Una púber obligada a casarse con un cuarentón, pero con algunos derechos que no logrará la española del siglo XIX. Un plebeyo jugándose las pestañas a los dados, tras abandonar a su hijo discapacitado en un vertedero. Un esclavo fugado portando un collar con la placa: «He huido, detenme. Devuélveme a mi amo». O un liberto enriquecido versando su progreso en un epitafio. El pueblo temeroso del Tíber que hizo del Mediterráneo un lago. Son millones de almas repartidas entre mármol, madera y chabolas las que conforman SPQR: Una historia de la antigua Roma.

Mary Beard analiza en este libro un milenio de historia romana. Desde la fundación de la ciudad hasta el año 212 d.C., momento en el que el emperador Caracalla otorgó la ciudadanía a todos los habitantes libres del Imperio. Y lo hace con el rigor y entretenimiento que caracterizan todas sus obras.

SPQR: Una historia de la antigua Roma, Mary Beard y el Imperio

Parte de la maestría de Beard y SPQR: Una historia de la antigua Roma radica en hablar de historiografía sin aburrir al lector. Explica de forma amena por qué no se pueden corroborar algunas afirmaciones de los propios romanos acerca de su pasado. Hace ver el escepticismo que ellos mismos mostraban sobre sus orígenes. Para Beard, la cainita leyenda fundacional, lejos de ser un presagio de un sino guerracivilista, era una proyección de las posteriores obsesiones romanas. Así como la llamada de Rómulo a todos los que desearan instalarse en la ciudad, delincuentes incluidos, era una forma de explicar la heterogénea composición de la sociedad y la inaudita capacidad de integrar extranjeros.

También sostiene que hasta el siglo IV a. C., las relaciones de Roma con el exterior fueron insignificantes. Pero dos sucesos, una victoria sobre la vecina ciudad de Veyes en el 396 a. C. y el saqueo galo de Roma seis años después, significarán un punto de inflexión. A partir de este momento el mundo presenció una intensa expansión por parte de la bota italiana.

Los romanos entendieron sus conquistas como un cambio de relaciones y su dominio se alejaba mucho de un férreo control territorial. El tributo básico para los pueblos sometidos consistía en aportar hombres al ejército. Algo que engrasaba la maquinaria expansiva y reforzaba el principal factor que propiciaba victorias, el número de combatientes. El medio millón de tropas de finales de este siglo les hizo prácticamente invencibles.

foro roma SPQR: Una Historia de la Antigua Roma

Foro Romano. || Fuente: AlainLM

Una expansión marcada por la improvisación

En aquel trascendental siglo IV a. C. también se adoptó lo que hoy se entiende como sistema político republicano. Por ello no se debe pensar en una transición automática desde la monarquía. De hecho, el primer uso de la palabra cónsul fue conocido 200 años después de la muerte del último rey.

Fruto de las conquistas, la península itálica recibió miles de nuevos habitantes y, con las transformaciones derivadas de ella, llegaron las dudas acerca del «ser romano». Livio se escandalizó, recordando las dos parejas de galos y griegos enterradas vivas en el centro de Roma. Del mismo modo a muchos les incomodaría la comitiva de sacerdotes eunucos autocastrados y de larga caballera que se flagelaban mientras escoltaban a la Gran Madre, Cibeles, una divinidad oriental encarnada en un meteorito. Ni el propio Sócrates se libró: Catón el Viejo le tildó de charlatán.

El siguiente gran cambio se produjo cuando Mario modificó el reclutamiento, aceptando a hombres sin propiedad. Las reformas de Mario revolucionarían la política interna romana. Ahora la lealtad de las tropas quedaba subordinada al líder capaz de asegurar un porvenir a esos soldados. El mejor ejemplo está en el famoso cruce del Rubicón. Un único general dio la espalda a César cuando se lanzó sobre Roma, mientras que cuarenta años antes, solo uno se atrevió a seguir a Sila en su toma de la ciudad. La privatización de los ejércitos debilitaba al Estado y fue el origen de casi un siglo de enfrentamientos internos, hasta que Augusto consiguiera nacionalizar las tropas.

Octavio Augusto, primer emperador, representado como Pontífice Máximo, Museo Nacional Romano. || Fuente: david__jones

El Imperio creó al emperador y no al revés

El sistema consular moría lentamente y los dos personajes que designan los meses de verano, Julio César y Octavio Augusto, lo rematarían. No obstante, para Beard en SPQR: Una historia de la antigua Romae la lucha entre César y Pompeyo fue una guerra para proclamar a uno de los dos emperadores. De igual forma que si el vencedor de Accio hubiese sido Marco Antonio, todo habría resultado en un gobierno autocrático y no en el retorno a los ideales republicanos. El Imperio ya había engendrando al emperador.

Aparte de los grandes personajes, la obra se preocupa por la mayoría olvidada. Las clases más bajas, mujeres y esclavos, que apenas dejaron algo escrito. Sobre este aspecto señala la ínfima alfabetización en el campo, siempre muy por debajo del 20% de los hombres, mientras que en las ciudades el número debía ser bastante más elevado por la cantidad de actividades que la requerían.

La arqueología también ha revelado cierto grado de cultura entre el populacho. Alusiones a los autores clásicos o a filósofos griegos que podrían calificarse como una «cultura general». Aunque tales citas no deben engañar a nadie, pues muchas de ellas se asemejarían al «Ser o no ser» shakesperiano, conocido por todos a pesar de no haber leído Hamlet.

Sabios SPQR: Una Historia de la Antigua Roma

Chiste sobre uno de los Siete Sabios: «Para cagar bien, Solón se acariciaba el vientre» Termas de los Siete Sabios, Ostia. || Fuente:
Institute for the Study of the Ancient World

La historiadora británica quita peso a los personalismos imperiales. Beard subraya que las estructuras de Augusto pervivieron por más de dos siglos. Añade que poco afectaban las excentricidades de uno u otro emperador en la administración y el día a día de la mayor parte del Imperio.

El momento más delicado era la sucesión, que es descrita como «una combinación de suerte, improvisación, conspiración, violencia y pactos secretos». A comienzos del siglo III, cuando termina el análisis de SPQR: Una historia de la antigua Roma, el elevado número de emperadores da cuenta de la inestabilidad del Imperio. Además, la condición de ciudadano dejó de tener valor al ampliarse a todos los hombres, y algunos emperadores apenas se acercaban a la capital. Roma había dejado de ser Roma.

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