Si el pasado año 2016 fue especialmente triste para el mundo del arte por las pérdidas de personajes tan relevantes como Bowie, Umberto Eco, Prince o Leonard Cohen, este 2017 comienza de la misma manera. El pasado 2 de enero fue John Berger el que se marchó a la edad de 90 años.

Escritor, crítico de arte, pintor, pensador y, en definitiva, un intelectual de los que ya van quedando pocos. Un gran ser humano, para aquellos que le conocieron. Y para los que no, un gran personaje que ha marcado una época en la historia del arte y ha sido referente de numerosas generaciones. A lo largo de su trayectoria Berger ha publicado numerosos ensayos y novelas como Un Pintor de Nuestro Tiempo, la cual fue retirada del mercado por un grupo anticomunista; El cuaderno de Bento; Con la esperanza entre los dientes; Siempre bienvenidos; The Seventh Man o Hacia la boda, entre otros.

Humanista ligado a un pensamiento y una causa

Berger estuvo muy ligado al pensamiento de Walter Benjamin que ya en los años treinta había defendido el marxismo como una importante herramienta de análisis social, pero siempre con lagunas y pensamientos a revisar.

Como dijo Berger en una entrevista no hace muchos años «[…] uno de los fenómenos globales más importantes que está teniendo lugar es la eliminación intencionada y planificada del campesinado. Y es bastante lógico que haya sido así porque el mismo Marx era un pensador eminentemente urbano, y pese a ser una persona de buen corazón, siempre se refiere al campesinado como a una clase que se ha quedado atrás, y a la que habría que salvar del pasado. Esta es una de las principales lagunas del marxismo, aunque, sin duda, hay otras más…».

Con este pensamiento, y como es lógico cuando se tiene tanta influencia, Berger no solo tenía seguidores sino también numerosos detractores. Eso sí, es innegable el respeto que le confesaban todos ellos. Hasta los que no estaban de acuerdo con sus ideales siempre profesaron una gran consideración por aquello que trasmitía.

Cambió la forma de mirar, de ver el arte de otra manera y comprenderlo. Saber contemplar en silencio y no dejarnos contaminar por el misticismo. Se consagró con la serie de televisión emitida por la BBC en 1972 Modos de ver, donde pretendía mostrar el arte lejos de las condiciones que arrastraba históricamente. Intentaba alejarse de los análisis esotéricos y casi científicos que lo único que provocaban en el espectador era rechazo hacia la obra.

Bajo estos parámetros comentados, Berger fue forjando su figura. Fue a partir de la década de los 90 cuando comenzó a ser reclamado tanto por los grandes museos como por los grupos más reivindicativos.

Como buen humanista, no dejó nunca de dibujar, de viajar o de escribir. Se convirtió en el referente y enlace de la sociedad de la calle y de los grandes maestros de la pintura occidental. De igual forma tomó la voz de los más débiles, ya fueran campesinos, enfermos, o inmigrantes, que habían sido transformados en residuos por el mundo moderno. Él les devolvió una dignidad y luchó por ellos. Tanto es así que escribió King, una novela desde el punto de vista de un perro callejero.

Primer Plato John Berger Historia del Arte

Primer plato, John Berger || Fuente: hoyesarte.com

Como agradecimiento a su larga y experimentada trayectoria, Berger ha sido galardonado con numerosos premios como la medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid que se le otorgó en 2006. Pero sin duda debemos destacar el Brooker Prize que consiguió en 1972 con su novela G. Este premio es uno de los galardones más prestigiosos del mundo y se entrega a la mejor novela original de habla inglesa.

Fue algo muy importante para él, no solo por la magnificencia de la recompensa, sino porque cedió la mitad del premio Booker a las Panteras Negras. Con esto quiso demostrar las explotaciones que habían hecho rico al fundador Booker McConnell en el Caribe. Como explicó Geoff Gyer, «todo el mundo se enfadó. La derecha por darles la mitad del dinero y la izquierda por darles solo la mitad».

A día de hoy a solo queda agradecerle su trabajo y su gran labor en el mundo del arte. Sea cual sea su disciplina, ha dejado libros, ensayos, críticas e incluso uno de los descubrimientos más importantes para el arte español, el artista Juan Muñoz. Desafió las tradicionales relaciones entre el arte y la sociedad y consiguió reinventar las conexiones entre ambas. Con él se debe despojarse de la política y entender su labor en el mundo como el de un gran humanista, de los que pocos quedan en la actualidad.

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