Vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver parece ser el santo y seña de un selecto club formado por algunas de las estrellas musicales que alcanzaron un ascenso meteórico de forma prematura. Jimi Hendrix, Janis Joplin o Jim Morrison además de compartir dotes musicales, afición por las bebidas espirituosas y el amor a la utilización de todo tipo de sustancias psicotrópicas tienen en común algo más, haber muerto a los 27 años.

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Jimi Hendrix – 3 de septiembre de 1970. (Fotografía de Jan Persson/Redferns)

El conocido popularmente como Club de los 27 aglutina a un elenco de celebridades musicales que fallecieron en diferentes circunstancias con dicha edad. Su origen se remonta a 1938, cuando el primer miembro fundador, Robert Leroy Johnson (El Rey del Delta blues), falleció supuestamente envenenado por un marido celoso. Asimismo, dentro de la lista de difuntos también nos encontramos con Brian Jones, guitarrista de los Rollings Stones, que falleció ahogado en una piscina el 28 de febrero de 1942, a Kurt Cobain, de Nirvana, que se suicidó el 5 de abril de 1994 y aún más reciente, el 23 de julio de 2011, a Amy Winehouse fallecida por intoxicación etílica.

Es sorprendente ver como algunos de los pilares más influyentes a nivel musical y cultural de una sociedad tienen en común la edad de su muerte. Entre las causas más frecuentes de ésta nos encontramos la ingesta excesiva de alcohol y drogas, el suicidio o los accidentes en extrañas circunstancias. Todo ello ha favorecido a la creación de todo tipo de especulaciones alrededor del rápido ascenso a la fama y sus repentinas muertes, desde pactos con el diablo pasando por tratos con sociedades secretas.

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Amy Winehouse – 5 de agosto de 2007. (Fotografía de Brian Kersey)

Pero más allá del mito y la leyenda urbana, nos encontramos con algo más preocupante. Tendemos a creer que vivir en exceso y morir de forma prematura son algunas de las cargas que debe soportar un icono musical, que formar parte de un obituario en la cumbre de una trayectoria, evitando llegar a la extenuación y el declive, es un éxito. La presión de mantener el triunfo obtenido, de evitar la decepción del público y de sostener el estatus alcanzado parecen ser las verdaderas causas que originan esta lista. ¿Es el público el que no esta preparado para ver envejecer a sus ídolos o son sus ídolos los que no están preparados para que los vean envejecer? Esta idea deshumanizada puede quedar resumida en las últimas palabras escritas por Cobain antes del olor a pólvora, «es mejor arder que apagarse lentamente».

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Kurt Cobain. (Fotografía de Kevin Mazur/WireImage)

A continuación, podréis ver el cortometraje dirigido por Carlos Solano titulado como el Club de los 27, que versa sobre ésta temática.

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