No-arquitectura y crítica social: Matta-Clark en Nueva York

Matta-Clark (1943-1978) no era escultor, ni performer, ni pintor. Se graduó como arquitecto, pero no quería ejercer la profesión de la forma socialmente establecida como normal en ese momento. La etiqueta que puede definirlo de una manera más global es quizá «artista conceptual». Es, sin embargo, una de las personas que más han aportado ideológicamente e influenciado directamente a la arquitectura desde principios de 1970 hasta hoy, a pesar de su prematura muerte a los treinta y cinco años de edad.

Matta-Clark trabajando en una de las obras que componen Conical Intersect || Fuente: artobserved.com

Fue el puente entre el arte comercial y el underground, el nexo que unía los trabajos del land art con el arte urbano neoyorquino que empezaba a tomar las calles a principios de los setenta. Catalizó y sintetizó la expresión del land art de una manera propia, adaptándolo al entorno urbano. Rechazaba el individualismo y el aislamiento como forma de producir arte, entendiendo este en un contexto social y colaborativo entre colectivos interdisciplinares. Una forma de asimilar la profesión rabiosamente actual, muy adelantada a su tiempo.

El proceso de trabajo de Matta-Clark se encuentra muy próximo al de artistas importantes de land art como Dennis Oppenheim, con el cual hizo su primera colaboración, o Robert Smithson, con el que mantuvo un gran contacto a lo largo de su vida y que fue la principal influencia en la obra temprana del artista. Sin embargo, las diferencias son bastante claras. La obra de Smithson se basa en la apropiación estética del paisaje, se preocupa del resultado final, del impacto visual. Actúa sobre el medio natural, aislado del tejido social. Matta-Clark orienta sus preocupaciones hacia los problemas de la sociedad utilizando su proceso de trabajo como denuncia, sin que importe el resultado final, solo el mensaje.

Marta-Clark se valía de la fotografía para denunciar injusticias sociales || Fuente: foundation.generali.at

Importancia del trabajo, valor del proceso

A diferencia de lo que la mayoría de la gente estima como significativo, el artista no le da importancia al resultado definitivo, a una estética formal determinada. La obsesión de Matta-Clark radica en denunciar injusticias sociales a través de su proceso de trabajo. La evolución, el desarrollo, es lo realmente importante, no así la estética. Utilizaba la fotografía como un mero testigo documental, no como un producto estético o artístico per se, consumido por los espectadores de forma aislada.

Esta idea coge la estela ya existente del pensamiento de artistas conceptuales como Lucio Fontana, padre del Movimento Spaziale, que otorgaban más importancia a la documentación y exposición del proceso de trabajo que al resultado final en sí.

Lucio Fontana trabajando y resultado estético de una de sus obras.

Las performances u obras de Matta-Clark tenían un carácter efímero, puesto que la mayoría de sus trabajos entraban dentro de la ilegalidad. Tenía un parecido tangencial al land art, pero este último debía su efimeridad a las condiciones meteorológicas más que a una imposición social. Las obras del artista tienen un fuerte componente site-specific. Su trabajo no se expone en una pared blanca, con sus propias palabras «encerrado como un león en una jaula», sino que se realiza en un contexto, se fotografía y se contempla como parte y crítica de un tejido urbano y una realidad social.

Estas obras efímeras potenciaban más si cabe el valor que adquiría la acción en detrimento del carácter objetual, mercantilizable. Repulsa la convención objetual y autónoma de la obra artística. El artista pierde la fe en la pintura como método de plasmación esencial del arte, posicionándose en el extremo opuesto del espectro.

Anarquitectura

La anarquitectura como concepto fue ideada por Matta-Clark sobre 1973. Este planteamiento no implica anti-arquitectura; más bien es un intento de clarificar ideas sobre espacio, percepción personal y reacciones, en lugar de ejecutar automáticamente una forma estética política o socialmente aceptada como verdadera.

Distintas instantáneas que muestran trabajos de Marta-Clark agrupados en Conical Intersect || Fuente: citybreaths.com

El artista encontró refugio en el SoHo neoyorquino cuando en aquel momento era únicamente un barrio marginal, abandonado como otros tantos en la ciudad de Nueva York (Lower East Side, Bronx) debido a procesos de abandono y gentrificación. Una zona industrial en desuso, sin uso productivo propio y sin aparente atractivo residencial. Matta-Clark fue testigo de la proliferación de artistas en este nuevo Montmartre de 1960.

La tipología constructiva adoptada en la mayor parte de este barrio es el loft. Este modelo casó a la perfección con la filosofía de trabajo de Matta-Clark. Para él, el loft era un espacio de trabajo, entendido en la forma más amplia de la palabra. Era el lugar en y sobre el cual se puede trabajar. No solo se concebía como vivienda o taller, sino como cuerpo sobre el que poder experimentar.

Matta-Clark es conocido fundamentalmente por los cortes, perforaciones y destrucciones parciales que realizaba a edificios abandonados. Al contrario de lo que pueda parecer, sus obras sustractivas (Bronx Floors, Splitting, Cuttings) no tienen un simbolismo destructivo. De hecho, su intención es diametralmente opuesta. La construcción de la arquitectura se enfatiza con el contraste de su ausencia, poniendo en valor la estructura interna de esta.

Splitting, una de las obras más conocidas del artista || Fuente: theibtaurisblog.com

Gordon Matta-Clark fue un adelantado en la forma de entender la arquitectura que estaba por llegar, no solo por la influencia formal que ha podido tener en diversos arquitectos posteriores conocidos, sino también por entender la arquitectura como mediación entre la sociedad y los órganos de poder político.

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