Lourdes Hernández, cantautora española más conocida como Russian Red, anuncia con su último trabajo el retorno a la escena musical. La mujer bajo este seudónimo, surgido a partir del encuentro con una chica que llevaba este color de pintalabios, volverá a España para erigirse triunfal y dibujar a muchos una gran sonrisa. No es para menos: desde sus inicios esta artista madrileña conquistó al gran público con su extraordinario talento y una sensibilidad sin límites. Russian Red era una preciosa casualidad que había llegado para quedarse.
Una casualidad llamada Russian Red
Fue precisamente a partir de una sesión de micro abierto en un bar de La Latina y de coincidir con Brian Hunt cuando Lourdes empieza a subir sus canciones a MySpace. La cantante se había enamorado perdidamente del que más adelante se convertiría en el productor de su álbum debut I love your glasses (2007) y estaba decidida a conquistarle. Una poderosa hazaña cuyo impacto superaría con creces cualquier expectativa. Las ventas de este primer trabajo se dispararon como la espuma: más de 40.000 ejemplares en total y de 30.000 copias en España.
El reconocimiento de la crítica no tardaría en llegar. Tampoco un intenso recorrido por los principales festivales y salas, como el Primavera Sound, el FIB o Eurosonic. En apenas dos años desde el lanzamiento de su primer disco, Russian Red obtuvo varios premios y nominaciones que elogiaban su aportación y auguraban una trayectoria prometedora. Desde el folk y sus letras sobre el dilema mundano al que se enfrenta el individuo contra la voracidad de la gran urbe, renovó el panorama musical. Temas como «They Don’t Believe», «Cigarettes», «Just Like a Wall» o «Take Me Home» calaron hondo en el gran público con su mensaje.
Fuerteventura
En colaboración con el equipo de Belle and Sebastian, poco después lanza Fuerteventura (2011). Este segundo trabajo marcó una notable diferencia respecto al anterior en cuanto a estilo musical e incluso respecto a la manera de expresarse a través de las propias letras. Lourdes Hernández cogió fuerza e hizo alarde de una espontaneidad, sencillez y elegancia totalmente renovadas.
En «Everyday Everynight», «Fuerteventura», «My Love Is Gone» o «Tarantino» se respira una gran emoción. Se alimentan de las múltiples variedades de una voz aterciopelada y certera, que se combina con el pop clásico de los 50 y 60. Un despliegue instrumental perfectamente detallado contribuye a recrear espacios íntimos en los que la pureza de los sentimientos brinda color a las escenas, de corte entusiasta o melancólico. Su producción cuidada y minuciosa, realizada por Tony Doogan, forma una parte importante de esta conjunción tan maravillosa.
Los Ángeles y el surrealismo de David Lynch
La colaboración de Joe Chiccarelli para la grabación y producción de su tercer disco, con Mark Needhan como mezclador y de Emily Lazar para la masterización, supuso reunir a la flor y nata de la industria musical americana. Todo un acontecimiento que pronosticaba algo grande.
El primer single de Agent Cooper ya adelantaba un paso más en el desarrollo estilístico y la expresividad de Lourdes Hernández. «Casper» muestra la ambigüedad y la ruptura entre dos mundos, narrando una historia en la que la fantasía romántica de su protagonista lucha por eclipsar unas circunstancias menos amables. Combina dos melodías totalmente diferenciadas que sirven de contrapunto mutuo y que enfatizan la división entre ambas realidades, un delicado equilibrio susceptible de romperse en cualquier momento. No hace falta meditarlo mucho, se trata sin duda de una de sus mejores canciones.
El videoclip, rodado por el director Diego Hurtado de Mendoza, es un descarado homenaje a las películas de David Lynch. No solo son elementos propios de la estética, como los puntos de luz focalizados que nos hacen sentir partícipes de una representación, el encendido color rojo o los juegos con espejos. Son también temas recurrentes en la historia como la dualidad, la corrupción y el amor. Lo surrealista y el dadá se dan de la mano para explorar lo absurdo, las pulsiones humanas, el subconsciente.
