El coronavirus y su jaque al cine

El 2020 no fue un año fácil. Antes creíamos que las epidemias eran algo lejano, pero la naturaleza nos ha mostrado lo que nadie quería ver. El coronavirus o Covid19 ha conseguido traspasar fronteras y ha puesto en jaque a todo el planeta. No se salva nadie. Ha obligado a la humanidad a cambiar su estilo de vida.

Este virus ha creado negocio en algunos sentidos, pero también ha llevado a la ruina a otros muchos sectores. Los hay con cierta suerte, que han conseguido sobrevivir a su desaparición. Sin embargo, todavía están padeciendo las enormes secuelas que esta crisis está dejando después de un año desde su inicio.

Las mascarillas se han convertido en parte de nuestro atuendo
La población ha estado casi un año usando mascarilla para salir a la calle. Un hecho que no se había visto en este siglo || Fuente: Pixabay

 El futuro del cine es incierto 

La pandemia ha acabado con el ocio. Atrás quedan esas épocas en las que grupos de amigos se reunían para pasar un buen rato. Ahora esta todo mucho más limitado y controlado. Los locales están obligados a cumplir estrictamente las medidas sanitarias si no quieren pagar una el pato de una infracción. Unas medidas que van y vienen en función de la incidencia que dejan las distintas olas de contagios.

Las salas de cine son un ejemplo de lo anterior. El aforo queda reducido a la mitad y, entre butaca y butaca, hay que guardar distancia. A todo esto se suma que el espectador debe permanecer con la mascarilla cubriendo nariz y boca durante todo el visionado del largometraje.

Es entendible que estas no sean las condiciones más idóneas que hagan que el espectador se sumerja y disfrute de la historia que le presenta la gran pantalla. Como resultado, se está produciendo una caída masiva en la venta de entradas para ir al cine. En 2020, la cifra de espectadores cayó más de un 70%.

Esto ha ocasionado que cada vez más productoras opten por estrenar en exclusiva sus largometrajes en plataformas de contenido audiovisual en streaming. De esta manera, el espectador consume cine en su propia casa. Por ejemplo, la película El hombre invisible o La cacería, ambas estrenadas directamente en Netflix.

Las plataformas están ganando la batalla

Desde hace varios años, las plataformas de contenidos audiovisuales han pasado a ser parte fundamental en la vida de cualquier persona. Cada día que pasa se genera más contenido al alcance de cualquiera. Su oferta no hace más que multiplicarse. Es una evolución del mercado.

Algo mucho más cómodo para su potencial cliente: el espectador. Pero no tan bueno para las personas que viven de ello. En estos tiempos que corren, las plataformas han sido una vía de escape para que el equipo técnico pueda mostrar su trabajo sin tener que sufrir retrasos en el calendario. Pero la industria debe plantearse cómo querrá evolucionar a partir de ahora. 

Para intentar mitigar este problema, distribuidores y exhibidores lanzaron a mediados de 2020 la campaña #Yovoyalcine, que pretendía transmitir tranquilidad al espectador y recordarle que las salas son lugares seguros que cumplen con todas las medidas sanitarias.

Hay que tener en cuenta que ir al cine no conlleva únicamente el visionado del filme. también entra en juego el salir y consumir de manera indirecta otros servicios como restaurantes, cafeterías…

Disney Plus tiene problemas con Mulán

Disney es una de las más importantes empresas en el mundo de la animación y del entretenimiento infantil y juvenil. La entidad siempre está intentando buscar formas de competir para no quedarse atrás. Tanto es así que hace unos meses la ¨casa del Mickey Mouse¨ creó un servicio de streaming llamado Disney Plus.

Un Netflix a lo Disney. Un contenedor dónde la empresa está volcando todo el contenido clásico de películas y series. E incluso está concentrando todos sus esfuerzos en este proyecto creando contenido exclusivo para esta plataforma. Además, Disney Plus tiene documentales sobre sus parques, historia y otras curiosidades. La idea de Disney es que todas sus futuras producciones se alojen en este servicio. Como ejemplo tenemos las nuevas series del universo Star Wars que saldrán en los próximos años.

Disney está volcando todo su contenido en su nueva plataforma de streaming. Fuente: Flickr

Diez años han pasado desde que el lugar ¨donde los sueños se hacen realidad¨ comenzara a producir en masa películas de acción real de sus clásicos más conocidos. Aunque si bien es cierto que en los 90 ya hubo algún precedente como los 101 dálmatas. Sin estar exentas de críticas, algunas de estas cintas han corrido mejor suerte que otras, y parece que la tendencia continúa.

Uno de sus últimos lanzamientos, marcado además por la polémica, fue Mulán. El clásico de 1998 realizado con actores de carne y hueso ha tenido algunos cambios que no ha gustado nada a sus seguidores. Por mencionar algunos, se eliminaron personajes tan queridos como Mushu, o algunas canciones icónicas.

Por razones sanitarias, la empresa capitaneada por Bob Iger decidió estrenar este largometraje en Disney Plus. A priori, parece lo más razonable. Pero lo que verdaderamente enfadó a sus seguidores es que Disney pretendía cobrar un plus adicional (nunca mejor dicho) para acceder al contenido. Y todo esto teniendo que pagar además la subscripción anual o mensual a la plataforma.

Haciendo cálculos, este movimiento haría que Disney se embolsase más dinero que arriesgándose a estrenarla en una sala. Lo que está claro es que aún no hay nada claro. No se sabe si esta tendencia ascendente de las plataformas continuará como en los últimos meses, perjudicando a la industria cinematográfica, o si conforme la situación mejore -o no-, tomará otro rumbo. 

El sector audiovisual castigado

Los poderes están destinando recursos para ayudar a paliar estos efectos. Lógicamente, existen unos sectores más castigados que otros, pero estos recursos no se reparten equitativamente. En estos momentos, quienes más ayuda necesitan son el sector sanitario y educativo, pilares básicos de la sociedad. Pero el sector audiovisual está dando el que puede ser su último grito de auxilio. 

Se han cancelado multitud de obras de teatro, rodajes o festivales, entre otros eventos, lo que provoca que estos profesionales no generen ingresos y se encuentren en una situación crítica. En septiembre de 2020, muchos de estos profesionales se manifestaron en las principales ciudades para pedir mayores ayudas y que no se les olvide.

Los poderes deberían recordar que durante la cuarentena el sector audiovisual hizo mucho por el país y su población. Durante casi tres meses, se las ingeniaron, echando mano de las nuevas tecnologías, para hacer la espera más amena. Se veían muchísimas series y películas.

Previamente, todo ese contenido ha sido creado por un numeroso equipo delante y detrás de las cámaras. Los actores de teatro o los músicos realizaban performance en streaming. Ellos también deberían ser considerados héroes. Ahora toca cuidarlos a ellos. Porque sin cultura no hay futuro. 

El mundo artístico está pasando por una mala época. Esta puede ser un punto de inflexión para que las plataformas definan un nuevo modelo económico para el sector. Ahora toca preguntarse cómo quedará la cultura después de esto.

Luis M. López

Periodista. Me considero amante del cine y las series pero sobre todo soy curioso por naturaleza. Me gusta saber de todo, porque el conocimiento es la mejor herramienta que existe en la vida.