Tierra de sueños evidencia, sin alterar, la India rural más desconocida. A través de las fotografías realizadas por Cristina García Rodero, se da voz a las mujeres de comunidades rurales de Anantapur (Andhra Pradesh) y profundiza en el poder de transformación que tienen las mujeres en las comunidades donde viven.

El objetivo de la muestra a través de las fotografías realizadas por Cristina García Rodero es, por un lado, sensibilizar al público sobre la vida de los habitantes de Anantapur y difundir las acciones de cooperación internacional que allí desarrolla la Fundación Vicente Ferrer con la colaboración de la Obra Social la Caixa; por otro, integrarla en su programación cultural de exposiciones, con el objetivo de mostrar la influencia de las imágenes en la sensibilidad contemporánea y destacar el papel de los grandes creadores visuales del siglo XX.
La Fundación Vicente Ferrer
Vicente Ferrer acudió por primera vez a la India (Bombay) como misionero de la Compañía de Jesús en 1952. Políticos y otros religiosos desconfiaban de su trabajo y finalmente fue expulsado del país en 1968. La primera ministra Indira Gandhi, junto con una gran manifestación de miles personas, intervino en persona, pidiendo a Ferrer que volviera al país.

Gracias a Indira Gandhi, un año después, Vicente Ferrer volvió y se asentó en Anantapur, fundando la Fundación Vicente Ferrer junto a Anne Perry, quien tras casarse con el ex religioso se cambiaría el nombre por el de Anna Ferrer. La Fundación Vicente Ferrer tiene como objetivo sacar de la pobreza al mayor número posible de personas mediante un desarrollo sostenible, es decir, a través de una agricultura de conservación, microcréditos, suministros de agua y una asistencia sanitaria y educación universales.
Los derechos de la mujer en la India
Las mujeres representan el 48% de la población de la India. Son la base de la sociedad, de la economía familiar y las principales transmisoras de los valores y tradiciones.
A pesar de que la legislación india admite la igualdad y la no discriminación de las mujeres, su reconocimiento social y económico está lejos de ser una realidad. En 1982 la Fundación Vicente Ferrer inició un programa de desarrollo para el empoderamiento de la mujer en la India.
«Quise hablar de su religión, de la dureza de la tierra desértica, del suicidio. En el hospital vi que ingresaban muchas mujeres muy jóvenes que habían intentado suicidarse, de las que lo logran no tenemos cifras. Lo hacen porque allí una mujer es menos que nada y sus familias quieren desentenderse de ellas lo antes posible. A diferencia de África, donde se paga por una mujer, en India, el padre de la chica tiene que dar dinero por desprenderse de ella, de manera que los matrimonios se apañan cuando las mujeres son muy niñas y muchas de ellas no pueden superar el miedo.» Cristina García Rodero.

El activismo de las mujeres, organizadas en asambleas, es la principal energía alternativa que está transformando Anantapur. Esa red solidaria ha hecho posibles centros de protección a las mujeres maltratadas, como el de las mujeres dálit, quienes sufren una discriminación doble, por género y casta.
Cristina García Rodero
Rodero es una figura tutelar de la fotografía universal, tanto por su personalidad como por la repercusión nacional e internacional de su obra. Nacida en Puertollano (Ciudad Real) en 1949, se licenció en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Fue la primera española en entrar en la prestigiosa agencia fotoperiodística Magnum, y entre sus trabajos destaca España Oculta, que forma parte de la colección de la Obra Social la Caixa. Ha recibido numerosos premios, entre ellos el World Press Photo de 1993, el Premio Nacional de Fotografía de 1996, el PHotoEspaña del año 2000 así como el Premio Godó de Fotoperiodismo y las medallas de oro al Mérito en las Bellas Artes en 2005 y de Castilla-La Mancha en 2016.
Cuarenta y cinco días y más de 60.000 imágenes de las cuales ha tenido que hacer «un trabajo increíble de selección», cuenta Rodero, en las que «quería dar importancia a la mujer. En un país donde no importa nada. No es nadie. Y si es pobre, infinitamente menos todavía».

En estas 60.000 fotografías que tomó con una cámara digital, pudo plasmar el día a día de la población. A pesar de que el color nos transmite armonía y belleza, no se oculta la pobreza, el dolor y el sufrimiento de las mujeres de la India, lo cual no consigue empañar su esperanza.

«He querido retratar cómo la gente vive allí: su religión, su cotidianeidad, su contexto geográfico. Ha sido duro. Una forma diferente de trabajar de la que estoy acostumbrada», relata García Rodero.

