Marsault: «Creo que la gente que me sigue solo quiere reírse»

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En Francia, Marsault está considerado como el autor de cómic más controvertido. Sus dibujos realistas de tinta negra se enfrentan con humor a todos los estereotipos de la sociedad y la política francesas. ¿Por qué su obra molesta tanto? ¿Acaso vivimos en una época donde el humor y el arte son sometidos, de manera general, a censura?

Tu trayectoria es bastante atípica. No estudiaste Bellas Artes y te lanzaste en plan autodidacta al universo del cómic. ¿Qué te atrajo de repente al Noveno Arte?

¿El Noveno arte? ¡No sabía que se llamaba así¡ Supongo que de manera totalmente natural. Siempre dibujé, primero para los compañeros, luego para mi y también para reírme. Luego, sobre los 18 o 19 años, me puse a tope. Empecé a trabajar una a dos horas al día sobre algunos cómics y a realizar guiones. En aquella época, vivía en la ciudad, en Rennes, y fue entonces cuando entendí que la vida que llevaba (trabajo, salidas, amigos, novias, bebida etc.) no era compatible con un aprendizaje ordenado. Me exilié al campo y me puse a trabajar de diez a doce horas al día. Me profesionalicé desde ese momento. Estaba en las afueras de París con 20 años. En un día solo, pasé de la decadencia cotidiana a una especie de vida de monje. Tuve que hacerlo, era una necesidad.

Publicaste primero tus álbumes en una autoedición antes de darte a conocer a través de las redes sociales. ¿Crees que predomina una masa de información, comentarios y noticias nocivas transmitida por estos nuevos modos de comunicación? ¿Cuales son los aspectos positivos y negativos de las redes?

¡Publiqué mis álbumes pasado un tiempo! Se pueden dividir en tres o cuatro épocas. Primero, de los 20 a los 24 años, trabajé mucho solo por mi cuenta y luego intenté publicar en varias editoriales: Gallimard, Casterman… Como nadie me quería, pensé en hacer mi trabajo en plan participativo. Mi primer álbum fue publicado de esa forma, auto gestionado. Luego, pensé en investigar en Facebook dado que me apetecía saber si lo que comentaban las editoriales, que yo era anticuado y retrógrado, era cierto, y si el público compartía esta opinión. ¡Y resultó que no!

Los aspectos positivos de las redes… Cuando publicas una cosa, la gente no le da más vueltas. Dice “me gusta” o bien comenta que es una mierda o, peor, cuando realmente es malo, ya ni comenta nada. ¡Es lo peor! Por ejemplo, trabajé durante dos o tres años con un periódico de extrema izquierda, Zélium, donde publiqué mis dibujos. Cuando empecé a publicar en Facebook, me despidieron por razones de “extremismo derechista” porque me había compartido Alain Soral varias veces. Me reprocharon el hecho de no indignarme y de no haberle insultado públicamente. Alain Soral compartió una publicación mía, como lo hace mucha gente. No voy a hacer un texto para decir “Alain Soral es un hijo de puta” cuando no tengo nada que ver con eso. Como en aquella época ya tenía sentimientos patrióticos clásicos, fue para ellos un pretexto ideal para quitarme de en medio.

Marsault. Fotografía: Kenza Sebti

Marsault // Fotografía: Kenza Sebti

Tu página de Facebook está a menudo censurada. ¿Por qué? ¿La libertad de expresión no es total en internet?

Al principio, mi página funcionaba bien, sin problema. Empecé a tener problemas a partir del 13 de noviembre. Publiqué un dibujo, que, desgraciadamente, funcionó bien durante los atentados, porque toda la gente estaba delante de su pantalla. Tuve 15.000 o 20.000 likes solamente en dos días, y, claro, otro tipo de gente empezó a entrar en mi página. En aquella época, empezaba a realizar dibujos “anti feministas-ultra”. Critico siempre a los ultras, sabiendo que estoy a favor de la igualdad hombre-mujer. Creo además que soy más feminista que otros. Fueron esas “feministas-ultra” las que empezaron atacarme, las que consiguieron cerrar mi página una vez durante una semana. Me hicieron quedar como una persona de extrema derecha y mucha gente se unió a esta nueva lucha en contra de mí. Ahora, soy yo el malo de la película, “el hijo de puta n°1”. Al principio, me afectó un poco e intenté justificarme hablando con la gente para entender el porqué. Cuando vi que muchos no querían saber nada, que eran unos tozudos, decidí simplemente que me importaba una mierda.

¿Justo crees que hay un problema de “pensamiento correcto” en Francia?

