Las obras de arte no son algo estático. Tienen historia. Todas las grandes obras que han llegado hasta el día de hoy lo han hecho por múltiples motivos. Unas veces la propia genialidad de la obra le ha conseguido un lugar privilegiado en los manuales de arte. En otras ocasiones este ascenso a la fama ha conllevado un proceso. Algunas obras aguardan tras de sí una historia que no deja indiferente al amante del arte. También los artistas a lo largo del tiempo han tomado obras que les precedían y les han dado un giro de 180 grados.

Algunas de las pinturas más famosas cuentan a día de hoy con más de una cara. Hoy uno puede encontrar grandes imágenes de la historia en portadas de libros o caratulas de discos convertidas en algo totalmente distinto. Otras han vuelto a los museos por diferentes vías e incluso algunas se han masificado a través de la publicidad.

Álbum Viva la Vida de Coldplay || coldplay.com

Esto provoca cierta polémica en el mundo del arte. Cabe preguntarse qué pensaría un artista como Delacroix viendo su obra maestra convertida en portada de un disco de Coldplay. No es fácil establecer los límites entre el respeto a la obra original y la libre interpretación de la misma. En cierto modo se ha otorgado a algunas obras en la historia un carácter que roza lo sagrado, dificultando al artista actual la posibilidad de coger algo que ya era bueno y realizar algo nuevo con ello manteniendo la categoría de la pieza.

El arte del homenaje

Existen multitud de casos en los que una gran obra maestra se ha reinventado con el tiempo, a veces incluso por el mismo artista que la creó en su inicio. El mismísimo Edvard Munch realizó varias versiones de la misma pintura, siendo iguales y totalmente diferentes al mismo tiempo.

Papa Inocencio X, Francis Bacon || arte.laguia2000.com

Los artistas han buscado homenajear a sus predecesores a través de la reinterpretación de las obras. Tenemos importantes ejemplos como El papa Inocencio X de Velázquez y la renovación de esta obra por Francis Bacon. Aunque la premisa de una y otra son la misma, las piezas difieren no sólo en técnica o en enfoque, si no también en el mensaje y la sensación que transmiten. Siguiendo con Velázquez, también el malagueño Pablo Picasso quiso dedicarle un sitio en su obra, retratando Las Meninas desde una perspectiva cubista, al más puro estilo del Guernica.

Por contrapartida algunas obras han sido parodiadas, convirtiendo símbolos de la historia y la cultura en tomas cómicas. Los Simpson son los grandes maestros de la parodia artística y no hay obra maestra que haya escapado de Springfield. Estas nuevas imágenes no suponen necesariamente una burla, si no que normalmente restan cierta seriedad a la obra original y le otorgan un punto de humor, abandonando la idea del carácter sagrado de la obra única e inimitable.

Homer y Marge como Adán y Dios en La Creación de Miguel Ángel || upload.wikimedia.org

Arte y publicidad

Desde que las obras de arte se pueden reproducir se deja atrás la impresión elitista de su consumo y se pone al servicio de las masas. Desde el merchandising creado con el objetivo de vender souvenirs al turista hasta las grandes vallas publicitarias, el arte se vuelve omnipresente.

El uso del arte en la publicidad tiene muchas finalidades, pero generalmente implica la desaparición de la carga cultural e histórica de lo observado. La imagen, que es un símbolo del contexto y la sociedad en que fueron creados, cobra un significado adaptado para la venta de un producto.

Anuncio de Endesa con la Maja Desnuda y la Maja Vestida de Francisco de Goya || files1.coloribus.com

Cabe plantearse si la publicidad está abusando de la imagen icónica por una mera cuestión de marketing.  Aunque no todo es negativo, pues dicha escena procedente del pasado llega a un nuevo observador que era ajeno a su existencia. Así, el arte se aleja y se acerca al mismo tiempo a su sentido original.

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