Esto no debería extrañar a nadie, ya que el propio álbum se denomina como uno de los personajes más carismáticos creados por Lynch: el agente Dale Cooper. En la afamada serie de televisión estadounidense Twin Peaks, el excéntrico pero encantador agente del FBI se traslada a una pequeña ciudad en Washington para investigar la misteriosa muerte de Laura Palmer.
Los diferentes personajes en torno a la joven asesinada van definiendo su perfil y su posible implicación en el caso. De la misma manera, los diferentes personajes que denominan las canciones del álbum de Lourdes Hernández lo hacen en sus melodías. «John Michael» (otro de los temas con más fuerza), el propio «Casper», «William», «Alex T», «Neruda» o «Tim B»… ¿A alguien le suena alguno? Efectivamente, se trata de nombres que hacen referencia a personas reales. Se suman a casos anteriores como «Nick Drake» o «Tarantino» en Fuerteventura. Lourdes Hernández reconoce que se trata de hombres que de una manera u otra han marcado su vida: ya sea sentimentalmente o por su influencia artística.
Un ejemplo es Alex Turner, cuya personalidad y cualidades como compositor (Arctic Monkeys, The Last Shadow Puppets) sirven de inspiración para Alex T. En esta canción, se adivina su admiración hacia este inigualable artista además de una profunda afinidad en su manera de entender y vivir la música, exteriorizada tanto en sus letras como en la parte instrumental. En su conjunto, se trata de un trabajo cargado de referencias personales y que nos remite en ocasiones a los anteriores pero que, no obstante, sorprende por su atemporalidad, sus melodías contagiosas y una clara abstracción lírica.
Tras suspender parte de la gira americana de Agent Cooper por problemas de salud, Lourdes empezó a cultivar otras facetas artísticas y a ampliar sus horizontes personales, como la interpretación o la moda. Una renovación que todo el mundo necesita en determinado momento de su vida y que está más que justificada tras casi una década de intensa dedicación a la música.

El regreso y la presentación de Kararoke en Madrid
Ahora «I Want To Break Free» rompe el silencio y se repite cual mantra como primer single de Karaoke, su último trabajo. Esta versión del glorioso tema de Queen forma parte del que será un recopilatorio de ocho versiones de clásicos de la música pop y se publicará el próximo 17 de mayo. El origen parte de su experiencia de recién llegada a Los Ángeles: en aquel momento, una de las cosas que más le gustaba hacer era salir a cantar a karaokes.
El estilo propio y su inconfundible manufactura vocal hacen de una de las canciones más conocidas de la mítica banda de rock un tema que solo guarda relación con el original como recreación onírica. El propio videoclip ya nos demuestra cómo estos temas musicales, por su carácter universal, pueden trasladarse a historias personales muy diversas, abriendo un abanico amplio a su múltiple interpretación. Karaoke se pondrá a la venta el próximo 17 de mayo de manera digital y también estará disponible en formato LP de 10 pulgadas en edición limitada.
Russian Red presentará este trabajo el 2 de junio en el Círculo de Bellas Artes de Madrid como parte del festival Frontera Círculo Ámbar. Anteriormente lo hará en Barcelona, el día 25 de mayo en la sala BARTS. Se podrá disfrutar de canciones como «Don’t You Want Me», «It’s a Heartache», «I Wanna Know What Love Is», «Do You Really Want To Hurt» o «Shout». Todo un desafío y un singular homenaje a aquellos grandes temas que forman parte de la cultura musical de las últimas décadas.

Como si se trata de un juego de apariencias, esta maestra del ilusionismo transformará las canciones que ya habitaban en el público en un encuentro único, de una forma totalmente nueva. Quizás, como quien vaga por un paisaje plagado de recuerdos, haga volver sobre sus pasos historias que, si bien se repiten, habitan ahora en otras circunstancias. Los clásicos nunca mueren y Russian Red desde que llegó ya evidenciaba, aún sin saberlo, que lo había hecho para quedarse.