Si, claro. Sólo son unos cabrones que no tienen nada que hacer con su vida y que son más fascistas que los fascistas. Es molesto. Si esa gente reconociera abiertamente que se revindican como fascistas y que consideran que algunas personas merecerían la condena a la ruina social, financiera, morir o acabar en cárcel, a mi no me molestaría, por lo menos estaría claro. El problema es que esos tíos son casi todos “Je suis Charlie”, llevan bufandas de seda, pantalones de terciopelo, flores en el pelo, pesan 22 kilos y luego, por otra parte, no les molesta señalar masivamente mi página para que, en última instancia, deje de ganarme la vida. Mientras que, repito siempre, nunca pedí nada a nadie, no hay que olvidarlo. Me he dedicado a dibujar solo en mi rincón y jamás he dicho “este tío no me gusta, voy a hacer que cierren su página”. Siempre he dejado a la gente en paz. Después de un rato, me puse agresivo, por cierto. De todas formas, sabes, me cabrea cuando leo comentarios de gente que me insulta, en serio, pero bueno, esta bien, quiero que decir jamás les hubiera considerado mis amigos.

Dibujo de Marsault

Dibujo de Marsault // RING Ediciones

¿Crees que hoy es más difícil realizar este tipo de dibujo en comparación con los años 60 cuando Hara-Kiri, por ejemplo, no tenía miedo y no se veía tachado por su humor políticamente incorrecto?

Tienes razón, Hara-Kiri hacía cosas horribles. ¡Me acuerdo muy bien! El problema de hoy es que vivimos en una sociedad muy individualista. Todo el mundo se inventa una lucha, un drama. Te lo digo sinceramente. Los negros, los árabes, los judíos tienen razones para ponerse a la defensiva y estar paranoicos. Hubo colonizaciones, asesinatos racistas cometidos por los skinheads. Los negros tuvieron la esclavitud, el racismo y los judíos la Shoah. Entonces, es comprensible que mantengan una actitud defensiva. Al final, yo he constatado que todos los que me molesten son unos blanquitos. ¿Por qué? Porque como son gente de mierda que no tiene éxito en su vida, se dicen a si mismos “la sociedad me oprime. En fin, a ver que me invento como historia o drama”. Se inventan neurosis con las que quejarse y afirmar que si su vida se ha ido a la mierda, es porque todos somos malos, cuando realmente lo que ocurre es que son gente de mierda. Son siempre ellos los que me dan por culo. Porque los negros, los árabes, los judíos, en el fondo nunca me han molestado. Los que me molestan son esos que yo llamo los «europeos frágiles». En cuanto al “bien pensar” francés del que hablábamos, creo que se trata más de un problema occidental en general: somos igual de frágiles en Francia que en Inglaterra, en Alemania, en Suiza o en Dinamarca. Es una fragilidad típicamente blanca, europea y occidental. Somos la etnia más frágil del mundo.

En cuanto a tus referencias artísticas en el universo del cómic, ¿cuáles serían tus tres maestros de la infancia y la adolescencia? ¿Y los actuales?

Se mezclan, porque desde siempre me gustaron los viejos. En resumen, de la infancia te diría Astérix, de la adolescencia Gotlig y de mayor Goosseens. De los autores actuales de cómics, nadie me interesa. No me gusta nadie.

Marsault // Fotografía: Kenza Sebti

Marsault // Fotografía: Kenza Sebti

¿Ya participaste en el Festival de Angoulême?

Giuliano Saldicco, responsable de las relaciones libreros y de los derechos extranjeros a RINGHabíamos previsto organizar un evento con Marsault. Teníamos un librero allí que estaba encantado de recibirle. Algunos días antes, tuve una llamada de la librería que se asustó por culpa de tres antifascistas que empezaron a presionar diciendo “vamos a destrozar vuestra vitrina”. El librero prefería anular todo y reventar la visita de Marsault. Mientras que para nosotros era un orgullo presentar a un autor de cómic que funciona bien y con un buen nicho de lectores. Marsault no le parte la cara a nadie. Es solamente un “Charlie”, un lápiz en la mano con su libertad de expresión.

Marsault : En realidad, el verdadero problema es que soy un tipo de OVNI en el paisaje artístico francés, porque cuando eres artista, tienes que ser libertario, amar al otro y sobre todo decir que la policía es una hija de puta y que Francia es una mierda. El problema viene del hecho de que siempre afirmé mis posiciones pro-policía y patrióticas. Creo que si no hubiera tenido este aspecto, la gente me habría dejado en paz. (…) A pesar de todo, tengo un apoyo por parte de mis lectores. La gente que me conoce durante mis dedicatorias empieza a darse cuenta de que soy un tío majo.

¿A qué tipo de público quieres llegar?

No dejo a nadie fuera en particular. Los dibujos que hago reflejan perfectamente mi personalidad y mi estilo de vida. Me impresionó un montón descubrir entre mis dedicatorias la diversidad de mis lectores. Pensaba ver tíos fornidos, bikers, algún skin pero realmente no. ¡Tengo de todo! Hay desde 35 a 130 kilos, desde moros a veganos-bio. Creo que la gente que me sigue solo quiere reírse.

Marsault // Fotografía: Kenza Sebti

Marsault // Fotografía: Kenza Sebti

¿Quién es Eugène? ¿Qué representa?

Representa a alguien sin filtro. Todos tenemos filtros. Cuando alguien me enfada en la calle, no puedo partirle el cráneo. Eugène, él, no tiene filtros y esto relaja. Después de un día intenso de trabajo, encontrar a Eugène reventando a alguien es un placer. Me gusta Eugène, es mi amigo.

