Muchos deportes están cambiando. Lo hacen a pasos agigantados y la mayoría no sabemos si esos cambios nos van a gustar o no. En general, la técnica está engullendo a la fuerza bruta. El poderío físico ha pasado de ser emperador a mero vasallo. Los pequeños dominan cada vez más. Además, el deporte gana progresivamente peso como una forma de generar derechos televisivos, y dinero, antes que de competir. O eso parece.

rugby scrum melé

Melé, o scrum, entre Irlanda e Inglaterra || wikimedia.org

Es curioso que tres deportes de equipo de calado internacional, quizá los más importantes, como son fútbol, rugby y baloncesto, esten viviendo cambios en una línea parecida. La velocidad se impone. Lo espectacular se busca. Los altos, los gordos y los lentos pierden su hueco.

El dinamismo frente a lo estático

La World Rugby, con sus propuestas, marca un camino que mira al sur. La imagen de la melé salvaje y no estandarizada quedó obsoleta con la profesionalización. Tras ello ha ido suavizándose el empuje progresivamente en pos de la seguridad de los delanteros y la rapidez de ejecución. Pero la jugada más característica del rugby es difícil de concebir sin empuje. Al menos para mí lo es.

Poder introducir el balón casi en segunda desvirtúa la melé. Sin embargo, el objetivo principal de la propuesta es mejorar el espectáculo. Más vivacidad. Que la línea busque el ensayo entre cruces y offloads, con el balón siempre moviéndose y a la vista. En esa línea van las propuestas sobre el maul y las nuevas puntuaciones.

Jason Leonard rugby

Jason Leonard, mítico pilier inglés || sportinglife.com

Esta devaluación del juego estático y de delantera coincide con la revolución del baloncesto NBA, que también tiene trascendencia en Europa. La movilidad se fuerza con penalizaciones por estar más de tres segundos en la zona y con el tiempo de posesión de 24 segundos desde hace bastante tiempo. Con todo, hay un huracán que está haciendo saltar todo. Los Warriors son los paladines de ese nuevo baloncesto de pequeños.

Liderados por Curry, Green y posteriormente Durant, los Warriors han sublimado y llevado a la cima un método de juego que antes era una simple variante táctica. Un 4 abierto con alma de base se combina con un un jugador que hace del bote y del tiro un arte. No necesitan un cinco para atacar y deniegan el acceso a la zona con defensas asfixiantes. Aprovechan la cantidad casi infinita de datos que genera la NBA para crear un juego basado en los triples y la sublimación de la técnica tanto individual como grupal.

Curry NBA pequeños

Stephen Curry || wikimedia.org/

Hace tiempo que los tíos altos empezaron a dejar de ser el alma del baloncesto. Ahí está el Team USA. Los pívots siguen siendo importantes en muchos equipos. Los Thunder tienen en Adams a un All Black metido a 5. Sin embargo, el futuro cercano parece pertenecer a aquellos que como Warriors o Cavs han renunciado al juego interior clásico en pos de la movilidad y el espectáculo.

El fútbol por su parte también se mueve en esta dirección, aunque con menos fuerza debido a lo masivo de su desarrollo. Cabe destacar que tanto baloncesto como fútbol son deportes que viven en el profesionalismo desde mucho antes que el rugby. Esto los hace más estables.

El tiki taka, el abuso de la posesión y del pase, ha marcado la época actual del fútbol. Abanderado por la selección española y el Fútbol Club Barcelona, este tipo de juego busca dominar al rival en base a una estrategia de posesión. La técnica y la visión táctica de la totalidad del equipo es esencial. Los delanteros tipo Urzaiz ya no valen. Los centrales troncos que se dedican a despejar tampoco.

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Cesc Fàbregas en 2012 || wikimedia.org

De nuevo la rapidez. De nuevo tipos físicamente superiores, en el sentido clásico del concepto, son dominados por tirillas que mueven el balón como rayos. El nuevo paradigma del falso nueve es quizá el efecto más exagerado.

Rugby, baloncesto y fútbol modernos

La revolución no se debe sólo al simple hecho de que surjan nuevos talentos o visionarios. La técnica no se aplica en exclusiva al desarrollo de capacidades individuales y colectivas. Se aplica al desarrollo físico de los jugadores. La tecnología, el esfuerzo y el profesionalismo producen de forma casi genérica monstruos a nivel físico. El rugby sureño es el ejemplo más claro de lo que se puede conseguir uniendo genética y métodos de entrenamiento avanzados.

Todos los factores expuestos hacen que el deporte cambie. Da igual la forma del balón. Veteranos seguidores de estos deportes ya veían esta revolución acercarse. El TL de Trecet es un ejemplo de ese análisis continuo del nuevo basket y rugby.

scrum melé rugby

Melé de Ruby Union disputada entre Newport RFC (a rayas) y London Welsh (plano) en 1904, escaneada de Dragon in Exile || wikimedia.org

La técnica individual, las mentes de entrenadores capaces de vislumbrar tácticas rompedoras y los nuevos métodos de desarrollo físico hacen que los pequeños y/o la rapidez queden por encima de la fuerza bruta. Es lo que toca, no es bueno ni malo. Los primeras líneas, pívots torpes y centrales lentos lo sufrirán. Como antes lo hacían los que ahora pueden brillar. Sin embargo, ciertos cambios motivados por el mercantilismo duelen. Si no se genera dinero, un deporte languidece. Si lo hace, se desvirtúa a ojos de los puristas. The times they are a-changin’. Lo fácil es odiar el rugby, el baloncesto o el fútbol moderno escudándose en la nostalgia. Lo difícil es adaptarse a él. Lo mejor, espero, será disfrutarlo.

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