánico, nadie había construido uno y fue difícil encontrar a alguien que quisiera arriesgarse. Estaban tan desesperados e impacientes que terminaron contactando con Bob Mattey, especialista en efectos especiales ya jubilado. Mattey construyó finalmente un total de tres tiburones, cada uno servía para planos diferentes, frontales y laterales.

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Pero Spielberg quería más. Quería realismo, autenticidad. Así, se negó a grabar las escenas marítimas en un estudio con un tanque de agua. Quería transmitir al público la soledad y la indefensión que se siente en mitad del océano. La película debía grabarse en el auténtico mar.

Esta idea era maravillosa desde el punto de vista estético y narrativo, pero un tiburón mecánico con un sistema eléctrico no era una buena opción. Bob Mattey se ofreció para construir un nuevo tiburón completamente hidráulico, pero Spielberg, presionado, no podía esperar para comenzar el rodaje sin saber siquiera si Mattey conseguiría hacer funcionar el nuevo modelo de tiburón y si este llegaría para las escenas finales.

Todos estos problemas acompañados de un gran retraso y unos enormes gastos hicieron que Spielberg se pusiera a buscar soluciones artísticas. Inspirándose en Hitchock, decidió que no era necesario mostrar lo monstruoso para aterrar a su público. Usó el horizonte marino para mostrar algo más aterrador: no ser capaz de ver qué hay debajo de tu cintura mientras nadas. Lo que no ves es siempre lo más terrorífico.

El primer Blockbuster veraniego

Por lo general, un estreno se proyectaba en pocas salas de la ciudad de Los Ángeles o Nueva York. Eran ciudades en las que el cine estaba muy desarrollado y aumentaba así la probabilidad de éxito.

Universal decidió seguir una estrategia de distribución masiva para el estreno de Tiburón, imitando la estrategia que siguió El Padrino en 1971.

El Padrino se estrenó en 400 salas de cine simultáneamente y fue un gran éxito, pero dudaban si Tiburón sería capaz de imitar tal desafío. Dado que el segundo largometraje de Spielberg poseía una grandiosa fuerza artística y argumentativa tomaron el riesgo y lo llevaron aún más lejos. Tiburón se estrenó de golpe en el doble de salas que El Padrino. 

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Además, Tiburón saltó a las pantallas el 20 de junio, convirtiéndose así en el primer blockbuster veraniego. Fue un gran estreno estival que por entonces constituía una rareza.

Pero la innovación no acaba aquí. Para redondear toda la estrategia fueron pioneros en crear una campaña publicitaria de televisión, algo nunca visto. Se apoyaron en ella para televisar repetidamente el tráiler de la película, convirtiéndose en uno de los tráilers más importantes de la historia del cine.

Contaron para ello con el productor y director de tráilers Andrew J. Kuehn, quien siguiendo las claras peticiones de Spielberg mostró todo desde el punto de vista del tiburón, el cual no aparece, trasladando así al público a un ambiente siniestro y de misterio acompañados de la banda sonora de John Williams.

Tantas calamidades y tanto esfuerzo tuvieron un resultado. Fue la película más taquillera de la historia hasta ser superada por La guerra de las galaxias en 1977. Tiburón configuró el Hollywood moderno: estreno simultáneo, target definido y fuerte inversión publicitaria. Y, además, convirtió a Steven Spielberg en uno de los directores más interesantes de su generación.

Mayte Salido

Estudiante de periodismo y medios de comunicación. Apasionada del cine, las series de TV y el arte en todos sus aspectos.