La famosa pregunta: ¿se puede uno reír de todo? Es más, ¿se debe?

Claro que sí. Voy a citar otra vez a Desproges: “podemos reír de todo pero no con todo el mundo”. Hay una frontera muy fina entre la maldad, la mediocridad y el humor negro.

Dibujo de Marsault // RING Ediciones

Dibujo de Marsault // RING Ediciones

Sin embargo, cuando te pones en las redes te abres a todo el mundo.

Internet es la libertad, entonces la gente toma la libertad de hablar aunque no sirve de nada. Puedo alardear de no haber hecho nunca nada malo. Siempre intenté ser ácido pero nunca malo de manera gratuita.

El negro, es tu marca de fábrica. Como Soulages, ¿nunca dejaras el negro por el color?

¡Ya hice color, señora mía! Dominé bastante el color, pero el blanco y el negro son mucho más violentos y funcionan mejor. Me aburría colorear todo a bolígrafo pero al final, aunque tu original tenga buena pinta, después con el escaneado la cosa cambia. Mientras que con el blanco y negro, nada cambia, queda perfecto.

Dibujo de Marsault // RING Ediciones

Dibujo de Marsault // RING Ediciones

¿Tu manera de trabajar sería más neurótica o bien más impulsiva u obsesiva?

No, ¡para nada! Mi manera de trabajar es la más aburrida del mundo. Estoy en mi campo y dibujo de manera lineal todo el día. No hay nada de impulsivo. Para volver a lo que decía antes, la verdadera calidad no nace de la inspiración sino del trabajo. Incluso después de la publicación de numerosos álbumes, tengo siempre el miedo de sentarme y que nada venga; aunque sé que al final siempre viene. Tengo una manera de trabajar bastante anarquista. Empiezo siempre con algo gráfico, una pelea, una tetas, algo así y luego añado alrededor. Cuando empiezo un cómic, trazo los cuadros, reflexiono algunas horas antes y luego todo viene de manera natural. Es un poco especial. No tengo la misma técnica que un autor de cómic clásico que empieza primero con su strory-board. Es por eso que mi energía es distinta.

¿El cinema, la literatura te inspiran? ¿Qué libro y qué película te han marcado más en estos últimos meses?

No me inspiro en nada. Bueno, sí, un libro que me marcó bastante es Los cuentos de la locura ordinaria de Bukowski. El cine no me interesa en absoluto. Mi vida está solamente organizada alrededor de mi trabajo. Tengo una vida totalmente aburrida. No miro pelis, no leo libros, no tengo amigos. Mis únicos ocios son el deporte, ver a mi novia, a mi madre y dibujar.

¿Crees que el cómic se queda en un arte popular, desvalorizado, o bien, por el contrario, empieza a tener más valor?

¡Creo justo que está perdiendo su esencia! Era mejor antes pero era desigual. Había verdaderos talentos y otros no tan buenos. Los malos incluso no eran tan malos, porque hacían el esfuerzo, trabajaban bien. Había también monstruos: Gotlib, Reiser, los tíos de la época. Ahora, se ha democratizado, se ha industrializado, los tíos trabajan con paletas gráficas, no sabes si está hecho a mano o no. No hay gigantes como antes.  Yo, me consideraré como un gigante solamente dentro de 30 o 40 años si sigo trabajando y produciendo masivamente. Mira a Uderzo. Se quedó hasta los 80 años y todos los álbumes de Astérix son excelentes de principio a fin. A Hergé, el último álbum le llevó 8 años realizarlo y resulta que es muy bueno. Toda su producción es un éxito. Me encanta también Titeuf, todo lo que hace Zep, él también es un gigante. Tiene un estilo que funciona a tope. Luego, en la actualidad, no veo a nadie…Igual diré Tardi pero él también es un tío de otra época.

¿Una colaboración que te encantaría realizar?

(Reflexionando)…Con nadie.

¿Exponer tus dibujos es una idea que te gusta?

¿Por qué no? Sí.

Marsault // Fotografía: Kenza Sebti

Marsault // Fotografía: Kenza Sebti

¿Conoces la escena española del cómic? Quizás haya autores españoles que te inspiren

No, absolutamente. Lo siento, igual pensabas encontrarte con un tío muy cultivado pero no conozco muchas cosas de la cultura española en general.

¿Próxima etapa? ¿Proyectos futuros?

Publicación de mi próximo álbum 2 poids 2 mesures el 6 de abril. Luego, reedición de Sans filtre, un álbum 100% inédito para RING ediciones que estoy preparando. Para 2018, voy a realizar un recopilatorio de cuentos que ilustraré yo mismo. Me gusta escribir. Al principio, mi trabajo era escritor. Desde los 14 hasta los 17 años, me sumergí bastante en la escritura. Tengo un método muy espartano con el dibujo pero no con la escritura. Tiene que venir cuando estoy inspirado. No sé escribir de manera profesional. Es muy complicado para mí escribir.

Dibujo de Marsault // RING Ediciones

Dibujo de Marsault // RING Ediciones

¿Una última palabra para el público español?

¡Hola! ¡Y BREUM lectura!