Viernes 28 de abril
Barro, lluvia, chubasquero y cámara en mano. Nos adentramos a la vorágine de lodo y cerveza con los sones finales de Miguel Campello de fondo en un escenario Negrita abarrotado a pesar de las inclemencias meteorológicas. A la espera de la salida de Boikot, que a guitarrazo puro saludaron a los viñarockeros reunidos ante el escenario Poliakov, cuando ya llegábamos a la medianoche del viernes. Sonaron «Inés», «Despaldas al mundo», y un «Sin tiempo para respirar» en el que sucedían los pateos y pogos entre un público afónico bajo la lluvia. Sin tiempo para coger aire, llegaron «Gasolina, vidrio y mecha» o «Skalasnikov», donde los jóvenes y los que ya se acercaban a la cuarentena se unían en cánticos con el puño izquierdo en alto. Como colofón, la gente se adelantaba a cantar el «cualquier día, te pueden joder» mientras la banda madrileña permanecía prácticamente muteada hasta bien entrada la primera parte de ese gran éxito.
Al tiempo, en el Viña Grow, Green Valley hacía mover las cabezas y el cuerpo de lado a lado. El rollo de la banda de reggae fluyó con temas como «Los sueños», «El río de la vida» o «Si no te tengo». Mientras este último sonaba, Ander Valverde anunció que según acabaran el concierto saldrían pitando a Barcelona para recibir a su hijo, que se encontraba en proceso de llegar al mundo en aquellos momentos. Unos segundos emotivos que encandilaron al personal.
La marea de gente se movió rápidamente hacia el escenario Villarobledo, para disfrutar de Mägo de Oz con una lluvia que ya amainaba bien entrada la 1 y media de la mañana. Allí, se encendieron los focos que iluminaban el forillo característico de Zeta, Carlitos, Mohamed y compañía, con la cara del payaso de Illusia, el último trabajo inédito de la banda. Un público que enloqueció cuando comenzó a sonar la «Marcha Imperial» para el deleite de todos los fanáticos de Star Wars. En cuanto comenzaron los primeros acordes de guitarra, violín y bombo, los asistentes no bajaron el ritmo cantando a coro sus letras mientras ejercitaban sus gemelos en saltos frenéticos.

Alternaron canciones de discos anteriores con algunas de este Illusia como «Abracadabra». No faltaron éxitos como «La danza del fuego», «La costa del silencio», «Molinos de viento», o «Hasta que el cuerpo aguante» como himno de la cerveza y la fiesta, que sirvió como preludio al broche final del recital con la mítica «Fiesta pagana». La noche apuntaba para un poco de improvisación pura de Rapsusklei a la vuelta de lo que fue «el niño de la selva» sobre el escenario Cabo de Plata, sin decepcionar a pesar de no tener tiempo para cantar todas las canciones que incluía en el setlist. Fragmentos de beatbox a cargo de Pulmón Beatbox, mezclados muy correctamente por el scratch de DJ Tillo y las improvisaciones del rapero zaragozano que arrancaron los gritos y alabanzas de un público que apuró hasta el último minuto de la actuación.
La madrugada seguía lluviosa y fría pero no importaba: a las 5 de la mañana comenzaba el tributo al mítico Fito: la Fitipaldis Band. Nos acercamos con los supervivientes al escenario junto al Viña Grow cuando empezaba a sonar «Acabo de llegar». A pesar de que el sonido era algo sucio, el público se entregó totalmente a esta banda tributo originaria de Valencia. La guitarra y el saxo siguieron sonando a pesar del frío y en Viña Rock 2017 se escucharon éxitos de Fito y Fitipaldis como «Entre la espalda y la pared», «Corazón oxidado», «Por la boca vive el pez» o «Soldadito marinero», esta última alargada hasta la saciedad y coreada por el público con las pocas fuerzas que quedaban. «Trozos de cristal», «Whisky barato», «La casa por el tejado» y otros clásicos fueron el broche perfecto de una madrugada bien conducida por Fitipaldis Band.
Sábado 29 de abril
La tarde del sábado comenzaba con el buen rollo que transmite El Kanka en directo. Confesó que el pasado año estaba nerviosísimo, pero que este «le sudaba todo». Cerveza en mano: ahí habíamos ido todos a disfrutar, él y sus músicos incluidos. De su último trabajo, De Pana y Rubí, sonaron canciones como «Llámame fino», «Pudo pasar», «Ay vida mía» o «Ante la duda», muy cantadas por el respetable. Agradeció al público su asistencia al festival y su aguante ante la lluvia y el barro durante unos momentos divinos de sol, que inundaron de calor la pista del escenario de Negrita, un buen tiempo que duró poco.

