Tres grandes tribus, tres lenguas, tres culturas y una guerra. Igbos, Yorubas y Hausas conforman una población heterogénea, hoy en día, bajo un mismo nombre: Nigeria. Situado al oeste de África, el actual Estado Federal de Nigeria fue un vasto territorio colonizado por Inglaterra, en el que, entre otras cosas, se ha mantenido el inglés como una de las cuatro lenguas oficiales.

En 1960, Nigeria se independiza del gobierno inglés y comienza su propia historia, llena de divisiones y luchas. Inglaterra dejó una unión de territorios estratégicos conformada por poblaciones muy dispares. Los intereses internacionales en la zona y una explotación petrolífera en pleno auge contribuyeron al desencadenamiento del conflicto. A ello se unieron las diferencias internas entre las diversas tribus que dieron paso al enfrentamiento entre Igbos, concentrados en el sudeste del país, y el resto de los habitantes de Nigeria. Un conflicto que se materializó cuando, en 1967, el General Ojukwu proclamó la independencia de la República de Biafra. Las fuertes diferencias culturales, religiosas e ideológicas de las etnias que ocupan este vasto territorio dieron lugar a un conflicto sangriento que terminó con más de dos millones de víctimas mortales y otros tantos millones de afectados.

Igbos guerrilleros

El conflicto biafreño enfrentó a los Igbos contra las otras dos grandes etnias del territorio: Yorubas y Hausas. Tras la matanza de más de 30.000 Igbos en el norte de Nigeria a manos de los Hausas, el éxodo hacia Igboland, sudeste de Nigeria, fue masivo. La unión de los Igbos en torno al golfo de Biafra convirtió esta región en su tierra prometida. Sin embargo, la falta de ejército, de ayuda internacional, de preparación y de armamento hizo que se instauraran grupos de guerrillas como defensa, y ataque, en nombre de la República. El rechazo a la lucha no era aceptado y jóvenes adolescentes eran forzados a participar de estas guerrillas so pena de traición al régimen.

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Jóvenes soldados de Biafra en una pausa del conflicto ||Fuente: http://www.philip-effiong.com

En el otro lado, el ejército nigeriano apoyado por Occidente y con preparación suficiente no dio tregua a los habitantes de Biafra, conquistando y reconquistando las ciudades claves del territorio. Así, cayeron Enugu, Port Harcourt u Onitsha, tres de las grandes capitales de esta región.

El mal de kwashiorkor

La imagen de Biafra, y el arma más mortal del conflicto, fue el denominado mal de kwashiorkorLa portada de los niños de Biafra dio la vuelta al mundo y fueron sus hinchados vientres la imagen viva  del conflicto. Las escasas victorias y las constantes derrotas provocaron éxodos a países vecinos como Camerún. Algunos países africanos, como Tanzania o Gabón, apoyaron la República reconociendo su independencia. No obstante, la presión internacional y la fuerza de Nigeria sentenciaron el final de Biafra.

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Portada de la revista Life 12-07-1968 || Fuente: http://www.originallifemagazines.com

Medio sol amarillo

Niños con pistolas de madera que no juegan a la guerra, así aparecen los soldados de Biafra en el libro que lleva por título el distintivo de la bandera de la República: Medio Sol Amarillo. Cuando la ficción no puede superar a la realidad, Chimamanda Ngozi Adichie aúna en su relato el dolor, el resentimiento y la rabia para crear unos personajes humanos. Un círculo de intelectuales nigerianos, en su mayoría Igbos, hablan de política rodeados de lujos y coñac. Sus vidas se ven envueltas en este conflicto del que no vislumbran el final, donde la causa pierde todo su sentido y durante el que ven desaparecer sus vidas, sus amigos, sus familias, sus hogares y a sí mismos. Chimamanda, Igbo, relata las atrocidades de una guerra donde nadie ganó y todos perdieron.

Realidad y ficción

Una novela que cuenta, sin tomar un bando, un conflicto entre familias y amigos. Tres años de huida, de soñar con volver, de buscar a quién se perdió en el camino, de rescatar unas vidas que no volvieron. Realidad y ficción no se distinguen. Entre los más de dos millones de víctimas, quizás hubo un profesor Okeoma que antes de la guerra deleitaba con sus poemas sobre la causa; quizás, hubo una joven llamada Eberechi cuyo primer beso de amor se adelantó al estallido de la guerra; quizás, un sirviente llamado Ugwu se vio forzado a entrar en la guerrilla y a cometer atrocidades en nombre de la República de Biafra. Este último, personaje ficticio de la novela, se ve envuelto en una violación en masa, siendo él el segundo a ejecutar el degradante acto ante la mirada de sus compañeros de pelotón, que le animan, y la mirada de la víctima, indefensa y llena de odio, que le perseguirá aún después del final de la guerra.

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Portada de la edición inglesa de Half of a yellow sun || Fuente: http://thenewblackmagazine.com

Chimamanda narra una historia dentro de la Historia. Una novela que incluye el germen de otra novela. En el relato, un escritor va a Nigeria para buscar inspiración, un blanco que vive el conflicto como un Igbo y que se dirige a un mundo que calló mientras ellos morían. Un sol a medio amanecer que Chimamanda Ngozi Adichie retrata en su más terrible ocaso.

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