También hubo espacio para su segundo trabajo, El día de suerte de Juan Gómez, del que cantó joyas como «A dieta de dietas», «Me alegra la vista» o «A desobedecer», momento en el que empezó a llover de nuevo, esta vez con viento, por lo que se mojaban también encima del escenario. Pipas y técnicos comenzaron a tapar altavoces y demás elementos electrónicos mientras El Kanka y sus músicos realizaban pequeñas coreografías y el público saltaba bajo la lluvia. A pesar de ello, el concierto siguió y muchos de los asistentes se resistieron a correr a refugiarse a la carpa más cercana. El chaparrón no fue el único contratiempo: la caída de una cadena desde los focos, bastante cerca de El Kanka, interrumpió momentáneamente al cantante, que finalmente se lo tomó a risa: «Venir al Viña a que se te caiga una cadena encima…».
Acelerando el playlist por culpa de la lluvia, hicieron hueco para las canciones más conocidas del primer trabajo del malagueño, Lo mal que estoy y lo poco que me quejo. Sonó la canción que le da título al disco, también «Canela en rama», «Qué bello es vivir», una de las más coreadas del concierto, y «Refunk». Despedida rápida y algo agridulce, con una pista llena de vacíos provocados por la lluvia, de uno de los conciertos más divertidos del Viña Rock 2017. La lluvia no cesaba y en el escenario Poliakov, comenzaba el espectáculo de Los de Marras. El grupo formado Agustín, Iñaki, Nelo y compañía llevan dos años sin disco de estudio, pero no sirvió de precedente para un directo que contó con los cánticos y los coros del público. Un ánimo que pareció contagiarse a la atmósfera de Villarobledo, donde dejó de llover por un rato y salió el arco iris a los sones de temas «Sexo en la calle» o «A tu vera».

Siguiendo con los ritmos españoles, el escenario Negrita se preparaba para recibir al sevillano Poncho K y su banda. Un concierto pasado por agua, volvió a nublarse y a llover. Mucho. Nos refugiamos en la carpa, aunque el público ya no se asustaba de las inclemencias meteorológicas y seguía al pie del cañón mientras sonaban temas como un coreado «Borracho de la madrugá», «Manolito Caramierda», «Corrientes demolientes», «Una historia con las manos» o la despedida bajo la lluvia con las guitarras de «Al marchar». Nos movimos para disfrutar del reggae malacitano de Little Pepe en el escenario Viña Grow. Allí, el malagueño acompañado de los jóvenes Malaka Youth repasó temas icónicos de su carrera como «Me tiene enamorao» o «In the jungle». Un concierto donde reivindicó la legalización de la marihuana y el amor familiar, especialmente a las madres con su tema «Principio y final». «Porque es muy duro tener a un familiar en la trena», así continuó su concierto en el que sonaron otros temas de su último trabajo como «Más fuerte» o «Juntos se puede». También tuvieron su momento los chicos de Malaka Youth que tocaron «Siéntete bien» y «Mentalidad positiva».
Antes de dar por finalizado el concierto del malacitano, el público ya se iba moviendo hacia el escenario Cabo de Plata. Allí, la que para muchos es la reina del rap en castellano, la Mala Rodríguez. El espectáculo comenzó con un scratching del DJ El Cuervo, antes de la salida de la Mala al escenario, recibida con las manos hacia arriba del público. Le acompañaban cuatro bailarinas, dos a ambos lados de la sevillana. Comenzó «Caja de madera», para seguir con temas como «Yo marco el minuto», «Quien manda», «Nanai» o «33». Uno de los momentos, clave fue cuando se empezaron a sonar las alarmas, helicópteros y demás sonidos ambiente que recibían a «Por la noche» ante un público que se mantenía fiel al escenario a pesar de la marea de agua que caía.

El domingo salió el sol para despedir los tres días de festival a lo grande. Los conciertos recibieron gran afluencia de público movidos por el sol y el calor que por primera vez en todo el fin de semana reinaba sobre Villarobledo. El día empezaba con un concierto acorde a ese sol y ese calor, la lucha de los valencianos Mafalda, quienes reivindicaron desde el escenario Villarobledo el papel de la mujer con una lectura de un manifiesto feminista. Además, criticaron el beneficio que obtiene el festival por la venta de merchandising, explicando por qué ellos no venden allí.
Domingo 30 de abril
Ya bien entrada la noche, se subieron a un escenario Negrita, con un volumen más bajo del deseable, La Pegatina. Sin duda, el momento estelar del día para un grupo a cuyo reclamo acudieron prácticamente todos los viñarockeros a los sones de temas como «Lloverá y yo veré» o «Mari Carmen». Tras ellos, era el momento de Soziedad Alkoholika, esta vez desde el escenario Poliakov, en cuyo repertorio no faltaron temas como «Cuando nada», «Vale nada» o «Piedra contra tijera». Como colofón de la noche pudimos disfrutar de unos enérgicos Aspencat que consiguieron animar a los asistentes cerca de las 2 de mañana con el ska valenciano con toques de dubstep.
Un festival, el Viñarock 2017, que ha dejado muy buen sabor de boca otro año más. Con buena organización, limpieza, servicios y a pesar del barro y la lluvia, que no consiguieron desanimar a los asistentes. Para todos los apasionados del rock y del Viña, ya tenemos fecha para el año que viene: 28, 29 y 30 de abril de 2018.

